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“Chaito” ha convertido los amigurumis en piezas unicas que ya llegan hasta Europa y Estados Unidos.

Gladys, la emprendedora de El Salvador que triunfa con sus amigurumis personalizados

Gladys Monzón, creadora de “Chaito Manualidades”, ha logrado posicionar sus amigurumis personalizados dentro y fuera de El Salvador gracias a su dedicación y nivel de detalle.

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Por Leidy Puente
Publicado el 25 de abril de 2026

 

TU RESUMEN

Gladys Monzón, creadora de “Chaito Manualidades”, convirtió un regalo improvisado en un emprendimiento que hoy traspasa fronteras. Desde 2014 elabora amigurumis personalizados hechos completamente a mano, cuidando cada detalle según las solicitudes de sus clientes. Durante la pandemia perfeccionó la técnica del tejido japonés, lo que marcó un giro en su negocio. Sus creaciones han sido enviadas a Estados Unidos, Europa y otros países, destacando por su originalidad y calidad. Aunque trabaja bajo pedido y de forma digital, su marca ha crecido gracias a recomendaciones, consolidándose como una opción única en el mundo de las manualidades salvadoreñas.

Sin imaginarlo, un pequeño detalle hecho a mano marcaría el inicio de su historia. Gladys Monzón, conocida como “Chaito”, comenzó en el mundo de las manualidades al intentar resolver un dilema común: qué regalarle a alguien que aparentemente lo tiene todo.

Su primera creación fue un muñeco de fieltro inspirado en un personaje popular, elaborado sin experiencia previa y en tiempo récord.

Aunque hoy lo recuerda como un trabajo sencillo, ese regalo fue el punto de partida para descubrir una habilidad que con los años se convertiría en su principal fuente de ingresos.

Los diseños de “Chaito” destacan por su nivel de detalle y acabado 100% artesanal.
Los diseños de “Chaito” destacan por su nivel de detalle y acabado 100% artesanal. Foto/ elsalvador.com

Poco a poco, sus creaciones comenzaron a llamar la atención entre amigos y conocidos, quienes empezaron a hacerle pedidos.

Así nació “Chaito Manualidades” en 2014, un emprendimiento que fue creciendo de manera orgánica, impulsado principalmente por recomendaciones y redes sociales.

El emprendimiento “Chaito” nacio como un regalo y hoy es un negocio sin fronteras.
El emprendimiento “Chaito” nacio como un regalo y hoy es un negocio sin fronteras. Foto/ Cortesía

Amigurumis personalizados

El verdadero giro llegó durante la pandemia, cuando decidió aprender la técnica del amigurumi, un estilo japonés de tejido que consiste en crear muñecos a crochet. A través de tutoriales y transmisiones en vivo, perfeccionó su técnica hasta convertirla en su especialidad.

Desde entonces, cada pieza que elabora es completamente hecha a mano, cuidando cada detalle para lograr un resultado lo más fiel posible a las ideas o fotografías que le proporcionan sus clientes.

Personajes animados, retratos personalizados e incluso figuras con accesorios específicos forman parte de su catálogo.

Los amigurumis de “Chaito” se caracterizan por ser unicos y hechos a la medida del cliente.
Los amigurumis de “Chaito” se caracterizan por ser únicos y hechos a la medida del cliente. Foto/ Cortesía

Ese nivel de personalización ha sido clave para diferenciarse en el mercado. A diferencia de los productos en serie, sus amigurumis son únicos, lo que ha permitido que su trabajo trascienda fronteras.

Actualmente, sus creaciones han sido enviadas a países como Estados Unidos, España, Canadá, Colombia e Inglaterra.

Uno de los mayores retos que ha enfrentado fue la elaboración de un pedido internacional de decenas de piezas en tiempo limitado, lo que puso a prueba su organización y disciplina. Aun así, logró cumplir, reafirmando la confianza de sus clientes en el extranjero.

Cada pieza de “Chaito” puede tardar varios dias debido a su elaboracion completamente manual.
Cada pieza de “Chaito” puede tardar varios dias debido a su elaboracion completamente manual. Foto/ elsalvador.com

Los precios de sus productos varían según el tamaño, los materiales y el nivel de detalle, con opciones accesibles y otras más elaboradas que pueden tomar varios días de trabajo. Todo el proceso es completamente artesanal, desde el tejido hasta los acabados finales.

A pesar de su crecimiento, “Chaito” ha optado por mantener su negocio en línea, evitando los costos de un local físico y apostando por un modelo más flexible. Para ella, el valor de su trabajo está en la personalización y en el tiempo invertido en cada pieza.

Desde El Salvador, “Chaito” envia amigurumis personalizados a distintos paises.
Desde El Salvador, “Chaito” envia amigurumis personalizados a distintos paises. Foto/ elsalvador.com

Más allá del aspecto económico, Gladys encuentra en el tejido una forma de terapia y expresión personal. Cada amigurumi representa no solo un encargo, sino también una oportunidad de seguir aprendiendo y perfeccionando su técnica.

Hoy, con más de una década desde sus inicios, “Chaito” continúa consolidándose como un emprendimiento salvadoreño que demuestra que la creatividad, la constancia y el trabajo hecho a mano pueden abrir puertas incluso fuera del país.

“Chaito” crea desde personajes animados hasta versiones en hilo de personas reales.
“Chaito” crea desde personajes animados hasta versiones en hilo de personas reales. Foto/ elsalvador.com
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