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Un superpetrolero navega una de las principales rutas del comercio energético mundial. El transporte marítimo mueve cerca del 20% del petróleo global que pasa por el estrecho de Ormuz.

Ormuz en crisis: cómo puede afectar el precio del petróleo y la economía de El Salvador

La tensión en el estrecho de Ormuz encarece el transporte de petróleo y podría presionar los combustibles y la economía en Centroamérica.

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Por Evelyn Alas
Publicado el 06 de marzo de 2026

 

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El conflicto en el estrecho de Ormuz volvió a poner en alerta al comercio energético mundial. Por esa ruta marítima circula cerca del 20% del petróleo global, por lo que cualquier interrupción impacta rápidamente los costos de transporte y los precios del crudo. En los últimos días, las tarifas de superpetroleros superaron los 350,000 dólares diarios, un nivel histórico impulsado por el riesgo en la zona. Si la tensión se prolonga, el efecto puede trasladarse al precio de combustibles, transporte y alimentos en economías importadoras como las de Centroamérica. Para países como El Salvador, altamente dependientes del petróleo externo, la volatilidad energética siempre termina llegando al bolsillo.

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El conflicto en Medio Oriente que afecta el estrecho de Ormuz —una de las rutas petroleras más importantes del mundo— podría elevar los costos del transporte marítimo y mantener presionados los precios del petróleo. Para economías importadoras de energía como las de Centroamérica y El Salvador, el impacto puede sentirse en combustibles, transporte, inflación y comercio global.

El estrecho de Ormuz: la arteria energética del mundo

El estrecho de Ormuz es uno de los puntos estratégicos más sensibles del comercio mundial. Por esa franja marítima entre Irán y Omán pasa aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo y cerca del 35% de las exportaciones marítimas de crudo.

Cuando el tráfico marítimo se interrumpe o se vuelve riesgoso en esa zona, todo el sistema energético global se tensiona. Eso es justamente lo que comenzó a ocurrir tras el conflicto iniciado a finales de febrero de 2026, que llevó a muchas navieras a evitar la ruta.

Como consecuencia inmediata, los costos de transporte de petróleo se dispararon. Las tarifas de los superpetroleros VLCC —los buques más grandes del mundo para transportar crudo— pasaron de unos 200,000 dólares diarios a más de 350,000 dólares por día, niveles récord según estimaciones de Moody’s y la consultora Clarksons Research.

En términos simples: mover petróleo se volvió mucho más caro y más riesgoso.

Por qué el transporte marítimo se vuelve más caro

Cuando una ruta clave se vuelve peligrosa, las navieras reaccionan de tres formas: cambian rutas, reducen viajes o esperan a que el riesgo disminuya.

Actualmente miles de buques han quedado en espera. Datos de Clarksons indican que alrededor de 3,200 barcos estaban dentro del Golfo Pérsico y unos 500 aguardaban fuera de la zona durante los primeros días del conflicto.

Además, varios petroleros ya han sido atacados con misiles o drones, lo que aumenta la percepción de riesgo para las compañías.

Ese escenario provoca tres efectos económicos claros:

  1. Menos barcos disponibles para transportar petróleo
  2. Mayor costo de seguros marítimos
  3. Tarifas de flete más altas

Paradójicamente, las empresas navieras que operan petroleros pueden beneficiarse, ya que el precio por transportar crudo se dispara.

Sin embargo, para el resto de la economía global el efecto suele ser negativo porque el petróleo es una materia prima clave para transporte, energía, alimentos y manufactura.

Qué pasaría si el conflicto dura semanas… o meses

Según el escenario base de Moody’s, el conflicto podría resolverse en semanas y la navegación en el estrecho de Ormuz retomaría su flujo normal relativamente rápido.

En ese caso, los inventarios de petróleo que mantienen los grandes importadores ayudarían a evitar una crisis de abastecimiento.

Pero existe un escenario más complejo.

Si la interrupción del tráfico marítimo se prolonga, las tarifas de transporte petrolero podrían mantenerse altas por mucho más tiempo, y eso impactaría directamente el precio del crudo a nivel mundial.

También existe el riesgo de un accidente mayor. Un ataque a un petrolero podría provocar un derrame de hasta dos millones de barriles, lo que incluso podría volver temporalmente innavegable el estrecho.

Ese tipo de evento tendría efectos inmediatos en los mercados energéticos globales.

Los buques petroleros son clave para el comercio global de energía. Cualquier interrupción en rutas estratégicas puede elevar los costos del transporte y del petróleo.
Los buques petroleros son clave para el comercio global de energía. Cualquier interrupción en rutas estratégicas puede elevar los costos del transporte y del petróleo. / Foto archivo.

Cómo impactaría esto a Centroamérica

Centroamérica es una región altamente dependiente del petróleo importado. Países como El Salvador, Guatemala, Honduras o Costa Rica compran prácticamente todo su combustible en el exterior.

Cuando el transporte marítimo o el precio internacional del petróleo sube, el efecto se traslada a varias áreas:

1. Combustibles más caros
El costo de importar gasolina o diésel aumenta, lo que eventualmente presiona los precios en estaciones de servicio.

2. Transporte y logística más costosos
El aumento del combustible encarece el transporte de mercancías, desde alimentos hasta materiales de construcción.

3. Inflación importada
Centroamérica importa gran parte de sus bienes de consumo. Si suben los costos logísticos globales, los precios locales pueden subir.

4. Presión sobre las finanzas públicas
Algunos gobiernos subsidian combustibles o transporte. Cuando el petróleo sube, esos programas se vuelven más caros.

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El caso específico de El Salvador

En El Salvador, el impacto se sentiría principalmente a través de los combustibles.

El país consume alrededor de 70,000 a 80,000 barriles de derivados del petróleo al día, usados principalmente en transporte, generación eléctrica e industria.

Si el precio internacional del petróleo sube debido a problemas en rutas estratégicas como Ormuz, el efecto puede trasladarse a:

  • gasolina y diésel
  • tarifas de transporte
  • costos de producción
  • precios de alimentos

Además, El Salvador importa gran parte de sus bienes desde Asia y Estados Unidos, por lo que cualquier encarecimiento en el transporte marítimo global también termina afectando la cadena de suministro.

Un recordatorio de la fragilidad del comercio global

Lo que ocurre en un estrecho a miles de kilómetros de Centroamérica puede parecer distante, pero el comercio global está profundamente conectado.

Más del 80% del comercio mundial se mueve por mar, y rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, el canal de Suez o el canal de Panamá son puntos críticos para la economía global.

Cuando uno de esos nodos se interrumpe, el efecto dominó puede sentirse desde los mercados energéticos hasta el precio del transporte público en países pequeños.

Para Centroamérica, la lección es clara: diversificar fuentes de energía, mejorar eficiencia logística y fortalecer la resiliencia económica se vuelve cada vez más importante en un mundo donde los conflictos geopolíticos pueden alterar el comercio global en cuestión de días.

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