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La economía azul busca ordenar la pesca y la acuicultura en El Salvador, promoviendo el uso responsable de los recursos marinos y el desarrollo sostenible.

Economía azul en El Salvador: qué es la ASEA y cómo impactará la pesca, la acuicultura y la inversión sostenible

El país avanza en la economía azul con la creación de la ASEA, una entidad que ordenará la pesca y acuicultura, impulsará inversión y protegerá los recursos marinos.

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Por Evelyn Alas
Publicado el 03 de febrero de 2026

 

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El Salvador dio un paso estratégico hacia la economía azul con el dictamen favorable para crear la Autoridad Salvadoreña de Economía Azul (ASEA). La nueva institución autónoma estará adscrita al Ministerio de Economía y será responsable de planificar, regular y supervisar la pesca, la acuicultura y actividades conexas bajo criterios de sostenibilidad. La ASEA buscará garantizar la seguridad alimentaria, proteger los ecosistemas marinos y de agua dulce, fortalecer la cadena de valor y facilitar el acceso a mercados. El enfoque combina innovación, uso responsable de los recursos y coordinación con el sector privado y organismos internacionales.

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La economía azul en El Salvador avanza con la propuesta de crear la Autoridad Salvadoreña de Economía Azul (ASEA), una nueva institución autónoma que busca ordenar, modernizar y hacer sostenible la pesca, la acuicultura y otras actividades vinculadas a los recursos marinos y de agua dulce. El enfoque combina crecimiento económico, innovación y protección ambiental, con implicaciones directas para pescadores, emprendedores y potenciales inversionistas.

Una nueva institucionalidad para el sector pesquero

La Comisión de Salud, Agricultura y Medio Ambiente de la Asamblea Legislativa emitió dictamen favorable a la Ley de Creación de la Autoridad Salvadoreña de Economía Azul, una normativa que plantea un cambio estructural en la gestión del sector pesquero y acuícola.

La ASEA será una institución autónoma de derecho público, con patrimonio propio y carácter técnico, adscrita al Ministerio de Economía. Su rol central será planificar, regular y aplicar políticas públicas de pesca, acuicultura y actividades conexas bajo el enfoque de economía azul, un modelo que integra sostenibilidad ambiental con desarrollo productivo.

Según la explicación técnica del Ministerio de Economía, la economía azul busca aprovechar los océanos, costas y aguas continentales sin agotarlos, apoyándose en tecnología, innovación y buenas prácticas. Esto incluye pesca y acuicultura sostenibles, turismo costero responsable, energía renovable marina y modelos de economía circular que reduzcan residuos y mejoren la eficiencia.

Para El Salvador, un país con más de 300 kilómetros de costa y miles de familias que dependen directa o indirectamente de la pesca artesanal, el ordenamiento institucional representa una oportunidad largamente esperada.

La creación de la ASEA apunta a modernizar el sector pesquero y acuícola, fortalecer la cadena de valor y atraer inversión bajo criterios ambientales.
La creación de la ASEA apunta a modernizar el sector pesquero y acuícola, fortalecer la cadena de valor y atraer inversión bajo criterios ambientales. / Foto archivo.

Qué hará la Autoridad Salvadoreña de Economía Azul

La propuesta establece que la ASEA será el ente rector del sector pesquero y acuícola. Entre sus atribuciones principales se encuentra garantizar el cumplimiento de la Ley General de Ordenación y Promoción de la Pesca y Acuicultura, además de regular el aprovechamiento de los recursos hidrobiológicos.

En la práctica, esto significa autorizar, monitorear e inspeccionar las actividades productivas para asegurar la trazabilidad, la calidad y la inocuidad de los productos. El objetivo es proteger los ecosistemas marinos y de agua dulce, sin frenar el crecimiento económico del sector.

La Autoridad también impulsará el desarrollo productivo mediante el fortalecimiento de la cadena de valor, el acceso a nuevos mercados y la adopción de innovación tecnológica. Para emprendedores y empresas, este punto es clave: un sector más ordenado y con reglas claras suele atraer inversión, mejorar precios y facilitar exportaciones.

Además, la ASEA fomentará la investigación científica y la transferencia de tecnología, en coordinación con instituciones públicas, empresas privadas y organismos internacionales. Esta articulación abre la puerta a cooperación técnica, financiamiento externo y programas de capacitación para pescadores y acuicultores.

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Financiamiento, control y régimen sancionatorio

El anteproyecto de ley define que la nueva Autoridad se financiará con recursos del Presupuesto General del Estado, ingresos por servicios, cooperación internacional, donaciones y otros aportes lícitos. Su gestión estará sujeta a la fiscalización de la Corte de Cuentas y a auditorías externas cuando sea necesario, un elemento relevante para la transparencia institucional.

En materia de control, la ASEA será responsable de imponer sanciones por infracciones a la normativa pesquera y acuícola. Ante denuncias o irregularidades, podrá iniciar procedimientos administrativos, aplicar medidas preventivas como suspensiones temporales y emitir resoluciones sancionatorias. Estas no excluyen responsabilidades ambientales, civiles o penales.

Para el sector, esto implica mayor supervisión, pero también reglas más claras y previsibles, algo que durante años fue una deuda pendiente.

Un paso estratégico para el desarrollo sostenible

Desde la perspectiva económica, la creación de la ASEA se alinea con una tendencia global: la economía azul es vista como un motor de crecimiento sostenible que genera empleo, protege recursos naturales y mejora la seguridad alimentaria.

Para pescadores, emprendedores locales e inversionistas con enfoque sostenible, la nueva institucionalidad puede convertirse en una plataforma para modernizar el sector, aumentar su productividad y posicionar a El Salvador como un país que apuesta por el desarrollo responsable de sus recursos marinos y acuícolas.

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