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La mexicana Julieta Venegas, canta durante la presentación de su libro y álbum discográfico titulados 'Norteña', en Ciudad de México (México).

Julieta Venegas debuta como autora con su primer libro Norteña

La cantautora mexicana, conocida por su carrera musical, publica una obra de memorias sobre Tijuana, la ciudad donde creció.

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Por EFE
Publicado el 17 de mayo de 2026

 

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Julieta Venegas, conocida internacionalmente por su carrera musical, debuta como autora con Norteña, su primer libro de memorias sobre Tijuana, la ciudad donde creció. La obra, publicada por Almadía, acompaña un proyecto musical del mismo nombre y marca una nueva etapa creativa para la cantautora mexicana. En entrevista con EFE, Venegas explicó que la literatura le exigió más tiempo que la música y definió el libro como su trabajo más “largo y riguroso”. Norteña aborda su infancia, la frontera, la familia, el desarraigo y su vínculo con una ciudad que considera más compleja que sus representaciones mediáticas.

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Julieta Venegas, reconocida internacionalmente por su trayectoria musical, debuta como autora con Norteña, su primer libro dedicado a sus memorias en Tijuana, la ciudad fronteriza mexicana donde creció, reporta EFE. La publicación marca una nueva faceta creativa para la ganadora del Grammy, quien define esta obra como su trabajo más “largo y riguroso”, después de décadas componiendo canciones.

La cantautora, nacida en California en 1970, ha compuesto cientos de canciones, pero asegura que la literatura le exigió una dedicación distinta. Norteña, publicado por Almadía, recoge memorias del comienzo y aparece en paralelo con un proyecto musical del mismo nombre, lanzado por Altafonte. Ambos trabajos dialogan entre sí y parten de una misma búsqueda: volver al origen.

Antes de este libro, Venegas ya había escrito decenas de diarios y un ensayo en el que exploraba su relación con la literatura, a la que considera su segunda gran pasión. Sin embargo, ninguna historia la sostuvo tanto como la memoria de Tijuana, la ciudad donde creció y que, según plantea, suele ser “alterada en series y titulares” periodísticos por su contexto migratorio y su ubicación junto a Estados Unidos.

Una memoria que nació desde una canción

“La idea de hacer una memoria iba y venía, pero nunca mantenía el interés tanto tiempo; prefería hacer otro disco, pero cuando hice Tiempos Dorados con David me surgieron imágenes de mi infancia y dije: ‘Aquí está mi memoria’”, relató Venegas a EFE sobre el origen del proyecto.

Tiempos Dorados es el primer sencillo de su más reciente propuesta musical, también titulada Norteña, publicada esta semana. La canción abrió una puerta hacia imágenes de infancia, recuerdos familiares y escenas de una ciudad que la acompañó incluso después de mudarse.

Durante tres años, Venegas trabajó entre dos lenguajes: la música y la literatura. Ese cruce le permitió volver a sus raíces, conectadas con su disco debut Aquí, publicado en 1997, y con su familia, de la que heredó la melomanía.

La artista también recuerda el momento en que dejó Tijuana para instalarse en Ciudad de México, en la década de 1990, con la intención de apostar por su carrera musical. Esa decisión implicó distancia, búsqueda y una nueva etapa personal y profesional.

La literatura como una obra más larga y rigurosa

Venegas describe Norteña como una obra que pensó que “no iba a lograr terminar”. En conversación con EFE, aseguró que la literatura “exige más tiempo” que la música, una diferencia que hizo de este libro un desafío particular dentro de su carrera.

La ganadora del Grammy había explorado antes la escritura íntima a través de diarios, pero el formato de memoria le permitió construir un relato más amplio sobre el comienzo de su historia artística. No se trata, según insiste, de una autobiografía tradicional.

“Norteña. Memorias del comienzo no es una autobiografía, ni siquiera soy una persona nostálgica”, afirmó la artista. El libro nace más bien de su interés por el subgénero literario de la memoria y por la necesidad de mirar historias individuales en una época que, según expresa, considera superficial.

En esa exploración, Tijuana aparece no solo como escenario, sino como punto de partida. Venegas vuelve a una ciudad que para ella no puede explicarse únicamente desde la mirada externa de los titulares, las series o las películas.

Tijuana más allá de los titulares

“Ni los titulares ni las series o películas alcanzan a explicar la complejidad de Tijuana, ahí también hay gente como yo: creciendo y criándose”, añadió Venegas al hablar de la ciudad fronteriza.

La artista creció abrazada a un piano y a su familia a unos metros de la frontera con Estados Unidos. Esa experiencia atraviesa Norteña y le permite construir una memoria donde la música, la identidad y el territorio están vinculados.

El recuerdo de Tijuana también se conecta con la forma en que Venegas entiende su propia trayectoria. Al mudarse a Ciudad de México, se acercó a integrantes de Café Tacvba, al productor argentino Gustavo Santaolalla e incluso incursionó en el cine con el director Francisco Franco.

Ese salto fue parte del camino que la llevó a construir una carrera reconocida internacionalmente. Sin embargo, la distancia con su tierra también le dejó una sensación persistente de desarraigo.

Sentirse al margen entre ciudades y países

En el libro, Venegas aborda la experiencia de mudarse y habitar lugares sin sentirse completamente parte de ellos. Esa percepción aparece tanto en su etapa en Ciudad de México como durante los ocho años que vivió en Argentina.

“Cuando viví en Ciudad de México -y durante los ochos años que pasé en Argentina- nunca sentí: ‘soy de acá’, como que decía: ‘estoy aquí, pero no soy de aquí’. Es precario vivir la sensación de que te vas a ir en cualquier momento”, confesó.

La artista reconoce que esa sensación no le pertenece solo a ella. También la identifica como un malestar compartido por buena parte de la población latinoamericana, marcada por cambios, desplazamientos e incertidumbres.

Venegas recordó un episodio de su vida en Buenos Aires, donde residió junto a su hija Simona. Allí, según contó, le dijeron: “llegas en el peor momento y te vas en el peor”.

Norteña como proyecto literario y musical

“En Latinoamérica siempre parece que es el peor momento, es un revoltijo de miedos e incertidumbres, no tenemos la estabilidad que tienen otros países, no tenemos ni la posibilidad de envejecer con tranquilidad”, admitió Venegas.

El corazón de Norteña está dividido en dos partes. Por un lado, el libro, que la cantautora asegura haber atravesado “con mucha terapia”. Por otro, el disco de 12 temas, un viaje musical que conoce bien y en el que convoca a artistas vinculados al regional mexicano.

En esta nueva etapa musical, Venegas comparte canciones con Natalia Lafourcade, Yahritza Y Su Esencia, Bronco y más talento especializado en ese género. El proyecto amplía así el universo de Norteña desde la escritura hacia el sonido.

Para la cantante, hacer un camino distinto al esperado también forma parte del sentido de esta obra. “A veces hacer un camino que no es tan común o no es el esperado puede ser difícil, pero también está padre”, subrayó.

Venegas entiende Norteña como una forma de “emanciparse” de las inseguridades que la industria deposita en las mujeres que escriben y hacen música. En ese cruce entre libro y álbum, la artista abre una nueva faceta pública sin abandonar el centro de su obra: la memoria, la música y el lugar donde empezó su historia.

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