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Pingüinos emperador en la Antártida, especie declarada en peligro por la UICN debido al deshielo y el cambio climático que amenaza su supervivencia.

Pingüinos emperador en crisis por el deshielo acelerado

El cambio climático acelera el deshielo en la Antártida y pone en riesgo la supervivencia del pingüino emperador, según la Lista Roja de la UICN.

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Por EFE
Publicado el 13 de abril de 2026

 

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El pingüino emperador enfrenta una crisis por el deshielo acelerado en la Antártida debido al cambio climático, según la UICN. La especie fue reclasificada en peligro tras evidenciar una caída del 10 % de su población entre 2009 y 2018. Proyecciones indican que podría reducirse a la mitad hacia 2080 por la pérdida de hielo marino, esencial para su reproducción. Este fenómeno también afecta a otras especies como el lobo fino antártico, cuya población cayó más del 50 %. La Antártida, clave en el equilibrio climático global, muestra señales de deterioro con impactos crecientes en su biodiversidad.

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El pingüino emperador enfrenta una crisis por el deshielo acelerado en la Antártida, provocado por el cambio climático, según informó EFE con base en datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que advierte una caída sostenida de su población y un riesgo creciente de extinción en las próximas décadas.

La evidencia científica más reciente muestra un deterioro acelerado del hábitat de esta especie, considerada emblemática del continente antártico. La UICN la ha reclasificado en la categoría de “en peligro”, dos niveles antes de la extinción, en una actualización de su Lista Roja publicada en la antesala de una reunión internacional vinculada al Tratado Antártico.

El principal factor detrás de este cambio es la pérdida y ruptura prematura del hielo marino, junto con el aumento sostenido de la temperatura del océano. Estas transformaciones impactan directamente en el ciclo de vida del pingüino emperador, especialmente en su reproducción.

Un hábitat cada vez más inestable

El análisis de imágenes satelitales ha permitido dimensionar la magnitud del problema. Entre 2009 y 2018, la población de pingüinos emperador se redujo en un 10 %, lo que equivale a más de 20.000 ejemplares adultos.

Las proyecciones científicas son aún más contundentes. Se estima que la población podría disminuir a la mitad para la década de 2080 si no se revierten las actuales tendencias climáticas. Este escenario está estrechamente ligado a la reducción del hielo marino, que alcanzó niveles récord en 2016.

El pingüino emperador depende del llamado hielo fijo, que permanece adherido a la costa, al fondo marino o a icebergs encallados. Este tipo de superficie es clave para la reproducción y para el periodo de muda, una etapa crítica en la que las aves pierden temporalmente su impermeabilidad.

Los científicos han documentado eventos en los que colonias enteras colapsan cuando el hielo se rompe antes de tiempo. En estos casos, las crías no logran sobrevivir al no haber desarrollado aún la capacidad de nadar.

El cambio climático acelera el riesgo de extinción del pingüino emperador, una de las especies más dependientes del hielo marino en la Antártida.
El cambio climático acelera el riesgo de extinción del pingüino emperador, una de las especies más dependientes del hielo marino en la Antártida. Foto: AFP/British Antarctic Survey/ Peter Bucktrout

“Los modelos que consideran diversos escenarios climáticos futuros muestran que, sin reducciones rápidas y drásticas de las emisiones de gases de efecto invernadero, las poblaciones de pingüinos emperador disminuirán rápidamente durante este siglo”, señaló la UICN.

El impacto se extiende a todo el ecosistema

El deterioro del hábitat del pingüino emperador no es un fenómeno aislado. La Antártida cumple una función clave en el equilibrio climático global, actuando como un “congelador” natural del planeta.

La reducción del hielo marino afecta la capacidad de la Tierra para reflejar la radiación solar, lo que contribuye al calentamiento global. Además, altera las dinámicas oceánicas y la distribución de nutrientes, impactando a múltiples especies.

En este contexto, el estado del pingüino emperador funciona como un indicador de la salud del ecosistema antártico. Su declive refleja cambios más amplios que podrían tener consecuencias a escala global.

El impacto del cambio climático también alcanza a otras especies de la región. El lobo fino antártico, por ejemplo, ha sido reclasificado como “en peligro” tras una caída de más del 50 % en su población entre 1999 y 2025.

Este descenso está relacionado con la disminución del krill, su principal fuente de alimento, que se ha desplazado hacia aguas más profundas debido al aumento de la temperatura del océano y la reducción del hielo marino.

Nuevas amenazas en un entorno cambiante

La actualización de la Lista Roja también advierte sobre la situación del elefante marino del sur, cuya población se ha visto afectada por la influenza aviar altamente patógena.

Este factor añade presión a un ecosistema ya vulnerable, donde el cambio climático interactúa con otras amenazas, amplificando los riesgos para la biodiversidad.

Los datos recopilados por la UICN y los estudios científicos ofrecen una visión clara de la magnitud del desafío. La evolución de estas especies dependerá en gran medida de las decisiones que se adopten a nivel global para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La Antártida, como sistema clave para la estabilidad climática, enfrenta transformaciones que no pueden ser reemplazadas por ningún otro entorno en el planeta. En ese escenario, el futuro del pingüino emperador se convierte en una señal concreta de los efectos del cambio climático en curso.

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