Así es un día para los astronautas de Artemis II rumbo a la Luna
Dormir suspendido como un murciélago, comer tortillas en gravedad cero y hasta reparar un baño: así transcurre un día para los astronautas de Artemis II rumbo a la Luna.
Por
AFP
Publicado el 04 de abril de 2026
La misión Artemis II no solo implica exploración espacial, sino también una rutina diaria para sus astronautas dentro de la cápsula Orión. En un espacio reducido, los tripulantes combinan tareas técnicas con actividades cotidianas como comer, dormir, ejercitarse y comunicarse con la Tierra. Utilizan bolsas de dormir sujetas a las paredes y realizan ejercicio diario para evitar efectos de la microgravedad. También enfrentan imprevistos, como fallas técnicas que deben resolver en pleno vuelo. A pesar de la exigencia, los astronautas destacan la experiencia de flotar y observar el espacio, en una misión que busca marcar un nuevo capítulo en la exploración lunar.
Mientras avanzan hacia la Luna, los astronautas de la misión Artemis II no solo enfrentan desafíos científicos, también viven una rutina diaria que mezcla lo extraordinario con lo cotidiano.
En la cápsula Orión, un espacio reducido equivalente a dos minivanes, cuatro tripulantes pasan sus días entre trabajo, descanso y pequeños momentos personales.
La jornada incluye actividades como revisar sistemas, realizar observaciones y comunicarse con el Centro de Control de Misión en Houston. Sin embargo, también hay espacio para tareas comunes: tomar fotografías con el celular, revisar correos electrónicos e incluso resolver problemas técnicos, como ocurrió con el baño de la nave, que tuvo que ser reparado en pleno vuelo.

Comer, dormir y adaptarse al espacio
La alimentación forma parte clave de la rutina. Los astronautas cuentan con raciones que incluyen tortillas, café, carne y salsas picantes, diseñadas para facilitar su consumo en condiciones de microgravedad.
Para dormir, utilizan bolsas sujetas a las paredes de la nave que evitan que floten. Algunos, incluso, descansan en posiciones poco convencionales. “Es más cómodo de lo que podrías pensar”, comentó el comandante Reid Wiseman al describir cómo uno de sus compañeros duerme suspendido.

Ejercicio y trabajo sin pausas
A pesar de estar en el espacio, la actividad física es obligatoria. Cada día, los astronautas dedican al menos 30 minutos a ejercitarse con equipos especiales que ayudan a evitar la pérdida de masa muscular y ósea provocada por la microgravedad.
No hay días de descanso. La misión requiere precisión constante, con maniobras, pruebas y monitoreo continuo de sistemas. Aun así, los tripulantes encuentran momentos para disfrutar la experiencia de flotar y observar el espacio.

Entre la ciencia y la emoción
Más allá de la rutina, la misión también tiene un componente emocional. Para algunos astronautas, la experiencia despierta sensaciones únicas. “Simplemente me hace sentir como un niño”, expresó el canadiense Jeremy Hansen al describir la sensación de flotar.

Artemis II no solo representa un paso histórico en el regreso a la Luna, sino también una muestra de cómo la vida humana se adapta incluso en los entornos más extremos.
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