Andrea Poma y su marca Candela redefine el lujo artesanal desde El Salvador
Andrea Poma consolida su marca Candela con una propuesta que fusiona seda, macramé y técnicas tradicionales en una visión femenina actual y sofisticada.
Por
Betty Carranza
Publicado el 14 de febrero de 2026
Andrea Poma consolida a Candela como una propuesta clave del diseño contemporáneo salvadoreño, fusionando artesanía tradicional y estética moderna. La marca trabaja con técnicas hechas a mano como macramé, crochet, bordado y teñido con añil y café, apostando por procesos lentos y conscientes. Su visión redefine el lujo desde la intención, el origen y la identidad cultural. Con siluetas más libres, contrastes sutiles y una paleta conectada con el territorio, Candela propone una feminidad segura y auténtica. Más que prendas, sus piezas representan memoria, trabajo colectivo y el potencial creativo de El Salvador.
La diseñadora salvadoreña Andrea Poma está consolidando a Candela como una de las propuestas más coherentes del diseño contemporáneo en El Salvador. Su trabajo combina artesanía salvadoreña, técnicas hechas a mano y siluetas modernas en una narrativa que apuesta por el lujo consciente y la identidad cultural. En un momento donde la moda latinoamericana busca autenticidad, Candela demuestra que el verdadero diferencial está en el proceso y en la intención.
Fundada durante la pandemia, la marca nació de una reflexión profunda. Desde entonces, Andrea ha enfocado su visión en reinterpretar técnicas tradicionales desde una mirada actual, apostando por una estética que honra el pasado sin quedarse en él.

“Cada prenda fue hecha a mano e incorpora procesos como macramé, teñido con añil y café, crochet y bordados manuales. Son técnicas que han pasado de generación en generación y que hoy siguen vivas gracias a las manos de los artesanos que las practican”, explicó. Esta declaración resume la esencia de Candela: diseño contemporáneo sostenido por saberes históricos.
El valor del proceso como esencia de marca
La propuesta actual de la diseñadora refleja una evolución clara. Las siluetas se sienten más libres, los contrastes son más evidentes y la intervención manual tiene mayor protagonismo. Andrea insiste en que la intención no es disfrazar, sino construir desde la autenticidad.

“La intención nunca fue disfrazar, sino crear prendas que resonaran con su personalidad y su historia”, afirmó al referirse a su proceso creativo. Esa visión se traduce en piezas ready to wear pensadas para integrarse de manera natural en la vida y estilo de quien las use.
La seda se ha convertido en uno de los pilares estructurales de su propuesta. Sobre esa base fluida incorpora texturas como lace, crochet y macramé, generando profundidad visual sin perder ligereza. Como ella misma sostiene: “Son procesos lentos y cuidadosos, y justamente ahí radica su valor: cada diseño está cargado de intención, historia y humanidad”.
Artesanía contemporánea con identidad
Uno de los mayores desafíos ha sido coordinar múltiples técnicas en tiempos exigentes. “Al trabajar con procesos artesanales, cada técnica requiere manos expertas distintas — macramé, bordado, teñido, crochet — lo que implica colaborar con varios especialistas al mismo tiempo”, explicó. Ese trabajo colaborativo exige planificación estratégica y respeto por los ritmos propios de cada oficio.

Más allá de lo técnico, Candela también construye una narrativa femenina que abraza el contraste. Delicadeza y estructura conviven en una misma pieza. Volumen y transparencia dialogan sin competir. Es una visión que entiende a la mujer contemporánea como compleja, cambiante y segura.
En términos cromáticos, la marca apuesta por tonos conectados con el territorio. La elección de matices tierra, marfiles y dorados cálidos refuerza una identidad que dialoga con la luz salvadoreña y con una sofisticación natural.
Una nueva lectura del lujo salvadoreño
Andrea también subraya el componente humano detrás de cada creación. “No son solo prendas, son el reflejo de manos trabajadoras y de saberes que han pasado de generación en generación”, expresó. Esa dimensión colectiva es central en la identidad de Candela.

Para la diseñadora, cada pieza comunica algo más profundo sobre el país. “Creo que estas prendas hablan de la historia de mi país, del talento de su gente y de nuestro espíritu luchador y soñador”. No se trata únicamente de estética, sino de representación cultural.
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Este momento creativo marca una consolidación para la marca. Candela ya no es una propuesta emergente en búsqueda de identidad; es una firma con un lenguaje definido, donde técnica, intención y diseño dialogan con coherencia.
Desde El Salvador, Andrea Poma está construyendo una visión de lujo que no depende del exceso, sino del origen. Una moda donde el tiempo invertido, el conocimiento artesanal y la narrativa cultural se convierten en el verdadero valor agregado.
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