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Matute hizo de San Salvador una gran fiesta ochentera

Durante casi tres horas, Matute dirigió una fiesta ochentera donde los salvadoreños cantaron, bailaron y regresaron, por un rato, a su juventud.

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Por Lissette Figueroa
Publicado el 20 de marzo de 2026

 

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Matute ofreció en San Salvador un concierto de casi tres horas en el Complejo Deportivo Cuscatlán, donde miles de asistentes revivieron los éxitos de los años ochenta. La banda mexicana recorrió clásicos en español e inglés, generando una conexión constante con el público. Desde la presentación de Michelle Umaña como telonera hasta el cierre con ritmos bailables, la noche estuvo marcada por la nostalgia, la energía y la participación colectiva. Uno de los momentos más emotivos fue el popurrí de desamor. Al finalizar, los asistentes coincidieron en que fue una experiencia que los transportó a su juventud.

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Matute convirtió la noche del sábado en una máquina del tiempo. La banda mexicana, reconocida por revivir los grandes éxitos de los años ochenta, ofreció en San Salvador un espectáculo de casi tres horas que se sintió más como una celebración colectiva que como un simple concierto. En el Complejo Deportivo Cuscatlán, generaciones que crecieron con esas canciones —hoy entre los 40 y 60 años— cantaron, bailaron y se entregaron a una nostalgia vibrante que no necesitó filtros.

Desde temprano, el ambiente anticipaba lo que vendría. A las 8:30 p.m., la salvadoreña Michelle Umaña subió al escenario como telonera y logró encender los primeros ánimos. Su presentación sirvió como antesala para que el público afinara la voz y recordara por qué estaba ahí: reconectar con una época que, para muchos, marcó su juventud. “Nos encanta la música de los ochenta y esperamos pasar una gran noche”, comentaban asistentes a elsalvador.com mientras se acomodaban en sus localidades.

Una hora después, el recinto estalló. A las 9:30 p.m., Ignacio “Nacho” Izeta, Tana Planter, Paco “El Oso” Morales, Irving Regalado y Pepe Sánchez aparecieron en escena con la energía que los ha caracterizado durante 19 años de trayectoria. Con humor y complicidad, dieron la bienvenida a quienes los veían por primera vez y dejaron claro el concepto del show: un recorrido sin pausas por los clásicos de toda una década.

La banda mexicana celebró 19 años de trayectoria con un recorrido por los grandes éxitos de una década inolvidable. Fotografía/ elsalvador.com
La banda mexicana celebró 19 años de trayectoria con un recorrido por los grandes éxitos de una década inolvidable. Fotografía/ elsalvador.com

“Para los que esta noche nos van a ver por primera vez, permítanme amablemente explicarles qué chingados va a pasar aquí: esta noche vamos a recorrer juntos todos los ochenta. Desde Los Enanitos Verdes hasta Daniela Romo. Y desde Hombres G hasta Rigo Tovar. ¡Qué noche les tenemos preparada! ¿Estás listo para echar desmadre, San Salvador? Comencemos”, dijeron.

La promesa no tardó en cumplirse. El repertorio avanzó como una avalancha de éxitos: desde “Don’t Stop Believin’” hasta “I Wanna Dance with Somebody”, pasando por “La chica del bikini azul”, “Devuélveme a mi chica” y “Ni tú ni nadie”. Cada canción encontraba eco inmediato en el público, que respondía con coros multitudinarios y pasos de baile improvisados en cada rincón del estadio.

Matute convirtió el Complejo Deportivo Cuscatlán en una pista de baile con clásicos de los años ochenta. Fotografía/ elsalvador.com
Matute convirtió el Complejo Deportivo Cuscatlán en una pista de baile con clásicos de los años ochenta. Fotografía/ elsalvador.com

La experiencia no se limitó a escuchar música. Fue una puesta en escena cargada de luces, cambios de vestuario y transiciones dinámicas que mantuvieron el ritmo en alto. Temas como “Lamento boliviano”, “Las curvas de esa chica” y “Candombe para José” se enlazaron con clásicos anglo como “Stayin’ Alive”, “Dancing Queen” y “What a Feeling”, construyendo un puente sonoro entre distintos estilos que definieron los ochenta.

Uno de los momentos más celebrados llegó a mitad del concierto, cuando la banda presentó un popurrí de desamor. “En toda América Latina se han puesto muy de moda las canciones de despecho”, comentaron antes de interpretar piezas como “La gata bajo la lluvia”, “Olvídame y pega la vuelta” y “El triste”. La reacción fue inmediata: luces encendidas, voces al unísono y más de un asistente conmovido.

A lo largo de la noche, la conexión entre el escenario y el público fue evidente. Mientras algunos grababan fragmentos con sus celulares, muchos optaron por dejar de lado las pantallas para vivir el momento. Esa decisión marcó una diferencia notable frente a conciertos de artistas más actuales, donde la experiencia suele mediarse a través de una cámara.

El cierre mantuvo la intensidad. Canciones como “Cuando calienta el sol”, “Claridad”, “Será porque te amo” y “Vive” prolongaron la fiesta hasta los últimos minutos. El tramo final, con ritmos como “Conga”, “Lambada” y “No tengo dinero”, convirtió el recinto en una pista de baile multitudinaria.

Al despedirse, Matute agradeció la respuesta del público y celebró el lleno total del complejo. La sensación, al salir, era compartida. “Me siento emocionada y alegre después de esta noche, porque estas canciones me hicieron regresar a mi juventud”, dijo Maritza Hernández, aún con la emoción a flor de piel.

TAGS:  Años 80 | Conciertos | Show

CATEGORIA:  Entretenimiento | Escena

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