Fútbol

Pipo Rodríguez, mundialista en México 70: “Todavía creen que mi gol desató la ‘Guerra del Fútbol'”

Mano a mano con Mauricio “Pipo” Rodríguez, el talentoso volante salvadoreño y parte del plantel mundialista en México 1970

Foto EDH / Archivo

Por Roberto Leiva | Twitter: @RobbieRuud | Jun 03, 2020- 05:30

Volante por derecha. Amable, cándido, y con varias anécdotas bajo la manga. “Pipo”, orgullo de Selección Nacional, desparramó fútbol vertical y sacrificio. Ahora con 73 años vuelve la mirada por enésima vez a una de sus grandes memorias, la Copa del Mundo de México 1970, el torneo que muchos bautizan como “el mundial que cambió la historia”.
Amante de la disciplina, de la puntualidad, de las buenas conversaciones y del deporte rey, “Pipo” disfruta reconstruyendo una y otra vez aquellos contextos. La charla, como todas las que se le presentaron en estos días, fue hecha por teléfono; esto no nos diferenció de los medios internacionales, uno tras otro marcando al móvil del otrora futbolista en estas semanas.
Pero el entusiasmo con el que “Pipo” narra sus vivencias mundialistas, y otras, hacen creer que estaba incluso vestido con la casaca de la Selecta para atender la conversación. Como el jugador más “pulsudo”, Rodríguez maneja exactitud y precisión para aclarar e intercambiar ideas.
Pipo es, con probabilidad, el futbolista de la generación 1970 quien más tiene posesiones de la aventura mundialista. Los recuerdos quizás le pasan todos los días por la cabeza a “Pipo”, y es que, en cada respuesta se percibe como si así fuese.
¿Cuáles son los recuerdos físicos que conserva consigo de México 1970?
Muchos. Tengo los dos maletines, uno azul que nos dieron acá de una marca salvadoreña y uno de la firma alemana de las tres líneas que nos dieron allá en México. Los tengo cerca en mi casa, en uno tengo todas las camisetas que ocupé para jugar con la Selección Nacional, desde 1963 hasta 1971.
¿Qué pasó con los uniformes de la Selección Nacional previo al mundial 70?
No estuve de cerca para el problema de los uniformes. Los alemanes dijeron que los habían enviado a El Salvador, pero la gente de la federación de fútbol salvadoreña manifestó que no los recibieron. Jugamos con camisetas que se compraron allá que no son de la marca alemana. Dicha firma nos dio 70 dólares a cada jugador de la Selección por vestir los zapatos para jugar de dicha empresa. Un montón de dinero (risas)”.
¿Entonces nunca vio las equipaciones oficiales?
Nunca pudimos ver los uniformes originales. Tengo el blanco y el azul, con el blanco jugamos los tres partidos. Tras el último partido contra la URSS no lavé nunca el uniforme, lo guardé y hasta tiene manchas de grama. No sé por qué jugamos de blanco todo el mundial de México 70, nos enfrentamos a rivales que no tenían uniformes azules; por cierto, nuestros uniformes azules solo los ocupamos para entrenar. Recuerdo que mucha gente me preguntó por qué no intercambié camisetas con los rivales, yo siempre les contesté que si lo hubiésemos hecho tendríamos que haber jugado desnudos en el siguiente partido (risas) y tras el último cotejo el recuerdo no se negociaba. Hasta donde sé haber jugado solo de blanco no fue una cábala de Don Hernán.

