Experiencias locales elevadas, la tendencia turística que abre nuevas oportunidades de negocio en El Salvador
Viajeros que se quedan más tiempo, gastan más y buscan experiencias auténticas están redefiniendo el turismo en América Latina. De cara a 2026, esta tendencia abre oportunidades concretas de inversión y negocios para países como El Salvador.
Por
Leidy Puente
Publicado el 26 de enero de 2026
El turismo en América Latina avanza hacia un modelo de mayor valor económico, impulsado por viajeros que buscan estadías más largas y experiencias auténticas conectadas con la cultura local. De cara a 2026, esta tendencia abre oportunidades de negocio para El Salvador, donde la identidad, la gastronomía y la creatividad se convierten en activos estratégicos. Con más de 4.1 millones de visitantes en 2025 y un gasto promedio diario superior a $140, el país tiene el potencial de atraer turistas que consumen más y permanecen más tiempo, generando mayor derrama económica y nuevas opciones de inversión sostenible.
El turismo regional está dejando atrás el modelo basado únicamente en el número de visitantes. Hoy, la rentabilidad del sector se mide cada vez más por el impacto económico que deja cada viajero en los destinos. Este cambio ha sido identificado por actores del sector turístico internacional, quienes advierten una evolución clara en las preferencias del viajero latino.
En ese contexto, Leonel Reyes, director para América Latina de UNICO Hotel Collection, señala que el turista actual ya no viaja con la misma lógica de antes. Según explicó, las necesidades y expectativas han cambiado, especialmente en la forma en que se aprovecha el tiempo de viaje y el destino visitado.
Una de las tendencias que marcarán el 2026 es el aumento de las estadías prolongadas, impulsadas por el trabajo remoto y los modelos híbridos. De acuerdo con Reyes, “hoy los viajeros están optando por estadías más largas, puesto que la evolución del trabajo remoto e híbrido les ha permitido complementar vacaciones con trabajo, o alargar sus viajes de negocios e incluir ocio en ellos”.
Este nuevo perfil de viajero obliga a los destinos a adaptarse. Ya no basta con ofrecer alojamiento y entretenimiento: ahora se requieren espacios de trabajo, buena conexión a Internet y servicios diseñados para una permanencia extendida.
En términos económicos, esto se traduce en mayor consumo sostenido y una relación más profunda entre el visitante y la economía local.
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Cifras que reflejan la oportunidad
En El Salvador, esta tendencia encuentra un terreno favorable. Solo en 2025, el país recibió alrededor de 4.1 millones de visitantes internacionales, una cifra récord que consolida al turismo como uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional.
El impacto también se refleja en los ingresos. El turismo generó más de $3,500 millones en divisas, mientras que el gasto promedio diario por turista se sitúa entre $140 y $150, incluyendo alojamiento, alimentación, transporte y actividades.
Actualmente, la estadía promedio ronda las 7.7 noches, aunque el nuevo perfil de viajero apunta a permanecer más tiempo en los destinos.
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Un turista que se queda dos o tres semanas deja de ser un visitante ocasional y se convierte en un consumidor activo de la economía local. Utiliza supermercados, restaurantes, cafeterías, transporte, lavanderías, servicios personales, espacios de coworking y experiencias especializadas.
Para zonas como Surf City, la Ruta de Las Flores, destinos de montaña o la franja costera oriental, este modelo representa una oportunidad para generar ingresos más estables durante todo el año y reducir la dependencia de temporadas altas.

Experiencias locales elevadas
Más allá del tiempo de estadía, también ha cambiado la forma de consumir turismo. Reyes advierte que los viajeros ya no buscan únicamente infraestructura y buen servicio. “Ahora, además de valorar la infraestructura, servicios y atención, los huéspedes buscarán experiencias únicas y que los conecten con la cultura local”, explicó.
En ese contexto, las experiencias locales elevadas se posicionan como uno de los segmentos con mayor crecimiento. Según Reyes, los turistas quieren “conectar con el destino y sus costumbres, en ambientes controlados y de alta calidad, donde puedan probar sus sabores en versiones de alta cocina; admirar su arte; y vibrar con su cultura”.
Desde el punto de vista económico, este modelo favorece negocios de bajo volumen y alto margen, como experiencias gastronómicas privadas, talleres artesanales, recorridos culturales curados, catas de café de especialidad o actividades de bienestar.

Inversión inmobiliaria y nuevos servicios
La evolución del turismo también está redefiniendo la inversión. Hoteles boutique, eco-lodges, villas y apartamentos diseñados para estadías medias y largas están ganando terreno frente a los modelos tradicionales.
Este enfoque, basado en la identidad local y el valor agregado, ha sido bien recibido por los viajeros, según dijo el director para América Latina de UNICO Hotel Collection al referirse a proyectos turísticos que integran arquitectura, arte, gastronomía y conexión con artesanos y artistas locales.
Las proyecciones indican que El Salvador podría recibir hasta 27 millones de turistas internacionales entre 2025 y 2030, lo que refuerza la necesidad de apostar por un crecimiento ordenado, rentable y sostenible.
De esta manera, más que una moda, el turismo de experiencias elevadas se perfila como una estrategia económica de largo plazo. En un país pequeño, con fuerte identidad cultural y una oferta turística diversa en distancias cortas, el verdadero éxito del turismo no estaría en cuántos visitantes llegan, sino en cuánto impacto económico dejan.
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