Salvadoreños creen que el salario mínimo debería subir a $548 para cubrir lo básico
Pese al alza del salario mínimo, los hogares salvadoreños destinan casi la mitad de sus ingresos a comida, según encuesta del Iudop-UCA.
Aunque el salario mínimo aumentó un 12%, una nueva encuesta revela que más del 30% de la población siente que no alcanza por el alto costo de la vida. Los alimentos se llevan casi la mitad del gasto familiar, superando incluso el pago de servicios y vivienda.
Los alimentos absorben el 44% del gasto mensual, según encuesta del Iudop
Para miles de familias salvadoreñas, el salario mínimo sigue siendo insuficiente para cubrir lo básico. Una reciente investigación del Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop), a seis meses del incremento del 12% al salario mínimo, reveló que el 44% de los hogares identifica a los alimentos como su principal gasto mensual, por encima del pago de servicios básicos del hogar (26.4%) y los medicamentos (10.2%).
En un país donde el salario mínimo más alto ronda los $408.80 mensuales, la percepción de insuficiencia salarial es generalizada. De hecho, el 30.8% de la población opina que el alza no alcanza porque “todo está más caro”, mientras que un 20.7% apunta directamente al aumento en el precio de la canasta básica.

La población considera que el salario mínimo ideal debería ser de $548
Uno de los datos más reveladores del estudio es que los salvadoreños consideran que el salario mínimo debería ser de al menos $548 mensuales, es decir, $139.20 más que el actual. Esta cifra refleja no solo un desfase entre ingresos y precios, sino una creciente presión económica en los hogares.
El estudio también muestra que otros gastos importantes como la educación (7.6%), el alquiler o pago de casa (6.7%) y la gasolina (2.1%) quedan por debajo de lo que las familias destinan a la alimentación.
¿Por qué no alcanza? Inflación y percepción de estancamiento
La mayoría de encuestados atribuye la falta de cobertura del salario mínimo a una razón estructural: los precios suben al mismo ritmo (o más) que los ingresos. El 13.6% lo resume así: “aumentan el salario, pero también suben los precios de todo”. Otros, como el 10.4%, señalan que el costo total de las necesidades del hogar simplemente supera lo que se gana con el mínimo.
Aunque el aumento salarial fue un alivio temporal, la realidad del costo de vida ha borrado rápidamente su impacto. Este estudio del Iudop ofrece evidencia clara de una preocupación colectiva: los salarios no están a la par de las necesidades reales.
¿Y ahora qué?
Para emprendedores, trabajadores formales y tomadores de decisiones, el mensaje es claro: los ajustes salariales deben ir acompañados de políticas que contengan el alza en el costo de vida. Mientras tanto, las familias siguen ajustando sus presupuestos, priorizando alimentos y servicios por encima de todo.
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