Emiratos Árabes sale de la OPEP en plena crisis de Ormuz
EAU abandona la OPEP en medio del cierre de Ormuz y la guerra con Irán, una decisión que debilita al cartel y aumenta la incertidumbre petrolera global.
Por
Evelyn Alas
Publicado el 28 de abril de 2026
Emiratos Árabes Unidos anunció su salida de la OPEP en plena crisis por el cierre del estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo. La decisión busca mayor control sobre su producción, aunque el bloqueo limita sus exportaciones en el corto plazo. El conflicto con Irán ha afectado su economía y reducido su crecimiento. La medida debilita al cartel petrolero y pone en duda su capacidad para estabilizar el mercado. Analistas advierten que, a futuro, esta ruptura podría generar mayor volatilidad en los precios del crudo y cambiar el equilibrio energético global.
Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha decidido abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en un momento de alta tensión internacional, marcado por el cierre del estrecho de Ormuz y el impacto de la guerra en Oriente Próximo. La medida, que entrará en vigor el 1 de mayo, representa un giro importante en la estrategia del país y supone un golpe directo a la estabilidad del principal bloque petrolero del mundo.
El anuncio se produce en medio de una crisis energética global. El estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado que se consume en el planeta, permanece bloqueado debido al conflicto entre Irán y fuerzas lideradas por Estados Unidos. Esta situación ha reducido de forma drástica la capacidad de exportación de los países del Golfo, entre ellos Emiratos, cuya economía depende en gran medida de la venta de hidrocarburos.
Considerado el quinto mayor productor de petróleo del mundo, EAU justificó su salida como una decisión de carácter político y estratégico. El ministro de Energía, Suhail Mohamed al-Mazrouei, explicó que el país busca mayor libertad para definir sus niveles de producción sin las limitaciones impuestas por la OPEP. Sin embargo, en el contexto actual, esa libertad tiene poco efecto inmediato, ya que el bloqueo de Ormuz limita la capacidad real de colocar su producción en los mercados internacionales.
Ante el cierre de esta ruta clave, Emiratos se ve obligado a recurrir a un oleoducto que conecta sus campos petroleros con el mar Rojo. No obstante, esta alternativa no logra suplir el volumen habitual de exportaciones. La reducción de ingresos ya ha tenido consecuencias económicas: el Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó su previsión de crecimiento para el país, que pasó del 5% al 3,1% para este año.
La salida de Emiratos debilita a la OPEP en un momento en que la organización enfrenta desafíos internos y externos. Durante décadas, el cartel ha regulado la oferta de petróleo para influir en los precios internacionales, pero la pérdida de uno de sus miembros más relevantes reduce su margen de maniobra. La cohesión del grupo se ve afectada justo cuando la volatilidad del mercado exige mayor coordinación entre los productores.
Arabia Saudí, principal líder de la OPEP, es uno de los países que podría resentir con más fuerza esta decisión. Junto con Emiratos, era uno de los pocos con capacidad para aumentar la producción de forma significativa y equilibrar el mercado en situaciones de escasez. Sin ese respaldo, el bloque pierde parte de su capacidad de respuesta ante crisis energéticas.
Analistas del sector advierten que las implicaciones podrían extenderse a largo plazo. La salida de Emiratos abre la posibilidad de que el país aumente su producción cuando se normalicen las condiciones logísticas, lo que incrementaría la competencia fuera de la OPEP. Este escenario podría generar mayor inestabilidad en los precios, al reducirse la capacidad del cartel para ajustar la oferta global.
El movimiento también refleja tensiones políticas en la región. Emiratos ha mantenido una relación cercana con Estados Unidos, mientras que Irán —también miembro de la OPEP— se encuentra en el centro del conflicto. Esta diferencia de posiciones ha profundizado las divisiones dentro del grupo y ha debilitado su imagen de bloque unido frente a los desafíos internacionales.

El conflicto ha tenido efectos directos en la infraestructura energética. Instalaciones petroleras en territorio emiratí han sufrido daños como parte de las represalias iraníes, lo que ha contribuido a la caída de la producción. En marzo, la extracción de petróleo en Emiratos pasó de 3,42 millones de barriles diarios a 1,89 millones, una reducción superior a la registrada durante la pandemia.
Este descenso refleja la magnitud del impacto que la crisis está teniendo en el sector. La combinación de ataques, restricciones logísticas y tensiones políticas ha provocado un escenario inédito para los productores del Golfo, que enfrentan dificultades tanto para extraer como para exportar sus recursos.
En este contexto, la salida de Emiratos de la OPEP marca un punto de inflexión. El mercado petrolero entra en una etapa de mayor incertidumbre, en la que factores geopolíticos y económicos redefinen el papel de los grandes productores. La capacidad del cartel para influir en los precios queda en entredicho, mientras crece el protagonismo de países que operan fuera de su estructura.
Así, la decisión de Emiratos no solo responde a sus intereses nacionales, sino que también evidencia los cambios que atraviesa el sector energético global. En medio de una crisis que aún evoluciona, el equilibrio del mercado dependerá cada vez más de dinámicas externas a la OPEP y de la evolución del conflicto en Oriente Próximo.
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