Foto EDH / Archivo

¿Aún le preguntan si su gol a Honduras desencadenó la “guerra del fútbol”?
Sí, la semana pasada me entrevistaron y me preguntaron si mi gol había desatado el conflicto, un señor de un medio en Barcelona. Todavía hay algunos que lo creen, Kapuscinski nos dejó marcados de por vida.
¿Su persona o su familia corrieron peligro por aquel gol?
Ni mi persona ni mi familia corrimos peligro por ese gol a Honduras. Es más, en lo que se refiere a los futbolistas, los hondureños nos respetaban a nosotros y viceversa. Incluso la gente tenía sospechas de que en ese último partido que hicimos en México contra los hondureños nos íbamos a matar a patadas, lo cual no fue así. El juego fue fuerte como tenía que ser, pero de ninguna manera nos salimos del marco del reglamento. El problema entre Honduras y El Salvador fue siempre a nivel sociopolítico, jamás tuvo que ver el deporte. Desgraciadamente cuando fue nuestro turno de jugar contra ellos hubo feas tensiones entre los países. Nosotros nos mantuvimos con el objetivo de clasificar, y así fue.
¿No sintieron como personalidades públicas la necesidad de tomar micrófono y pedir la paz en medio de la guerra con Honduras?
Estuvimos siempre completamente ajenos a eso, nadie se involucró. Quien me dicen, 40 años después, que participó en el conflicto fue “Macora” Castillo, aunque a mí, quiero dejar claro no me consta.
La Selecta del 82 tuvo problemas para viajar ¿ustedes?
Tuvimos un par de problemas tras clasificar. Nos prometieron un premio por haber conseguido el boleto, no nos lo habían dado por completo y se acercaba la hora de hacer maletas; se hizo un conato de cobro a la fuerza, los líderes no querían dejarnos subir al avión. Don Hernán tuvo que imponerse porque no querían dejar subir a Magaña, entre otros, al avión; nos fuimos en uno de la Fuerza Aérea Salvadoreña. Al final sí se hizo efectivo el premio, nos dieron mil dólares a cada futbolista por haber clasificado al mundial. De ese premio nos anticiparon una parte, y luego nos terminaron de pagar el remanente. Magaña fue de los que más apoyo el cobro del premio, y eso que no estuvo en la clasificación.
¿Qué fue lo que más le gustó de su experiencia mundialista?
Imagínese lo tremenda que fue la hazaña, solo era un equipo el que clasificaba de Concacaf, y México, por ser sede, hay que decirlo, nos facilitó las cosas en la clasificación. Fuimos pioneros en la región, y tanto Honduras como Costa Rica tenían equipazos en ese entonces.

Imagen del partido de la Selecta contra Bélgica, en la Copa del Mundo de México 1970. Foto EDH / Archivo

