La captura de Maduro revela el giro global de la política de Trump
La detención de Nicolás Maduro marca un cambio radical en la estrategia exterior de EE. UU. bajo Trump, con implicaciones para América y el orden mundial.
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EFE
Publicado el 18 de enero de 2026
La captura de Nicolás Maduro en Caracas refleja el giro radical de la política exterior de Estados Unidos bajo el segundo mandato de Donald Trump. La operación, parte de una ofensiva más amplia en América Latina, evidencia una estrategia basada en la fuerza y en la doctrina Monroe, que busca excluir a potencias externas del continente. El Gobierno estadounidense publicó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional y ha intensificado su presencia militar en la región. Analistas comparan este enfoque con modelos geopolíticos del siglo XIX, marcados por esferas de influencia, y advierten sobre su impacto en el orden internacional actual.
La reciente captura de Nicolás Maduro en Caracas ha puesto en evidencia el rumbo que ha tomado la política exterior de Estados Unidos bajo el segundo mandato de Donald Trump. Este hecho se considera un punto de inflexión que refleja el endurecimiento de la estrategia global del Gobierno republicano, con énfasis en el uso de la fuerza directa y la redefinición de influencias regionales.
Desde el inicio de su segundo periodo presidencial, Trump ha dado señales de distanciarse de enfoques diplomáticos tradicionales. Entre sus primeras acciones, destacan la guerra comercial con antiguos aliados, una postura ambigua hacia la guerra en Ucrania y el deterioro de relaciones estratégicas como la que existía con India.
Durante el verano, Washington ejecutó un ataque quirúrgico contra instalaciones nucleares iraníes y desplegó un operativo naval sin precedentes en el Caribe. Este incluyó la eliminación de más de cien presuntos narcotraficantes en altamar y buscaba ejercer presión directa sobre el régimen de Maduro. A la par, se intensificaron amenazas hacia el presidente de Colombia, Gustavo Petro.

El nuevo enfoque geopolítico: doctrina Monroe y más allá
Un mes antes de la operación en Venezuela, la Casa Blanca publicó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional. En ella, se promueve el resurgimiento de la doctrina Monroe, reafirmando que todo el continente americano debe permanecer libre de influencias externas y bajo la órbita de EE. UU.
El documento también presenta a la Unión Europea como un socio con fricciones y propone medidas para evitar la pérdida de identidad cultural del continente europeo frente a la inmigración. Esto coincide con otras declaraciones de altos asesores estadounidenses, como Steve Miller, quien ha defendido políticas de hechos consumados en territorios estratégicos como Groenlandia.
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En palabras del profesor Eric Hershberg, exdirector del Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de American University, estas acciones muestran una voluntad explícita de imponer la autoridad estadounidense sin restricciones por normas internacionales o mecanismos multilaterales.
Implicaciones y horizonte incierto en el contexto global

La intervención en Venezuela ha sido comparada por analistas con escenarios históricos de reordenamiento global, como el periodo previo a la Primera Guerra Mundial, donde las esferas de influencia eran delineadas por las grandes potencias.
El enfoque actual del Gobierno estadounidense plantea incertidumbre sobre el futuro del multilateralismo y sobre las normas que han guiado la política exterior desde mediados del siglo XX. A medida que se acerca el año 2026, persiste la duda sobre si este modelo se consolidará o enfrentará resistencia por parte de otros actores internacionales.
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