Bad Bunny sale coronado como rey de la música latina en Madrid
Bad Bunny reunió a más de 640,000 espectadores en diez noches en Madrid y cerró con Quevedo como invitado.
Bad Bunny cerró este lunes por la noche su histórica residencia en Madrid después de diez noches y más de 640,000 espectadores, según cifras provisionales. El artista puertorriqueño convirtió el último concierto en el colofón de una fiesta marcada por el perreo, la salsa, el trap y la presencia de Quevedo como invitado sorpresa.
En total, fueron doce conciertos en España, al sumar los dos realizados en Barcelona y unos 100,000 espectadores más. Con esa serie de presentaciones, Benito Antonio Martínez Ocasio saldó una deuda de más de siete años sin actuar en el país y logró reunir a “la familia latina”, según el ambiente descrito durante la residencia.
El cierre llegó después de superar las polémicas por los precios, el sistema de venta de entradas y los criterios para seleccionar invitados en su ya famosa “casita”, uno de los elementos centrales del espectáculo.
Al final, el mensaje del artista fue claro: la noche era para cantar, bailar y desconectarse por unas horas.
“Este es un show para disfrutar de las cosas sencillas de la vida: cantar, reír, bailar, sudar” y para “olvidar de lo que está pasando afuera y disfrutar en familia”, dijo ante un público entregado desde el primer minuto.

Una residencia de casi tres horas por noche
El concierto mantuvo prácticamente la misma estructura durante toda la residencia. La primera parte tuvo un tono más salsero, con Bad Bunny vestido de traje en el escenario central junto a la banda tradicional Los Sobrinos de Puerto Rico.
La segunda parte se trasladó a la “casita”, donde el artista apareció con gorra y sudadera para una etapa más trapera y urbana.
“Hay un dicho que dice que lo mejor se deja para lo último”, dijo el cantante puertorriqueño poco después de salir al escenario.
El show inició con varios de los temas de su último y premiado álbum, “Debí tirar más fotos”, entre ellos “Baile inolvidable” y “Nueva Yol”.
Más adelante, ya en el tejado de la casita y con la noche sobre el Wanda Metropolitano, el estadio se convirtió en una gran pista de baile con canciones como “Bichiyal” y “Yo perreo sola”. También hubo guiños para sus seguidores de los primeros años, con temas como “Diles” y “Mónaco”.
“Por ustedes cumplí mi sueño y estoy aquí para que ustedes cumplan el suyo”, expresó Bad Bunny durante la noche.

Quevedo, el invitado sorpresa
Pasado el ecuador del concierto, una cuenta atrás en las pantallas abrió paso al artista sorpresa de la última función: Quevedo.
El español hizo saltar al estadio con su tema “Quédate” y antes compartió escenario con Bad Bunny para interpretar “Columbia”, presentada como la canción “exclusiva y única de esta noche”.
Aunque el sonido tuvo algunos fallos, eso no pareció afectar el ánimo del público. Tampoco las pausas entre canciones, que el artista aprovechó para caminar entre los asistentes, generando tensión en el personal de seguridad.
Bad Bunny mantuvo una consigna que repitió durante su residencia: que nadie se fuera sin haber perreado.
“El que no perreó no puede decir que vino”, exclamó, en una frase que ya funcionaba como otro estribillo dentro del espectáculo.
La noche cerró con “Eo”, una defensa del perreo desde el escenario central. También interpretó “DTMF”, una de las canciones más coreadas, y pidió al público guardar por unos momentos los teléfonos para conectar con el presente.

Un nuevo formato para España
Además de reunir cifras históricas, Bad Bunny inauguró en España un formato de residencia de gran escala poco habitual hasta ahora en el país.
La serie de conciertos marca un precedente que continuará en septiembre con Shakira, quien tomará el relevo con doce presentaciones.
El cierre también llega en un momento alto para el artista. Su residencia se produjo después de recibir tres Grammy en la última edición de los premios, incluido álbum del año por “Debí tirar más fotos” (2025), el primero en castellano en lograrlo.
Tras su actuación simbólica en el intermedio de la pasada Superbowl, Bad Bunny volvió a reivindicar en Madrid el reguetón, la salsa y la cultura de Puerto Rico ante una audiencia masiva.
El artista agradeció el amor recibido durante la residencia y cerró una etapa que lo reafirma como una de las figuras más influyentes de la música latina actual.
Después de diez noches en Madrid, más de 640,000 espectadores y una despedida con Quevedo como invitado, Bad Bunny salió del Wanda Metropolitano coronado como rey latino de una residencia que combinó espectáculo, identidad y fiesta.
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