El gol se les negó, lastimosamente
Aparicio estuvo a punto de hacerle un gol a Bélgica. Yo estuve a punto de meterle un gol a México, pero pegó en el marco, eso fue justo antes de que ellos nos anotaran. Si hubiese anotado ese gol se hubiera puesto bien socado, no sé si lo ganábamos, pero era para al menos un empate o una victoria para México por 2-1. Pero jamás la ‘penquiada’ que nos dieron, si anotaba los estados de ánimos hubieran estado de nuestro favor para encarar lo que faltaba de partido. Recuerdo también que la URSS, al estar clasificada, se guardó a uno de sus goleadores y luego tuvo que meterlo para que colaborara en ataque, con ese movimiento nos terminaron ganando. Los soviéticos tenían a Shesternyov, el capitán de la URSS, un defensa líbero impasable sinceramente, también contaron con Bishovets, un goleador difícil de parar.
Estudiar a los rivales si no se tenían amistosos era imposible. Solo conocieron previamente a la URSS con la que jugaron en el 70 en el Flor Blanca
Los soviéticos eran bien sólidos, y bien fríos, usted no sabía cuándo ellos estaban contentos y cuándo estaban tristes. En el amistoso que disputamos contra ellos previo al mundial, donde perdimos 1-3 con ellos, yo les metí un gol, lástima que no pude repetirme en México.
¿Qué sensaciones tuvo al escuchar el Himno Nacional por vez primera en un mundial?
Ahorita que me está preguntando ya se me está poniendo chinita la piel, es una responsabilidad enorme. No tiene idea de lo que significa representar a la Selección en un evento como ese. Habían 104 mil personas en el Estadio Azteca, calculo que no habían más de 10 mil nuestros. Afectó más contra Bélgica el derecho de piso, como cuando uno juega en la liga o en la Selección Nacional el primer partido. El miedo escénico nos afectó más contra Bélgica que contra México, debo decir, el debut en un mundial no se compara con nada, aunque tengas mil juegos con la selección o club.
Es otra cosa.
En esa Selecta hubo muchos habilidosos con el balón ¿Los ablandaron durante los juegos del mundial?
Creo que todos los rivales eran superiores y no necesitaban subterfugios para vencernos. Hay selecciones que nos llevan 50 años de ventaja en cuanto a preparación, nosotros tuvimos una y nos esforzamos, pero no fue suficiente. Ellos nunca nos entraron con mala intención, nos ganaron a puro fútbol. Desde ese entonces México se prepara mejor que nosotros, hay que reconocerlo.
La polémica con México cambió mucho el destino de la Selecta en México 70
Kandil (el árbitro) nos ganó primero el partido. Previo al descanso contra los mexicanos nosotros presionamos mucho para anotar. Un saque lateral por derecha era nuestro, pero un mexicano se avivó e hizo el cobro de manos, el árbitro se durmió y nos hicieron un contragolpe que no pudimos neutralizar. El resto de goles fueron fáciles para ellos porque nosotros estábamos molestos, amargados… el árbitro amenazaba con amonestar y les dábamos la espalda a él para que nos sacara tarjeta y no lo hizo. En el vestuario, tras el primer tiempo, todos estábamos callados, achicados. México era un poco mejor que nosotros, pero no para ganarnos 4-0, tal vez 1-0 ó 2-1. Nosotros estábamos en el camerino con la convicción que no podíamos nadar contra corriente, si el árbitro había dejado pasar eso iba a dejar pasar cualquier cosa. Sino era así, la clasificación de México peligraba para el siguiente partido y como anfitriones querían llegar con opciones para pasar a cuartos de final, algo que a la postre lo consiguieron. Fue la primera ocasión en la que superaron la fase de grupos.
Pese a todo se mantuvo al margen del conato
El video completo, del polémico gol de México, está cortado, porque la transmisión local ajustó y solo se ve cuando el jugador local hace el saque de banda y no se ve que el turno era para nosotros. Yo no fui a reclamar a Kandil, porque no era ese mi carácter, y hasta ahora de viejo todavía no vi a un árbitro cambiar de opinión por presión de jugadores. Se mantienen firmes incluso hasta cuando saben que se han equivocado, aunque firmes en la decisión, porque quién sabe cómo están ellos por dentro. Si el árbitro hubiese tenido más personalidad, seguro echa a uno o dos de nosotros, estoy seguro.
¿Hizo alguna amistad con los rivales?
Creo que alguno cambió de camisa, pero en mi caso prefería guardar la mía que la de alguien a quien no conocía. Del mundial no hubo ningún rival con quien se hiciera amistad, no hablo francés ni ruso, pero creo que con los mexicanos pudo surgir alguna amistad, aunque por la calentura nuestra luego del juego comprenderá que fue imposible. Al final de los juegos alguno se habrá acercado a dar la mano a nosotros.
Tras jugar contra la URSS ¿cayó en cuenta lo que había logrado? Participar en una Copa del Mundo
Uno cuando está jugando no valora eso, pero uno lo viene a dar con el tiempo, que no le quede duda. ¿Sabe Ud. por qué los soviéticos tenían CCCP en la camiseta? Eso quería decir: Camaradas Cuidado con Pipo (Risas).
¿Es cierto que hubo un juego para restablecer las relaciones entre Honduras y El Salvador?
Sí, como 10 años después en el Estadio Cuscatlán, volvimos a jugar con Honduras y les ganamos 2-0. Yo les metí los dos goles. Nosotros les entregamos en esa ocasión un diploma de reconocimiento al Dr. Juan José Cálix, nuestro médico de Selección, quien había nacido en Honduras. Así que no me digan que no hice goles en el Cuscatlán, aunque yo ya hacía “papi fútbol”, yo dejé de jugar a los 27 años y contra ellos en esa ocasión volví a jugar con 37. Jugaba con Mariona en papi, y viajamos a EE.UU. como la Selección del 70.

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