Sobrevivientes en la cósmica burbuja de aire
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John Hutley, pescador de Nueva Zelandia, salió un día de pesca como de costumbre. Al igual que cada amanecer vamos a pescar nuestras quimeras y sustento. Talvez llegó a preguntarse, a sus 53 años, qué clase de pescador había sido en la vida. Si como Pedro el “pescador de hombres” -abandonando su barca en la arena para irse sin Jesús- o como simples pescador de sueños, imposibles y estrellas. Hutley se adentró en las aguas ignorando lo que le esperaba: su bote volcó, quedando atrapado bajo el agua, en sus mismas redes. (Cual está nuestra actual Humanidad, inmersa dentro de la ley termodinámica universal que condena a todo ser vivo a un final, como a la misma “gloria humana”) John creyó que iba a morir. Ya no era el pescador, sino la presa. Sin embargo, una burbuja de aire dentro del casco de la embarcación fue su último recurso de salvación. Después de dos días de agonía un equipo de buzos llegó a rescatarle. Comparo a este náufrago con nuestra Humanidad, víctima de sí misma, de sus propias trampas, guerras y auto exterminio. Y allá quedamos en algún lugar del universo como pescadores sin gloria, sobrevivientes de la delgada burbuja o capa de oxígeno del planeta, sin saber acaso si habrá un mañana en el horizonte de la especie, la biosfera y la paz.

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