Costo de la canasta básica subió en 2025: ¿cómo afecta a los hogares y negocios en El Salvador?
El costo de la canasta básica alimentaria en El Salvador cerró 2025 con aumentos en zonas urbanas y rurales, elevando la presión sobre el ingreso familiar.
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EFE / Evelyn Alas
Publicado el 27 de enero de 2026
En diciembre de 2025, el precio de la canasta básica alimentaria alcanzó los 252,07 dólares en zonas urbanas y 184,49 dólares en áreas rurales, según datos del Banco Central de Reserva. El alza interanual fue de 2,44 % en ciudades y 3,07 % en el campo. Este incremento representa un reto para familias cuyo ingreso mínimo ronda los 408 dólares, especialmente en comunidades rurales donde es menor. Con una fuerte dependencia de alimentos importados, el país enfrenta una presión estructural en su economía doméstica que demanda soluciones sostenibles para garantizar el acceso a productos esenciales.
El precio de la canasta básica alimentaria en El Salvador aumentó en 2025 tanto en zonas urbanas como rurales, una señal clara de la presión que enfrentan los hogares y los pequeños negocios frente al incremento sostenido de los costos de alimentos esenciales. Los últimos datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR) indican que este fenómeno afecta de manera transversal a consumidores y generadores de comercio en todo el país.
Canasta básica supera $250 en zona urbana y tensiona presupuestos
Según estadísticas del BCR, en diciembre de 2025 el costo de la canasta básica alimentaria en áreas urbanas se ubicó en $252.07 dólares, un 2.44% más que en diciembre de 2024, cuando fue de $246.06 dólares. En zonas rurales, el incremento fue aún mayor, con un 3.07%, pasando de $178.99 a $184.49 dólares en el mismo periodo. Estos aumentos se dan en el contexto de un salario mínimo de $408.80 dólares en comercio y servicios y $402.26 dólares en maquila, mientras que en agricultura ronda los $272.72 dólares mensuales.
Para una familia de cuatro personas, estos costos representan una porción considerable del ingreso, especialmente en comunidades rurales donde el salario promedio es menor. Aunque el incremento anual pueda parecer moderado, su efecto acumulado en los últimos años plantea retos reales para la planificación financiera de los hogares.

Variación mensual y tendencias de precios en 2025
Los registros mensuales del BCR muestran que el precio de la canasta urbana osciló durante 2025, pero mantuvo una tendencia general al alza: enero cerró en $246.64 dólares, alcanzó picos como los $255.06 dólares en julio y luego se mantuvo por encima de los $250 dólares en septiembre y diciembre. En las zonas rurales, después de un comienzo de año cerca de $179.96 dólares en enero, los valores subieron hasta $190.93 dólares en septiembre antes de estabilizarse en torno a los $184.49 dólares en diciembre.
Estos patrones reflejan no solo la inflación en bienes de consumo, sino también variaciones estacionales en la producción agrícola y en los costos logísticos de distribución.
Dependencia de importaciones y su impacto en precios
Un factor clave que influye en los costos es la alta dependencia de El Salvador de las importaciones de alimentos. Datos oficiales muestran que el país importa aproximadamente el 90% de hortalizas y verduras, 60% de los productos lácteos, 32% del maíz, 25% del frijol y cerca del 33% del arroz que se consume localmente. La mayor parte de estos productos proviene de países vecinos como Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Esta dependencia hace a El Salvador particularmente sensible a cambios de precio en mercados regionales, fluctuaciones de transporte y variaciones en las cosechas de los países proveedores. Los ajustes en aranceles, combustibles o logística también terminan repercutiendo en el precio final de los alimentos básicos.
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Desafíos y oportunidades para la economía local
El incremento sostenido del costo de la canasta básica plantea varios desafíos para la economía salvadoreña. Para los hogares, significa ajustes en el gasto familiar, especialmente en grupos de ingresos menores. Para los pequeños comercios y agricultores, representa presión sobre márgenes de ganancia, mayores costos operativos y la necesidad de optimizar cadenas de suministro.
Sin embargo, estos retos también abren espacios para fortalecer la producción local, diversificar proveedores y mejorar políticas públicas orientadas a la seguridad alimentaria. El impulso a cultivos nacionales estratégicos y la inversión en infraestructura agrícola podrían reducir la vulnerabilidad a choques externos y generar mayor estabilidad en los precios.
Para inversionistas y emprendedores, estos datos revelan sectores con oportunidades de innovación, desde tecnologías de almacenamiento hasta soluciones de cadena fría y distribución eficiente. Con un enfoque en productividad y resiliencia, El Salvador puede trabajar hacia una economía más sólida que reduzca la presión sobre los hogares y construya competitividad en el mediano plazo.
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