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Migrantes salvadoreños, entre retornos forzados y nuevos desafíos legales

Migrantes con estatus legal enfrentan nuevas limitaciones en EE. UU., según investigación del NYT

Una investigación revela cómo las nuevas políticas migratorias en Estados Unidos están restringiendo derechos y beneficios sociales para migrantes, incluidos algunos con TPS y estatus legal.

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Resumen del artículo:

Una investigación de The New York Times revela que la administración de Donald Trump impulsa una estrategia para restringir el acceso de migrantes a empleos, atención médica, vivienda, servicios financieros y beneficios sociales en Estados Unidos. Las medidas afectan tanto a inmigrantes indocumentados como a algunos grupos con estatus legal, incluidos beneficiarios del TPS. Entre los cambios destacan limitaciones laborales, restricciones a programas de salud y cuidado infantil, modificaciones a créditos fiscales y nuevas barreras para acceder a préstamos o vivienda pública. Casos como el de la salvadoreña Raquel Molina y la familia Lorenzo muestran el impacto directo de estas políticas.

De acuerdo con un reportaje del New York Times (NYT), el gobierno de Donald Trump estaría impulsando una estrategia que ha sido diseñada para presionar tanto a migrantes indocumentados como a algunos grupos de inmigrantes con estatus legal a abandonar el país, además de reducir los incentivos para nuevas llegadas.

Las medidas abarcan distintos ámbitos de la vida cotidiana. Entre ellas se encuentran restricciones para acceder a préstamos respaldados por el gobierno, limitaciones en programas de cuidado infantil, cambios en las reglas para solicitantes de asilo, mayores controles en servicios financieros y propuestas para restringir el acceso a viviendas públicas.

La investigación señala que otras medidas en análisis incluyen restringir subsidios para guarderías a familias donde uno o ambos padres no sean ciudadanos estadounidenses, imponer nuevos períodos de espera para algunos beneficios sociales y limitar el acceso de familias mixtas —integradas por ciudadanos y no ciudadanos— a programas de vivienda pública.

Estas son las nuevas medidas están impulsando las autoridades estadounidenses contra los migrantes

Según la investigación de The New York Times, las acciones impulsadas por la administración Trump incluyen:

  • Restricciones laborales para algunos beneficiarios del TPS, como ocurrió con trabajadores de aeropuertos que perdieron autorizaciones para ingresar a áreas seguras.
  • Propuesta para eliminar permisos de trabajo a solicitantes de asilo, afectando a millones de personas que esperan la resolución de sus casos migratorios.
  • Limitaciones para acceder a préstamos respaldados por el gobierno federal, incluyendo a residentes permanentes o titulares de "green card".
  • Restricciones para obtener licencias comerciales de conducir, necesarias para trabajar como camionero en Estados Unidos.
  • Mayor supervisión de cuentas bancarias y servicios financieros vinculados a personas sin estatus migratorio permanente.
  • Intentos de restringir el acceso a clínicas comunitarias financiadas con fondos federales, donde actualmente reciben atención médica personas de bajos recursos.
  • Eliminación de beneficios del programa Head Start, destinado a la educación preescolar gratuita para niños de familias vulnerables.
  • Nuevos requisitos y períodos de espera para subsidios de cuidado infantil dirigidos a algunos inmigrantes legales.
  • Cambios al crédito tributario por hijos, que afectan a familias con niños ciudadanos estadounidenses cuyos padres son indocumentados.
  • Propuestas para excluir a familias mixtas de viviendas públicas, incluso cuando algunos miembros del hogar son ciudadanos estadounidenses o residentes legales.
  • Posibles cambios en los trámites de residencia permanente, que podrían obligar a ciertos solicitantes a completar parte del proceso fuera de Estados Unidos.

El caso de la salvadoreña Raquel Molina y la familia Lorenzo

Uno de los casos citados por la investigación es el de la salvadoreña Raquel Molina, quien durante casi 30 años trabajó en labores de limpieza en el Aeropuerto Internacional Logan de Boston.

Molina reside legalmente en Estados Unidos bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS), programa que protege a ciudadanos de países afectados por crisis humanitarias o desastres. Sin embargo, el año pasado perdió su empleo luego de que las autoridades modificaran los criterios para permitir el acceso a áreas seguras de los aeropuertos.

Según la investigación, la administración dejó de considerar el TPS como una forma de residencia autorizada para este tipo de acreditaciones, lo que provocó que Molina y otros trabajadores ya no pudieran ingresar a las zonas donde realizaban sus labores.

“No entendía qué estaba pasando. Había trabajado duro en mi empleo. Esta noticia me dejó en estado de shock”, relató la salvadoreña al periódico estadounidense.

Otro ejemplo es el de Gabriel y Ana Lorenzo, una pareja de inmigrantes indocumentados con cuatro hijas nacidas en Estados Unidos.

Las nuevas disposiciones impidieron que la familia continuara beneficiándose del crédito tributario federal por hijos, pese a que las menores son ciudadanas estadounidenses. Como resultado, el reembolso de impuestos que recibían pasó de 3,500 dólares el año anterior a una proyección de apenas 302 dólares.

Gabriel Lorenzo, quien trabaja en una empresa de construcción, explicó que la reducción afecta directamente la economía familiar. Por su parte, Ana Lorenzo aseguró que tuvo que regresar a trabajar antes de lo recomendado por sus médicos tras una cirugía para ayudar a cubrir los gastos del hogar.

Según cifras internas del Departamento de Seguridad Nacional citadas por The New York Times, más de 116 mil personas sin residencia permanente habrían abandonado voluntariamente Estados Unidos hasta el momento, algunas mediante programas gubernamentales de autodeportación.

La administración Trump sostiene que estas acciones buscan priorizar los recursos públicos para ciudadanos estadounidenses y reforzar el cumplimiento de las leyes migratorias.

Sin embargo, organizaciones defensoras de migrantes y diversos sectores han advertido que las medidas podrían afectar a millones de familias que ya viven y trabajan en el país, incluyendo hogares con hijos ciudadanos estadounidenses.

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