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¿Te acordás de las noches de Fugga en el Malibú? Reviví los noventas este sábado

Fugga revive las noches del Malibú con un show cargado de anécdotas, rock en español y los clásicos que marcaron a una generación en San Salvador.

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Por Lissette Figueroa
Publicado el 24 de febrero de 2026

 

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Fugga vuelve a los escenarios con “Una noche en el Malibú”, un espectáculo que revive el bar que marcó la escena rockera de San Salvador en los años 90. Con cinco sets por noche, casi 300 canciones en repertorio y anécdotas que incluyen bombas lacrimógenas y apagones, la banda se convirtió en referente del rock en vivo. Temas de Soda Stereo, Van Halen, Def Leppard y Guns N’ Roses sonarán nuevamente en un reencuentro cargado de memoria y energía. El concierto promete transportar al público a la época en que Malibú era el punto de encuentro juvenil

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El Malibú era de locura. Imagínate todo lo que puede pasar jueves, viernes y sábado durante cinco años”, recuerda Gerardo Sibrián, baterista de Fugga, y se ríe como quien vuelve a tener 24.

Corrían los primeros años 90. San Salvador terminaba de sacudirse la guerra y la juventud buscaba dónde respirar. En la esquina donde inicia la San Antonio Abad y termina el bulevar de Los Héroes —frente al Hospital Bloom y a un costado de la Universidad Nacional— un bar se convirtió en punto de encuentro para estudiantes adolescentes, universitarios, músicos, curiosos y noctámbulos sin permiso en casa. Ahí nació Fugga.

Integrantes originales de Fugga durante su etapa en el bar Malibú, a inicios de los años 90, cuando tocaban cinco sets por noche en San Salvador.
Integrantes de Fugga durante su etapa en el bar Malibú, a inicios de los años 90, cuando tocaban cinco sets por noche en San Salvador. Fotografía/ Cortesía

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A inicios de los 90 no abundaban los espacios para el rock. La escena era dominada por música tropical y ambientes más adultos. Malibú se convirtió en el sitio de moda. “En ese lapso del 90 al 95 prácticamente éramos la única banda haciendo eso en San Salvador”, afirma Sibrián.

Después llegarían otros bares y propuestas, pero durante esos años, el punto de reunión era uno solo. Fugga también abrió el escenario a grupos emergentes: Adrenalina, Sobretierra, Renegados, entre otros. Tocaban un set mientras la banda titular descansaba. Era escuela y vitrina al mismo tiempo.

Fugga recrea una fotografía de sus años en el Malibú, contrastando la imagen juvenil de los 90 con su reencuentro actual. Fotografía/ Cortesía
Fugga recrea una fotografía de sus años en el Malibú, contrastando la imagen juvenil de los 90 con su reencuentro actual. Fotografía/ Cortesía

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Una noche para volver

Este 28 de febrero a las 7:00 p.m., en el Hotel Real Intercontinental, la banda revive aquella época con el espectáculo “Una noche en el Malibú”. Habrá tres sets de casi una hora cada uno. En el repertorio: clásicos de Van Halen, Guns N' Roses y, por supuesto, Soda Stereo.

Las entradas valen $20.00 y las podés comprar en Smart Ticket.

Este sábado 28 podés disfrutar con Fugga. Imagen/ Cortesía

“No es sorpresa. La gente sabe qué vamos a tocar”, dice Gerardo. Para quienes vivieron esos años, será una cita con la memoria. Para quienes no, una ventana a la época en que cinco sets por noche eran lo normal y el rock en vivo era territorio conquistado a puro ensayo semanal.

La historia de Fugga

En agosto de 1991, tras finalizar su etapa con The Mix, Gerardo, René López, Óscar Serrano y “Chepe” Betancourt aceptaron el reto del dueño del Malibú: montar una banda casi de cero. Llegaron con 17 canciones. Esa primera noche las tocaron… dos veces cada una.

“Fue un éxito desde el principio”, dice Sibrián. Lo que empezó como una fuente de ingresos paralela a su proyecto original, Bronco, terminó convirtiéndose en fenómeno. En cuestión de semanas, el bar estaba repleto jueves, viernes y sábado. Tocaban cinco sets de 45 minutos por noche, hasta las 2:00 a.m.

Cada martes se reunían en casa de Gerardo para montar tres canciones nuevas: un clásico del rock, un tema en inglés reciente y uno en español que apenas comenzaba a sonar en otros países. En un mes sumaban 12 canciones al repertorio. En cinco años, acumularon casi 300. Así, mientras las radios aún no programaban ciertos éxitos latinoamericanos, ellos ya los hacían sonar en vivo.

Óscar Serrano no duda cuando se le pregunta cuál era la más pedida: “Persiana Americana”. La versión de Soda Stereo se repetía cuatro, cinco, seis veces por noche. “Querían que la última canción fuera esa… después de haberla tocado seis veces”, cuenta entre risas.

Fugga durante una de sus noches más intensas en el Malibú, cuando el público coreaba clásicos del rock hasta las dos de la madrugada. Fotografía/ Cortesía
Fugga durante una de sus noches más intensas en el Malibú, cuando el público coreaba clásicos del rock hasta las dos de la madrugada. Fotografía/ Cortesía

Muchos incluso pensaban que “De música ligera” o “El temblor” eran composiciones propias de Fugga. Amigos les llevaban discos desde Sudamérica y México, y Fugga las montaba antes que nadie. Por eso, muchos asistentes pensaban que eran composiciones propias. No las habían escuchado antes.

Las noches en Malibú no eran solo música. Eran historias. Una bomba lacrimógena cayó dentro del bar. “Yo tocaba descalzo, la pateé y pegó en el techo… y volvió a caer”, relata Gerardo. Algunos salieron corriendo. Otros regresaron con un pañuelo húmedo en la cara y otra cerveza en la mano. Y la banda siguió tocando.

Otra noche, en plena discusión, un joven regresó con un fusil tipo M16. La multitud se tiró al suelo. No pasó a más. Minutos después, la música volvió. También hubo apagones programados. Fugga tenía planta eléctrica. Se iba la luz, arrancaban el generador y el público estallaba en gritos.

Y sí, hubo momentos más ligeros: una chica que subió al escenario mientras sonaba “Pretty Woman” y obligó a detener el show en medio de silbidos y carcajadas. “Era loco, loco”, resume la banda.

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