Pandilla secuestró a dos tíos de jóvenes capturados por matar a policía en Guazapa

Los parientes lograron escapar de una muerte segura porque uno andaba armado y se defendió cuando les dijeron que los iban a matar.

Foto EDH / René Quintanilla

Por Jorge Beltrán Luna

Ago 28, 2019- 22:40

Hoy, en el Juzgado de Paz de Santiago Nonualco se celebrará la audiencia inicial contra un tío de Nicolás Humberto y Edgar Ovidio González Ostorga, los hermanos capturados por asesinar al agente policial Gabriel Ángel Cortez Martínez, la tarde del martes anterior, en el kilómetro 19 de la carretera Troncal del Norte, en el municipio de Guazapa, norte de San Salvador.

El tío de los hermanos González Ostorga se entregó a la policía, el sábado en la noche, luego de que se defendiera de dos pandilleros que lo secuestraron, junto a uno de sus hermanos que un día antes había venido de Estados Unidos (EE.UU.). Ese hecho sucedió en el kilómetro 51 de la carretera El Litoral y luego se lo llevaron a la lotificación Santa Inés donde los iban a matar.

Eso es lo que aseguran parientes de los dos sospechosos de asesinar al policía, a quienes El Diario de Hoy entrevistó ayer en la tarde.

“La policía se ha portado muy bien con nosotros en este caso; si los muchachos hubieran sabido que era policía jamás le hubieran disparado, pero cuando le vieron la pistola y se les puso a la par, quizás pensaron que era pandillero”, asegura otro tío de los capturados.

El secuestro

El viernes en la noche, un tío de los González Ostorga vino de Estados Unidos. Traía un poco de dinero en efectivo porque al siguiente día iba a comprar un terreno con árboles frutales, en el lugar donde vivían, una zona rural del municipio de Santiago Nonualco.

El sábado en la mañana este hombre junto uno de sus hermanos fueron a cerrar el trato por la compra del terreno.

En la noche de ese día, ambos decidieron salir a pasear en un auto que horas antes había rentado la persona residente en EE.UU.

Cuando transitaban por el kilómetro 51 de la carretera El Litoral, fueron interceptados por hombres armados quienes los privaron de libertad y en el mismo vehículo se los llevaron a la lotificación Santa Inés, de ese mismo municipio. Posiblemente los pandilleros creyeron que andaban mucho dinero.

“La policía se ha portado bien con nosotros (en el caso de secuestro); si hubieran sabido que era policía jamás le hubieran disparado, pero cuando le vieron la pistola pensaron que era pandillero”

Tío de los detenidos,

Allí les dijeron que los matarían. Primero agarraron a la persona que había venido de Estados Unidos. Al ver eso, el otro hermano sacó su arma de fuego y disparó contra un pandillero, el otro, al ver a su compinche tendido, escapó.

La familia de las víctimas afirman que quien andaba armado tiene una discapacidad en una mano y posiblemente por eso se confiaron en que no andaría armado y por eso no lo registraron.

Al sentirse a salvo, los dos hombres llamaron a la policía y les narraron lo ocurrido. Quien disparó fue detenido aunque los policías le dijeron que solo era asunto de trámite, pues había actuado en defensa propia.

Las víctimas conocieron a quienes los secuestraron, pues son del mismo vecindario. Horas después, la pandilla lanzó una amenaza y tuvieron que abandonar sus casas.

Los hermanos González Ostorga y otros familiares de los secuestrados, residentes en Guazapa, estuvieron desde el sábado en la noche pendientes del desenlace de ese problema y, además, ayudaron con las mudanzas.

Regresaban de retirar una remesa

La madre de los sospechosos de matar al agente policial, al saber por la situación que estaba atravesando su familia a raíz del secuestro, la detención del tío y la mudanza por la amenaza de la pandilla, les envió un poco de dinero desde Estados Unidos para ayudar con algunos gastos.

Nicolás y Edgar fueron a Apopa a retirar el dinero. En el camino se sintieron perseguidos por el motociclista y el que iba de copiloto hizo una llamada a uno de sus parientes en Guazapa en la que le dijo que creían que alguien los iba persiguiendo.

Los familiares de los hermanos detenidos afirman que éstos le vieron la pistola al motociclista y al ver que iba a sacarla, le dispararon.

Los parientes de los jóvenes aseguran que éstos fueron capturados en el lugar del crimen porque no se fueron creyendo que habían matado en defensa propia a algún marero. Luego se sorprendieron cuando les dijeron que era un policía.

La familia no oculta que hace varios años, Nicolás se metió en un lío judicial por un delito menor pero nada vinculado a pandillas.

Ambos trabajan en la agricultura. Nicolás también estuvo trabajando en un centro de llamadas, en tanto que Edgar hace poco que dejó su trabajo como vigilante por intentar viajar de manera ilegal a Estados Unidos. Los parientes de ambos niegan que ellos tengan vínculos con pandillas.

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