Sabrinawood, la película pop de Sabrina Carpenter para Coachella
Sabrina Carpenter convirtió Coachella en “Sabrinawood”, un show cinematográfico con estética de Hollywood, cameos inesperados y una narrativa pop ambiciosa.
Por
Lissette Figueroa
Publicado el 11 de abril de 2026
Sabrina Carpenter llevó su propuesta artística a otro nivel en Coachella con “Sabrinawood”, un espectáculo concebido como película en vivo. Con una estética inspirada en el viejo Hollywood, el show combinó música, narrativa y actuación, incluyendo un intro cinematográfico junto a Sam Elliott y un polémico monólogo de Susan Sarandon. A pesar de algunos momentos que rompieron el ritmo, la artista logró reconectar con el público gracias a su energía escénica, sus hits y un cierre vibrante que consolidó su evolución como estrella pop global.
En el desierto de Coachella, Sabrina Carpenter no solo ofreció un concierto: presentó una narrativa. Un espectáculo concebido como película en vivo bajo el concepto de “Sabrinawood”, donde el pop, el teatro y la estética del viejo Hollywood se mezclaron en una producción tan ambiciosa como provocadora.
Desde el inicio, Carpenter dejó claro el tono cinematográfico. Un video en blanco y negro la mostraba conduciendo por una carretera desértica, en un diálogo simbólico con su versión más joven, mientras un policía —interpretado por Sam Elliott— le advertía sobre los riesgos de perseguir sus sueños en California. Era el prólogo perfecto para lo que vendría: una historia sobre ambición, fama y transformación.
La primera parte del show apostó por una estética retro cuidadosamente construida. Autos clásicos, una réplica de las colinas de Hollywood y el rótulo “SABRINAWOOD” emergiendo entre montañas marcaron el tono visual. La referencia a Marilyn Monroe fue evidente: sensualidad, ironía y una narrativa que juega con la imagen pública de la estrella.

Carpenter no solo interpretaba canciones; interpretaba un personaje. Entre cambios de vestuario, coreografías exigentes y una ejecución vocal sólida, la artista sostuvo un ritmo intenso durante buena parte del set. Canciones como “Manchild” y “Taste” reforzaron ese tono irreverente, mientras el público respondía con energía.
Cameos, monólogos y una narrativa arriesgada
El concepto cinematográfico alcanzó su punto más experimental con la aparición de Susan Sarandon, quien interpretó a una versión futura de Carpenter en un monólogo introspectivo. La escena, pensada como una pausa reflexiva dentro de la historia, dividió opiniones y ralentizó el ritmo del espectáculo.
A esto se sumaron otros cameos inesperados: Will Ferrell en un breve sketch y una intervención en voz de Samuel L. Jackson que aportó humor y teatralidad. Incluso en el público, figuras como Anya Taylor-Joy se sumaron a la experiencia, reforzando esa sensación de estar dentro de una gran producción.
Not Sabrina Carpenter casually turning Coachella into a full theatrical experience with men dressed as dogs 😭 ICONIC behavior only pic.twitter.com/MD1Yqkusgo
— Laughing with Chris (@Odimera) April 11, 2026
De la pausa al clímax: el regreso del espectáculo
Tras un segmento más lento, el show recuperó su impulso con temas como “Feather”, acompañados de una estética visual impactante: alas negras, vestuarios llamativos y una puesta en escena que volvió a conectar con la audiencia.
El cierre fue puro espectáculo Broadway: marquesinas encendidas, confeti y una celebración que mezcló monjas, showgirls y bailarines en una fiesta visual. Carpenter, consciente de su evolución, recordó su paso por el festival en 2024 y cómo “Espresso” pasó de ser desconocida a convertirse en un himno coreado.
La apuesta de Sabrina Carpenter en Coachella fue clara: transformar su presentación en una experiencia narrativa. “Sabrinawood” funcionó como un universo propio donde cada canción era una escena y cada transición, un recurso cinematográfico.

*Con reporte de Variety.
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