Estas son las calles de San Salvador con mayor riesgo para motociclistas
Los motociclistas siguen siendo el grupo más vulnerable en el tránsito salvadoreño y San Salvador concentra las zonas con mayor riesgo, según datos oficiales recientes.
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Karla Rodas/elsalvador.com
Publicado el 10 de febrero de 2026
San Salvador concentra los mayores riesgos para motociclistas en El Salvador, un país donde este grupo se ha convertido en el más vulnerable en el tránsito. Las muertes y lesiones de motociclistas muestran una tendencia sostenida al alza desde 2010, a diferencia de los peatones. En 2026, los registros oficiales confirman un aumento significativo de accidentes, lesionados y fallecidos en motocicleta. La mayor parte de los siniestros fatales ocurre en zonas urbanas densamente pobladas, especialmente en San Salvador Centro. Factores como el tráfico intenso, la baja educación vial y la exposición propia de la motocicleta explican un problema que exige políticas públicas focalizadas.
Los accidentes de tránsito en El Salvador mantienen una tendencia preocupante para los motociclistas, que continúan encabezando las estadísticas de víctimas mortales y lesionadas. Aunque los datos de cierre del año pasado ya mostraban un escenario complejo, los registros oficiales más recientes de 2026 confirman que el problema no solo persiste, sino que se profundiza.
De acuerdo con información citada por Infobae a partir de estadísticas oficiales, 539 motociclistas estuvieron involucrados en accidentes de tránsito durante los primeros meses de 2026. Esta cifra representa un aumento del 59 % en comparación con el mismo período del año anterior. Dentro de ese total, 518 personas resultaron lesionadas, lo que equivale a un incremento del 64 %, mientras que 59 motociclistas perdieron la vida, un alza del 90 % respecto a los 31 fallecidos registrados en 2025.
Estos datos refuerzan una tendencia que El Salvador arrastra desde hace más de una década y que lo coloca como una excepción en el contexto latinoamericano, donde, por lo general, los peatones concentran la mayor cantidad de muertes por siniestros viales.
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Una década de aumento sostenido de accidentes de motociclistas
El comportamiento de la mortalidad vial muestra dos realidades distintas. Por un lado, los peatones, que históricamente han sido un grupo altamente vulnerable, presentan cifras relativamente estables desde 2010, con altibajos, pero sin una escalada sostenida. En ese año se registraron 623 peatones fallecidos y, aunque el número nunca bajó de los 100 casos anuales, sí se observó una reducción progresiva, con descensos claros durante 2020 y 2021. Posteriormente hubo un repunte, pero sin alcanzar los niveles de hace 15 años.
En contraste, los motociclistas han seguido un camino inverso. En 2010 se contabilizaban apenas 60 fallecidos. Cuatro años después ya eran 144; en 2017 la cifra subió a 271; en 2021 alcanzó los 515; y en 2024 se mantuvo en 516. Para 2025, el registro cerró con 451 motociclistas fallecidos, lo que ya representaba el 40.59 % de todas las muertes por accidentes de tránsito en el país.
El arranque de 2026 confirma que, más allá de variaciones anuales, la exposición al riesgo de los motociclistas sigue creciendo. Incluso en los años de menor movilidad, como durante la pandemia por COVID-19, los siniestros que involucraron a este grupo no disminuyeron de forma significativa, a diferencia de lo que ocurrió con otros usuarios de la vía.

San Salvador, el principal foco de siniestros fatales de accidentes de motociclistas
El análisis territorial de los datos de diciembre de 2025 muestra que los accidentes con motociclistas fallecidos se concentran en las zonas urbanas más pobladas, con San Salvador a la cabeza. En los registros departamentales más recientes, el departamento de San Salvador acumula 96 motociclistas fallecidos, equivalente al 21.52 % del total nacional identificado.
Le siguen La Libertad, con 60 muertes (13.45 %), y Santa Ana, con 51 casos (11.43 %). Esta distribución no resulta del todo sorpresiva si se toma en cuenta la densidad poblacional. Según el censo de 2024, San Salvador supera los 1.56 millones de habitantes, casi el doble de La Libertad, mientras que Santa Ana ocupa el tercer lugar con poco más de medio millón.
Dentro del departamento de San Salvador, las diferencias entre municipios y distritos son notorias. San Salvador Sur registra solo cuatro motociclistas fallecidos, mientras que San Salvador Oeste suma ocho casos. En San Salvador Norte se contabilizan 13 muertes, y San Salvador Este acumula 26.
El mayor peso recae en San Salvador Centro. Aunque municipios como Ayutuxtepeque apenas reportan un caso y Cuscatancingo ninguno, el distrito de San Salvador concentra 31 fallecidos, convirtiéndose en el punto más crítico del país para los motociclistas.

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Un problema urbano y estructural
¿Qué explica que la capital y su área metropolitana concentren tantos accidentes fatales? Las cifras sugieren que no se trata de un único factor. La alta densidad vehicular, los tiempos de desplazamiento prolongados y el estrés asociado al tráfico urbano crean un entorno donde el margen de error es mínimo.
A esto se suma una convivencia vial tensa, marcada por comportamientos agresivos, baja percepción del riesgo y una educación vial limitada. La motocicleta, por su bajo costo y facilidad de movilidad, se ha convertido en una solución cotidiana para miles de personas, pero también en un vehículo altamente expuesto ante cualquier colisión.
Las autoridades han optado por medidas como el endurecimiento de las multas y la obligatoriedad del uso de cascos certificados para conductores y pasajeros, en línea con las recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud. Sin embargo, los datos de 2026 vuelven a poner sobre la mesa que la solución no pasa solo por sancionar.
Reducir la mortalidad de motociclistas en San Salvador y en el resto del país implica invertir en infraestructura más segura, fortalecer la educación vial desde etapas tempranas y diseñar políticas públicas focalizadas en los puntos más críticos. Las estadísticas ya muestran con claridad dónde está el problema. El desafío, una vez más, es transformar esos números en decisiones que salven vidas.
Con reportes de El Diario de Hoy.
