El día que Kismet cerró sus puertas en El Salvador, así terminó el emblemático almacén
Después de 55 años de historia, Almacenes Kismet cerró sus puertas en junio de 2005, dejando incertidumbre entre empleados, clientes y proveedores.
Hubo un tiempo en que recorrer las vitrinas de Kismet era casi una tradición para miles de familias salvadoreñas.
El almacén, nacido en el corazón de San Salvador y convertido con los años en una de las cadenas por departamentos más reconocidas del país, apagó sus luces definitivamente en junio de 2005.
La noticia tomó por sorpresa a colaboradores, clientes y proveedores. El 28 de junio de ese año, El Diario de Hoy informó que la empresa había cerrado sus operaciones “la semana pasada”, poniendo fin a 55 años de labores.

Aunque inicialmente circuló el rumor de que la compañía reabriría bajo otro nombre, las versiones dentro y fuera de la empresa eran contradictorias.
Algunos hablaban de una venta a terceros y otros aseguraban que la marca no volvería a operar.
Según la publicación, a muchos empleados se les comunicó que el cierre sería “temporal”, pero posteriormente fueron enviados al Ministerio de Trabajo para gestionar cálculos de liquidación.

Para entonces, Kismet ya venía arrastrando señales de crisis. Meses antes había clausurado sucursales en Metrocentro, Metrópolis y Rubén Darío, sorprendiendo al público que durante décadas identificó esos locales como parte del paisaje comercial capitalino.
Las últimas tiendas que permanecían abiertas eran las de Escalón y Merliot. Sin embargo, quienes llegaban a esos establecimientos solo encontraban portones cerrados, algunos vigilantes privados y rótulos dirigidos a tarjetahabientes. Parte de la mercadería ya había sido retirada de los estantes.

55 años de trayectoria
El cierre marcó el final de una historia que comenzó en abril de 1950, cuando María Rodríguez de Boet y su esposo, Paul Boet, fundaron el almacén en una pequeña casa ubicada sobre la calle Rubén Darío.
Inicialmente, el negocio vendía radiolas y discos de vinilo, pero con el paso de los años evolucionó hasta convertirse en una cadena de tiendas por departamentos.

Kismet fue pionera en varios aspectos del comercio salvadoreño. De acuerdo con registros publicados en ese momento, fue uno de los primeros almacenes en vender discos de acetato y posteriormente incorporó departamentos de ropa y artículos para el hogar.
Durante su época de mayor auge llegó a tener seis sucursales y alrededor de 600 empleados. Incluso expandió operaciones fuera del país con una filial en Guatemala inaugurada en 1979.

Doña María de Boet
Detrás de la marca estuvo siempre la figura de doña María de Boet, considerada una de las empresarias más influyentes de la historia moderna salvadoreña. Además de impulsar el crecimiento de Kismet, destacó por su labor filantrópica y su participación en distintas obras sociales y religiosas.

La empresaria falleció en 2017, pero el nombre de Kismet todavía despierta nostalgia entre quienes crecieron visitando sus tiendas.
Para muchos salvadoreños, el cierre del almacén no solo representó la caída de una empresa histórica, sino también el final de una época del comercio tradicional en el centro de San Salvador.


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