¿Qué es un Aerocable y por qué mejora la movilidad urbana?
El Aerocable es un sistema de transporte por cable que conecta puntos urbanos con cabinas suspendidas, agiliza recorridos y mejora la movilidad en la ciudad.
El Aerocable es un sistema de transporte por cable que utiliza cabinas suspendidas para movilizar pasajeros dentro de la ciudad. En El Salvador, el proyecto se construye en el Área Metropolitana de San Salvador y contempla una primera línea entre Zacamil, en Mejicanos, y el Centro Histórico.
La idea central de este tipo de transporte es conectar distintos puntos urbanos mediante un cable aéreo, sin depender directamente del tráfico en las calles. Thomas Dreher, gerente de proyecto de la empresa francesa Poma, lo explicó como “un cable aéreo que conecta distintos puntos en la ciudad”.
Según Dreher, una de sus principales ventajas es que permite hacer recorridos más directos. “Vamos de un punto A al punto B sin semáforo, sin curvas”, señaló. Además, destacó que el sistema agrega una experiencia para el pasajero, ya que puede ofrecer “una buena vista sobre la ciudad y los alrededores”.
El Salvador se suma así al mapa latinoamericano de ciudades que apuestan por sistemas de transporte por cable para mejorar la movilidad urbana en zonas de alta densidad, tráfico o topografía compleja. Aunque en cada país recibe distintos nombres, aerocable, metrocable, teleférico urbano, Cablebús, Aerovía o Mi Teleférico, la idea central es similar: mover pasajeros en cabinas suspendidas por cables, conectando sectores donde el transporte tradicional suele ser más lento o limitado.

Una primera línea entre Zacamil y el Centro Histórico
En el caso salvadoreño, el proyecto contempla una primera línea entre Zacamil, en Mejicanos, y el Centro Histórico de San Salvador. Según la información del proyecto, tendrá 3.55 kilómetros, cuatro estaciones, 23 torres y 153 cabinas.
También se proyecta que pueda movilizar hasta 7,000 pasajeros por hora y unas 40,000 personas al día. El recorrido pasará por cuatro estaciones: Zacamil, Universidad de El Salvador, Centro de Gobierno y Centro Histórico.
La obra busca reducir el viaje entre Mejicanos y el centro capitalino de cerca de una hora a unos 14 minutos. Ese dato resume uno de los objetivos principales del sistema: ofrecer una conexión más directa entre puntos clave de la ciudad.
A diferencia del transporte que circula por calles, el Aerocable se desplaza por una línea aérea. Eso permite conectar estaciones sin pasar por semáforos ni curvas, como explicó Dreher. Para los usuarios, el trayecto también puede incluir una vista distinta del entorno urbano, ya que las cabinas se movilizan suspendidas sobre la ciudad.
Integración con otros medios de transporte
El Aerocable no está planteado únicamente como una infraestructura aislada. Juan Ortíz, gerente de Transporte Masivo del MOPT, explicó que esta tecnología, los cables aéreos o teleféricos dedicados al transporte público, busca integrarse con otros medios de transporte.
“La idea es que se pueda integrar con otros medios de transporte como un sistema integrado que le permita a los usuarios moverse dentro del sistema y poder llegar a los diferentes destinos”, indicó Ortíz.
Esa integración puede incluir estaciones de buses, Metrobús u otros medios. De acuerdo con Ortíz, hay ejemplos de diferentes sistemas de transporte que son alimentados por el cable urbano.
El punto clave es que el Aerocable funcione como parte de una red más amplia. Es decir, que una persona pueda usar las cabinas suspendidas para llegar a una estación y luego continuar su recorrido en otro medio de transporte. Bajo esa lógica, el sistema por cable ayuda a conectar tramos específicos y facilita que el usuario pueda desplazarse hacia distintos destinos.
En ciudades donde el transporte público combina varios sistemas, la conexión entre estaciones resulta fundamental. Por eso, la posibilidad de integrar el Aerocable con buses u otros servicios aparece como una de las partes más importantes del proyecto.

Resistencia ante viento, lluvia y sismos
Otro aspecto mencionado por los encargados del proyecto es la resistencia del sistema ante condiciones climáticas y sísmicas. Dreher explicó que el Aerocable está diseñado para resistir vientos muy fuertes.
“Está diseñado para resistir a vientos muy fuertes, de una presión de 2500 Pascal, más de 150 km/h. Con la lluvia no hay impedimento particular”, afirmó.
Según detalló, las estaciones estarán cubiertas, lo que permitirá que el pasajero pueda subir a la cabina con protección. También indicó que las cabinas estarán equipadas con ventanas que pueden cerrarse o abrirse para permitir ventilación.
El componente sísmico también fue considerado en el diseño. Dreher señaló que este punto es importante en El Salvador y que está contemplado en las memorias de cálculo del proyecto.
“Hemos tomado en cuenta aceleraciones del suelo, análisis modal de cada pilona separado para revisar la frecuencia propia de cada pilona para su respuesta al sismo”, explicó.
Con estos elementos, el proyecto incorpora análisis técnicos relacionados con viento, lluvia y sismos, tres factores relevantes para una infraestructura de transporte en el país.
Una alternativa para moverse mejor en la ciudad
El Aerocable mejora la movilidad urbana porque propone una forma de transporte directa, con cabinas suspendidas y conexión entre puntos específicos de la ciudad. En el caso salvadoreño, la primera línea entre Zacamil y el Centro Histórico busca reducir un recorrido que actualmente puede tomar cerca de una hora a unos 14 minutos, según la información del proyecto.
Además, su posible integración con otros medios permitiría que el sistema funcione como parte de una red de transporte más amplia. Esa conexión es clave para que los usuarios puedan moverse dentro del sistema y llegar a diferentes destinos.
El Salvador no parte de cero en este tipo de apuesta. En la región hay varios ejemplos que muestran cómo los sistemas de transporte por cable han sido integrados al transporte público. En cada país pueden tener nombres distintos, pero el principio es el mismo: cabinas suspendidas por cables que conectan sectores donde el traslado por tierra puede ser más lento o limitado.
Con una línea de 3.55 kilómetros, cuatro estaciones, 23 torres y 153 cabinas, el Aerocable salvadoreño se presenta como una nueva opción dentro de la movilidad urbana del Área Metropolitana de San Salvador. Su valor estará en la conexión que ofrezca entre Zacamil, la Universidad de El Salvador, el Centro de Gobierno y el Centro Histórico, así como en su capacidad para integrarse con otros medios de transporte público.
