Pareja de esposos reparte comida a ancianos del centro de San Salvador y sueña con tener un asilo gratuito

El sueño más grande de la pareja es crear un asilo gratuito para ancianos de escasos recursos, que al igual que don José González quien vivía en un microbús, no tienen un lugar seguro y digno para vivir.

Al menos una vez al mes, los esposos Esther y Jorge Castro entregan comida, ropa y bebidas calientes a personas sin hogar en el centro de San Salvador.

Por Damaris Girón

Dic 30, 2020- 21:00

Desde hace 20 años, los esposos Esther y Jorge Castro han dedicado su vida al servicio de los demás entregando comida en las calles, realizando donaciones a diferentes instituciones o apoyando a varios adultos mayores con sillas de ruedas o artículos de primera necesidad.

Al menos una vez al mes, los esposos Esther y Jorge Castro entregan comida, ropa y bebidas calientes a personas sin hogar en el centro de San Salvador.

“Empezamos solo nosotros dos dando comida en las calles, preparábamos la comida y la íbamos a repartir, ahora mandamos hacer los platos y se nos ha unido más gente”, dice Jorge Castro.

Uno de los casos más recientes, que muestra el altruismo de la pareja, es el de don José González, un anciano que vivía en un antiguo microbús, sin acceso a los servicios básicos y que ahora gracias al apoyo de Esther y Jorge Castro vive en una habitación segura.

La pareja ha organizado un grupo de voluntarios con amigos, los cuales les acompañan y apoyan en las entregas. Foto EDH / Damaris Girón.

Lee también: “Al no poder pagar el cuarto, me sacaron a la calle”. La historia de don José, quien vive en un microbús

El sueño más grande de la pareja es crear un asilo gratuito para ancianos de escasos recursos, que al igual que don José González, no tienen un lugar seguro y digno para vivir. Ambos explican que repartir comida en las calles les permitió darse cuenta de que los ancianos son uno de los grupos que menos apoyo tiene, pues hay una enorme cantidad que por diferentes circunstancias duermen en las calles.

“Gracias a Dios para don José ya logramos recoger para pagar al menos dos meses más el alquiler del cuarto y poco a poco vamos a ir recogiendo el dinero para seguir pagando”, afirma Jorge Castro

Para realizar su sueño, los esposos Castro crearon la fundación Lluvia de gracia, que fue legalizada desde el año 2016 y les ha permitido unir a otras personas para que colaboren, ya sea donando alimentos, ropa, dinero, su tiempo o incluso sus conocimientos en diversas áreas.

Foto EDH / Damaris Girón

“Queremos que las personas adultas mayores tengan un hogar en el que puedan estar 24 horas, con su comida caliente, con su medicina y con médicos”, dice Esther y explica que, a pesar de sus esfuerzos, hasta el momento no han logrado crear el asilo, pues no tienen un terreno con las condiciones necesarias para brindarles la atención adecuada a los ancianos.

Esther y Jorge Castro explican que para poder abrir el asilo, con todos los requisitos que exige la ley, necesitan una propiedad grande, con espacios verdes para esparcimiento interno, además de personal de salud que brinde atención a los ancianos que se encuentren en el asilo. Al ser un hogar gratuito, los esposos Castro esperan contar con el apoyo de otras organizaciones a través de alianzas y donaciones de personas altruistas para poder financiarse.

El pasado 28 de diciembre los esposos y voluntarios hicieron una entrega en el centro de la capital. Foto EDH / Damaris Girón.

“Necesitamos la donación de un terreno o una casa amplia para llevar a las personas de la tercera edad. Cuando las instalaciones ya estén listas, vamos a necesitar camas y sillas de ruedas”, asegura Tito Menjívar, uno de los voluntarios de la fundación, mientras hace una invitación a las personas para que apoyen esta iniciativa, donando su tiempo o sus conocimientos.

“Si no se pueden unir a nuestro proyecto también pueden ayudar en su entorno pues no siempre es necesario tener dinero para ayudar a las personas, puede ayudar aportando su tiempo como voluntario o aportando sus conocimientos y eso hace la diferencia”, asegura Menjívar.

Inspiración para ayudar a los demás

“Después de nuestra boda fuimos a repartir como 70 platos de comida. Siempre nos ha gustado poder ayudar a los demás”, dice Jorge Castro

Según Esther Castro parte de su motivación para ayudar a los ancianos sin hogar del país es su abuelo, quien murió en el 2019 a los 99 años.

“Ya tenemos experiencia cuidando ancianos porque durante años cuidamos de mi abuelo. Cada vez que veo a un anciano en la calle pienso en él y me motiva a querer ayudar y sacarlos de las condiciones en las que viven”, afirma Esther Castro.

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