NOAA confirma que El Niño ya comenzó y podría convertirse en un fenómeno muy fuerte
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó el desarrollo de El Niño en el océano Pacífico tropical y emitió una alerta oficial.
El fenómeno climático de El Niño ya es una realidad. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) confirmó este jueves que las condiciones necesarias para declarar oficialmente su formación ya se cumplen en el océano Pacífico tropical.
La agencia emitió una Alerta de El Niño y advirtió que el evento podría fortalecerse durante la segunda mitad del año, alcanzando incluso una intensidad considerada fuerte o muy fuerte.
Según NOAA, existe un 63 % de probabilidad de que las temperaturas de la superficie del mar superen los 2 grados Celsius por encima del promedio en una de las principales zonas de monitoreo del Pacífico. De ocurrir, el fenómeno entraría en la categoría de "El Niño muy fuerte".

¿Qué está pasando en el Pacífico?
El Niño ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial registran temperaturas superiores a lo normal durante varios meses consecutivos.
Para declarar oficialmente el fenómeno, NOAA exige que la temperatura del océano se mantenga al menos 0.5 grados Celsius por encima del promedio y que la atmósfera también refleje cambios característicos asociados al evento.
"El Niño se ha desarrollado en el Pacífico tropical", informó la agencia estadounidense al anunciar la alerta oficial.
Los científicos también observaron alteraciones en la llamada circulación de Walker, un patrón de vientos que normalmente empuja las aguas cálidas hacia el oeste del océano. Cuando este sistema se debilita, las aguas más calientes avanzan hacia la costa de Sudamérica, una de las señales más claras de la llegada de El Niño.

¿Qué significa para el clima?
Aunque cada episodio es diferente, los expertos coinciden en que El Niño suele modificar los patrones climáticos en buena parte del planeta.
Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, explicó que no existen dos eventos idénticos.
"Cada El Niño es diferente; cada uno deja su propia huella en nuestro clima", afirmó.
El funcionario agregó que las mejoras en los sistemas de monitoreo permiten anticipar con mayor precisión los posibles impactos y ayudar a las comunidades a prepararse.
Entre los efectos más frecuentes asociados al fenómeno destacan períodos de lluvias intensas en algunas regiones y condiciones más secas en otras.
Además, El Niño suele influir en la temporada de huracanes. NOAA explica que los fuertes vientos en niveles altos de la atmósfera tienden a dificultar la formación de tormentas tropicales en el Atlántico, mientras que pueden favorecer una mayor actividad ciclónica en sectores del Pacífico.

Posibles impactos para Centroamérica
Aunque NOAA centró su informe en los efectos esperados para Estados Unidos, históricamente los episodios de El Niño han tenido repercusiones importantes en Centroamérica.
En la región, este fenómeno suele asociarse con una reducción de las lluvias, especialmente durante la época lluviosa, lo que incrementa el riesgo de sequías, afecta cultivos y puede generar problemas en el abastecimiento de agua.
Los especialistas advierten que la intensidad final del evento será determinante para establecer la magnitud de sus efectos durante los próximos meses.
En este sentido, si las previsiones se cumplen, el mundo podría enfrentar uno de los episodios de El Niño más intensos de los últimos años.
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