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Que tu gato lleve animales muertos a casa no significa necesariamente que tenga hambre ni que quiera molestarte.

¿Por qué tu gato te lleva animales muertos? La razón te puede sorprender

Que tu gato aparezca con un ratón o una lagartija no significa que tenga hambre. Su instinto de caza explica buena parte de este curioso comportamiento.

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Resumen del artículo:

Que tu gato lleve animales muertos a casa no significa necesariamente que tenga hambre ni que quiera molestarte. Este comportamiento está relacionado con su instinto de caza, que puede mantenerse incluso en felinos bien alimentados. Expertos de FEPA Protección Animal recomiendan no castigarlo, retirar la presa con guantes o una bolsa y lavarse bien las manos. También es importante contarle al veterinario si caza con frecuencia. Para reducir estas “sorpresas”, estudios sugieren dedicar entre cinco y diez minutos diarios al juego con objetos que imiten una presa. La clave es canalizar su instinto de forma segura y entretenida.

Si alguna vez te preguntaste por qué tu gato lleva animales muertos a casa, la respuesta está más relacionada con su instinto que con la comida. Incluso un felino bien alimentado puede seguir cazando y llevar sus presas al hogar porque esta conducta forma parte de su naturaleza.

La veterinaria Karla Gastélum, de FEPA Protección Animal, explica que no existe una única razón comprobada para este comportamiento. “Nadie sabe con certeza por qué lo hacen”, señala. Una posibilidad es que el gato traslade su presa hasta un lugar que considera seguro o que intente compartirla.

Lo que sí conviene descartar es la idea de que busca molestarte. Para el gato, perseguir y capturar pequeños animales no es una travesura: es una conducta natural que puede aparecer aunque tenga comida disponible todos los días.

¿Es un regalo para vos?

La imagen del gato que llega orgulloso con un “regalo” para su humano es popular, pero la explicación no es tan sencilla.

FEPA señala que llevar una presa hasta casa puede estar relacionado con seguridad, con la forma en que el animal gestiona aquello que cazó o incluso con conductas sociales. No hay evidencia suficiente para afirmar que siempre se trate de un obsequio.

Por eso, si un día encontrás un ratón junto a la puerta, no hace falta interpretar demasiado las intenciones de tu mascota. Es mejor concentrarse en retirar la presa de manera segura y observar con qué frecuencia ocurre.

Lo primero que debés hacer

La reacción automática puede ser gritar, regañarlo o tratar de quitarle inmediatamente lo que lleva en la boca. FEPA recomienda evitar el castigo.

Cuando encontrés una presa muerta dentro de casa:

  • No la recojás directamente con las manos.
  • Usá guantes o una bolsa para retirarla.
  • Desechala de forma segura.
  • Lavate bien las manos después.
  • Comentale al veterinario si tu gato caza con frecuencia.

El último punto es especialmente importante en gatos que tienen acceso habitual al exterior. Una investigación publicada en Biology Letters, que analizó estudios realizados en distintos países, encontró que los gatos que salen de casa presentan mayor riesgo de infecciones parasitarias que aquellos que viven exclusivamente dentro.

Eso no significa que cada presa vaya a enfermar a tu gato. Sí es una buena razón para contarle al veterinario cómo vive, cuánto sale y si acostumbra cazar, ya que esa información puede influir en sus cuidados preventivos.

El truco más sencillo puede ser jugar

Si querés reducir las visitas con “sorpresa”, hay una estrategia bastante más agradable que regañarlo: jugar con él.

Un estudio publicado en Current Biology por investigadores de la Universidad de Exeter observó que los gatos cuyos cuidadores incorporaron entre cinco y diez minutos diarios de juego llevaron a casa 25% menos presas que antes y que el grupo de comparación.

El juego diario ayuda a canalizar el instinto cazador del gato y puede reducir la frecuencia con la que lleva presas a casa.
El juego diario ayuda a canalizar el instinto cazador del gato y puede reducir la frecuencia con la que lleva presas a casa. / Shutterstock

La idea era simple: utilizar juguetes con movimientos parecidos a los de una presa para permitir que el gato acechara, persiguiera y saltara.

Podés hacerlo con una varita, un juguete que se mueva por el suelo o cualquier opción segura que despierte su atención. Dejá que lo persiga y, de vez en cuando, que lo “capture”. La diversión está justamente en completar la secuencia.

No necesitás sesiones eternas. Unos minutos bien aprovechados pueden ofrecerle una salida más entretenida a su energía de cazador.

Una casa más interesante también ayuda

El Cornell Feline Health Center recomienda ofrecer oportunidades de juego que permitan a los gatos perseguir, saltar y resolver pequeños desafíos, comportamientos que forman parte de su repertorio natural.

También sugiere rotar los juguetes. Ese ratoncito de tela que hoy es la estrella puede perder todo atractivo después de varios días sobre el mismo sofá.

Cajas de cartón, pelotas adecuadas y algunos juguetes interactivos pueden aportar variedad sin llenar la casa de accesorios.

Eso sí, Cornell aconseja vigilar objetos con hilos, plumas o piezas pequeñas que puedan desprenderse y ser ingeridas. La diversión funciona mejor cuando también es segura.

No podés apagar su instinto, pero sí canalizarlo

Tu gato puede tener alimento, una cama cómoda y una vida tranquila y aun así conservar sus ganas de perseguir algo que corre frente a él.

La clave no está en castigarlo por comportarse como gato, sino en ofrecerle alternativas y adaptar sus cuidados a su estilo de vida.

Si sale con frecuencia, caza o aparece regularmente con animales, hablalo con su veterinario. Y cuando llegue con la próxima “sorpresa”, ya sabés el protocolo: nada de regaños, manos protegidas y quizá una sesión extra de juego más tarde.