Turismo interno y nuevos destinos impulsan la Semana Santa en Centroamérica y América Latina
Centroamérica y El Salvador lideran el auge turístico en Semana Santa, con más viajes internos, alta ocupación hotelera y nuevos destinos en crecimiento.
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EFE / Evelyn Alas
Publicado el 05 de abril de 2026
La Semana Santa impulsa el turismo en América Latina, con especial dinamismo en Centroamérica y El Salvador, donde crecen los viajes internos y la llegada de visitantes. La región registra alta ocupación hotelera y mayor impacto económico, impulsado por destinos tradicionales y emergentes. En El Salvador, el turismo se consolida como motor clave, mientras países como Costa Rica y Panamá también reportan cifras positivas. A nivel regional, México, Brasil y Colombia destacan por el volumen de viajeros. La tendencia refleja un cambio en el comportamiento turístico, con preferencia por experiencias locales, naturaleza y opciones más accesibles frente a viajes internacionales.
El turismo en Semana Santa se consolida como uno de los motores económicos más importantes en América Latina, con una marcada tendencia hacia el turismo interno y la exploración de nuevos destinos. En 2026, la región registra millones de desplazamientos, altos niveles de ocupación hotelera y un crecimiento sostenido en los ingresos del sector, reflejando cambios en las preferencias de los viajeros y en la dinámica turística regional.
En Centroamérica, esta tendencia se hace especialmente evidente, con países que combinan tradición religiosa, riqueza cultural y atractivos naturales para captar tanto visitantes locales como internacionales. El Salvador destaca como uno de los principales protagonistas de la temporada. Según proyecciones oficiales, el país espera la llegada de más de 145.000 turistas extranjeros, lo que representa un crecimiento interanual del 4.3%. Además, el impacto económico del turismo durante esta temporada podría acercarse al 10% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que evidencia la relevancia estratégica del sector para la economía nacional.
Este dinamismo se explica, en parte, por la diversificación de la oferta turística salvadoreña. A los tradicionales destinos de sol y playa —como la costa del Pacífico— se suman experiencias vinculadas al turismo religioso, muy arraigado durante la Semana Santa, así como propuestas relacionadas con la naturaleza, el surf y el turismo comunitario. Además, el posicionamiento internacional del país en los últimos años ha contribuido a atraer nuevos visitantes, mientras que el turismo interno continúa siendo un pilar clave para sostener la actividad.
En el resto de Centroamérica, la situación también es positiva. Costa Rica, por ejemplo, proyecta una ocupación hotelera del 75%, con picos de hasta el 91% en zonas como Guanacaste, uno de los destinos más demandados por su combinación de playas, biodiversidad y oferta de turismo sostenible. Asimismo, destinos icónicos de la región como Antigua Guatemala continúan atrayendo a miles de visitantes gracias a sus tradicionales procesiones de Semana Santa, consideradas entre las más emblemáticas del mundo.

Panamá también se posiciona como un destino relevante durante estas fechas, con ingresos estimados de entre 100 y 200 millones de dólares y una ocupación hotelera superior al 85%. En particular, el Casco Antiguo de la capital se convierte en un punto clave, con la llegada de unos 300,000 visitantes atraídos por el turismo religioso y cultural.
Más allá de Centroamérica, el panorama en América Latina refleja un crecimiento generalizado del turismo, aunque con matices según cada país. México, uno de los principales destinos de la región, espera recibir más de 4 millones de turistas, con ingresos superiores a los $3,100 millones de dólares. Destaca además el crecimiento de destinos emergentes como Mérida, que ha experimentado un incremento del 18.5% interanual, impulsado por su oferta cultural y de bienestar.
En Sudamérica, Colombia prevé la movilización de más de 12 millones de viajeros, consolidando el turismo interno como el principal motor del sector. Perú, por su parte, proyecta cerca de 1,9 millones de desplazamientos y un impacto económico que podría superar los $260 millones de dólares. Ecuador también muestra señales positivas, con alrededor de 800,000 viajes y un crecimiento en los ingresos turísticos respecto al año anterior.
Brasil, la mayor economía de la región, registra cifras destacadas con una ocupación hotelera cercana al 78% y un aumento significativo en la llegada de turistas internacionales, alcanzando 2.6 millones en el primer bimestre del año. Argentina y Venezuela también reportan altos niveles de ocupación, especialmente en destinos específicos como la Patagonia o las islas del Caribe venezolano, donde la actividad turística muestra una recuperación sostenida.
Uno de los aspectos más relevantes de esta temporada es el cambio en el comportamiento de los viajeros. El turismo interno se consolida como la principal tendencia en varios países, impulsado por factores económicos, como el costo de los viajes internacionales, y por una mayor valoración de los destinos locales. Al mismo tiempo, crece el interés por experiencias diferenciadas, como el turismo de naturaleza, bienestar o aventura, que gana terreno frente a los destinos tradicionales.
Sin embargo, el sector también enfrenta desafíos. El aumento de los costos, especialmente en combustibles, podría afectar la demanda en algunos mercados, mientras que muchos viajeros optan por reducir sus gastos, lo que apunta hacia un turismo más austero y selectivo. A pesar de ello, las perspectivas generales para la región siguen siendo positivas.
En conjunto, la Semana Santa de 2026 confirma que el turismo en América Latina, y particularmente en Centroamérica y El Salvador, continúa fortaleciéndose y adaptándose a nuevas tendencias. La combinación de tradición, innovación y diversificación de la oferta será clave para mantener este crecimiento en los próximos años.
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