Hoy se cumplen 45 años del atentado a Juan Pablo II
El Papa León XIV conmemoró el atentado contra Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, recordando un hecho que marcó la historia de la Iglesia.
Por
Juan Martínez
Publicado el 13 de mayo de 2026
A 45 años del atentado contra Juan Pablo II, el Papa León XIV realizó un acto simbólico en la Plaza de San Pedro, recordando el ataque ocurrido el 13 de mayo de 1981. El pontífice se arrodilló frente al lugar donde Wojtyła fue herido por Mehmet Alí Agca, quien le disparó cuatro veces. El hecho marcó la historia de la Iglesia y es recordado también por el perdón que el Papa otorgó a su agresor. La conmemoración destacó el vínculo espiritual con la Virgen de Fátima y su mensaje de fe, paz y reconciliación.
A 45 años del atentado contra Juan Pablo II, ocurrido el 13 de mayo de 1981, el Vaticano volvió a poner en memoria uno de los episodios más impactantes en la historia reciente de la Iglesia católica. La conmemoración estuvo encabezada por el Papa León XIV, quien realizó un acto simbólico en la Plaza de San Pedro, lugar donde ocurrió el ataque.
El Pontífice descendió del papamóvil y se dirigió a la losa de mármol que marca el sitio exacto del atentado. Allí guardó silencio, se arrodilló y tocó el escudo de Karol Wojtyła, en un gesto que evocó el impacto de aquel momento en millones de fieles alrededor del mundo.

El atentado que marcó un pontificado
El 13 de mayo de 1981, Juan Pablo II ingresaba a la Plaza de San Pedro en un vehículo descapotable cuando recibió cuatro disparos por parte de Mehmet Alí Agca, un extremista turco de 23 años vinculado al grupo “Lobos grises”.
El ataque dejó gravemente herido al pontífice, quien fue trasladado de emergencia a un hospital. Su recuperación generó una ola de solidaridad internacional, en un momento en el que su figura tenía altos niveles de aprobación en distintas regiones del mundo.
Durante su papado, que se extendió por 27 años, Wojtyła se convirtió en uno de los líderes religiosos más influyentes del siglo XX, con más de 105 viajes fuera de Italia y visitas a 129 países.

El perdón que trascendió el atentado
Uno de los aspectos más recordados tras el atentado fue la reacción del propio Juan Pablo II. Desde el hospital, envió un mensaje en el que expresó:
“Les doy las gracias con emoción por sus oraciones y les bendigo a todos. Rezo por el hermano que me atacó, al que he perdonado sinceramente”.
Ese gesto se consolidó años después, cuando en diciembre de 1983 visitó a su agresor en prisión, le regaló un rosario y reiteró su perdón.
El pontífice siempre vinculó su sobrevivencia con una intervención divina, particularmente con la Virgen de Fátima. De hecho, una de las balas que lo hirió fue colocada posteriormente como ofrenda en ese santuario en Portugal.

Un símbolo que sigue vigente
Durante la conmemoración, León XIV retomó ese vínculo espiritual al destacar la relevancia de la Virgen de Fátima y su papel en la fe católica.
En su catequesis, recordó que Juan Pablo II consideró su salvación como un acto divino, en referencia a la conocida frase sobre “una mano que guió la bala”.
El Papa también citó el documento Lumen gentium del Concilio Vaticano II para resaltar la figura de María como modelo de fe y como referencia en la búsqueda de paz y unidad.

Un recuerdo en medio del contexto actual
El gesto de León XIV ocurre en un contexto global marcado por tensiones, lo que le otorga un significado adicional a la conmemoración. La evocación del atentado y del perdón posterior se plantea como un recordatorio de reconciliación en tiempos complejos.
El atentado de 1981 fue el primero de dos ataques contra Juan Pablo II. Un año después, en 1982, sufrió un intento de agresión con arma blanca en el santuario de Fátima, del que salió ileso.
Con el paso del tiempo, aquel episodio sigue siendo una referencia dentro de la historia de la Iglesia, no solo por la violencia del hecho, sino por la respuesta del pontífice.
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