Opinión

La noche que la afición le dijo no a la Selecta

Un rotundo castigo para federativos y equipo. Un Cusca semivacío para un triunfo agónico ante un rival muy pobre

El Estadio Cuscatlán contó con poca afición ante Montserrat. Foto EDH / Jorge Reyes

Por Gustavo Flores | Twitter: @Gusflores21 | Nov 17, 2019- 04:00

Una dirigencia de Fesfut desgastada y con muy poca credibilidad, un equipo que no venía entusiasmando, un técnico que no convoca al mejor jugador que tiene hoy El Salvador (Denis Pineda), un rival menor, semiprofesional y un horario incómodo.

Un coctel demasiado desalentador para el aficionado de la Selecta, fiel como pocos, que terminó castigando con la poca presencia en el estadio Cuscatlán, la menor cantidad en mucho tiempo para un partido oficial de la Selecta. El estadio estuvo semivacío contra Haití pero era un amistoso. Anoche, El Salvador se jugaba la clasificación a Copa Oro y mantener el sexto puesto en la hexagonal.

Ni siquiera el “efecto Fito”, con el que la dirigencia ideó y creyó que colaboraría en la taquilla, dio resultado. Fue una de las razones por la que los directivos decidieron volver a tenerlo en la Selecta, esperando el respaldo de la gente alba. Si dio resultado en el primer juego, anoche ni así se entusiasmó la gente. Otro error de Hugo Carrillo y su Comisión Directiva.

El equipo no volvió a dar respuestas contundentes. Ante un rival al que se debería golear en condiciones normales, se terminó sufriendo y ganando con lo justo. El increíble dato de que Montserrat solo presentó cuatro suplentes en el banco, deja a las claras la “jerarquía” de los caribeños que tienen una población que apenas supera los 5 mil habitantes.

Otro dato que no cierra es la ausencia de Denis Pineda. Y la explicación de De los Cobos, lejos de aclarar, aumenta las dudas. Se habló de falta de ritmo del jugador de Santa Clara, de la Primera de Portugal (sí, la Primera de Portugal) cuando se convocó antes a Fito Zelaya con mucho más tiempo de inactividad. Si hay asperezas o indisciplina, se deberían aclarar. Y darle de una vez por todas el protagonismo que merece un jugador distinto.

Es cierto que anoche se dominó claramente pero el rival era muy pobre y la Selecta tenía la obligación ante su público de ganar de forma contundente. Lejos de eso, y cuando los nervios arreciaban, la Cabrita Portillo puso su cabeza salvadora tras el centro de Ibsen y la emoción le ganó a los silbidos. La gente lo festejó pero sin olvidar que el equipo sigue en deuda. Y ni hablar de estos dirigentes que ya cumplieron un ciclo tan corto como desastroso.

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