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Manifestantes marchan con pancartas en Houston durante la jornada “No Kings”, en rechazo a Donald Trump y sus políticas, en una protesta nacional el 28 de marzo de 2026.

Protestas “No Kings” reúnen millones contra Trump en EE.UU.

Millones de personas salieron a las calles en EE.UU. y Europa bajo el lema “No Kings”, en una de las mayores movilizaciones contra Donald Trump y su gobierno.

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Por Agencias
Publicado el 29 de marzo de 2026

 

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Las protestas “No Kings” reunieron a millones de personas en más de 3.200 ciudades de Estados Unidos y también en Europa, en rechazo a las políticas de Donald Trump. Los manifestantes criticaron la guerra en Irán, las deportaciones y el accionar de agencias migratorias. Minnesota fue el epicentro tras la muerte de dos ciudadanos en operativos federales. Figuras como Robert De Niro, Jamie Lee Curtis y Bruce Springsteen apoyaron las marchas. Mientras la Casa Blanca minimizó las protestas, encuestas muestran un aumento en la desaprobación presidencial, reflejando un contexto de creciente polarización política en el país.

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Las protestas “No Kings” en Estados Unidos contra Donald Trump reunieron a millones de personas en más de 3,200 ciudades, marcando una de las mayores movilizaciones nacionales recientes y reflejando un aumento del descontento ciudadano frente a su gestión, la guerra en Irán y las políticas migratorias.

El movimiento, que agrupa a decenas de organizaciones y activistas, convocó manifestaciones en los 50 estados del país, con una participación estimada de al menos ocho millones de personas, según datos de los organizadores citados por EFE. Las protestas también se replicaron en ciudades europeas, ampliando el alcance internacional del mensaje.

Una movilización nacional con impacto local

Las marchas se desarrollaron tanto en grandes ciudades como Nueva York, Washington D.C., Chicago y Los Ángeles, como en comunidades más pequeñas. De hecho, cerca de dos tercios de las actividades ocurrieron fuera de los principales centros urbanos, lo que representa un crecimiento significativo frente a convocatorias anteriores, de acuerdo con Reuters.

Este dato refleja un cambio relevante: el movimiento no solo se concentra en bastiones tradicionales, sino que está llegando a territorios con menor densidad poblacional e incluso en estados donde Trump mantiene apoyo electoral sólido.

Desde ciudades con millones de habitantes hasta localidades como Driggs, en Idaho —con menos de 2.000 residentes—, la consigna fue la misma: rechazo a lo que los manifestantes consideran un giro autoritario en la administración.

Minnesota, epicentro de la indignación

El foco principal de las protestas estuvo en Minnesota, especialmente en Saint Paul y Mineápolis. Miles de personas se congregaron frente al Capitolio estatal, en una manifestación que combinó discursos políticos, expresiones culturales y actos simbólicos.

La elección de este estado no fue casual. Minnesota se ha convertido en un símbolo de resistencia tras la muerte de los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti en enero, durante operativos de agentes federales de inmigración. Estos hechos han intensificado el debate sobre el accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Durante el evento, muchos asistentes portaron imágenes de las víctimas, reforzando el reclamo por justicia y el cuestionamiento a las políticas migratorias federales.

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, participó en la movilización y destacó el papel del estado en la defensa de valores democráticos. En su intervención, señaló que la respuesta ciudadana refleja un compromiso con principios como el debido proceso y la institucionalidad.

Figuras públicas amplifican el mensaje

Las protestas también contaron con el respaldo de figuras del mundo del entretenimiento, lo que amplificó su visibilidad mediática.

El actor Robert De Niro encabezó la manifestación en Nueva York y calificó a Trump como una “amenaza existencial”, en declaraciones recogidas por Reuters. Su participación se suma a una serie de posicionamientos públicos que ha mantenido en los últimos años.

Por su parte, la actriz Jamie Lee Curtis apareció vistiendo una camiseta con el mensaje “No Kings in America”, alineándose con la consigna central del movimiento.

En Minnesota, el músico Bruce Springsteen fue una de las principales figuras del evento. Interpretó una canción inspirada en los hechos ocurridos en Mineápolis y expresó su respaldo a la movilización ciudadana, destacando la capacidad de organización y resistencia de la población local.

Estas participaciones evidencian cómo el movimiento ha logrado articular no solo demandas políticas, sino también expresiones culturales que refuerzan su narrativa.

Consignas, símbolos y mensajes

Además de las marchas tradicionales, algunas protestas incorporaron acciones simbólicas. En Ocean Beach, San Francisco, manifestantes se organizaron para formar un mensaje visible desde el aire con la frase “Trump debe irse ya”.

Este tipo de intervenciones refleja una estrategia comunicacional orientada a generar impacto visual y viralidad en redes sociales, donde el movimiento ha tenido una fuerte presencia.

Las consignas principales giraron en torno a tres ejes: el rechazo a la guerra en Irán, la crítica a las políticas migratorias —especialmente las deportaciones— y la denuncia de un supuesto autoritarismo en la administración.

Los organizadores también señalaron que el aumento en los precios de los combustibles y la inflación han sido factores que alimentan el descontento ciudadano.

Respuesta del gobierno y contexto político

Desde la Casa Blanca, las protestas fueron minimizadas. Voceros del gobierno las calificaron como “sesiones de terapia”, utilizando un término recurrente en el discurso oficial para referirse a la oposición.

Este contraste entre la magnitud de la movilización y la respuesta institucional evidencia la polarización política que atraviesa el país.

En paralelo, encuestas recientes muestran un incremento en los niveles de desaprobación hacia Trump. Según un sondeo de Fox News citado por EFE, el 59 % de los estadounidenses reprueba su gestión, el nivel más alto registrado en sus mandatos.

Este contexto sugiere que las protestas no son un hecho aislado, sino parte de una tendencia más amplia de cuestionamiento político.

Un movimiento en evolución

Las manifestaciones “No Kings” se encuentran en su tercera edición y han mostrado una capacidad creciente de convocatoria. A diferencia de las primeras jornadas, esta vez se observó una mayor descentralización geográfica y una diversificación de actores participantes.

El hecho de que comunidades pequeñas estén organizando protestas indica una expansión del movimiento más allá de los núcleos tradicionales de activismo.

Además, la combinación de protestas presenciales con estrategias digitales ha permitido amplificar el alcance del mensaje, generando una conversación global en torno a los temas planteados.

Los organizadores han anticipado que continuarán convocando movilizaciones en las próximas semanas, con el objetivo de mantener la presión pública y visibilizar sus demandas.

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