El dólar inició a circular en El Salvador hace 25 años
Hace 25 años El Salvador inició la circulación del dólar y comenzó la desaparición del colón como moneda de curso legal.
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elsalvador.com
Publicado el 01 de enero de 2026
Hace 25 años, El Salvador inició la circulación legal del dólar estadounidense tras la aprobación de la Ley de Integración Monetaria, durante la presidencia de Francisco Flores. Aunque la normativa permitía la coexistencia del colón y el dólar, la moneda nacional perdió rápidamente relevancia frente a la estabilidad de la divisa extranjera. Los primeros días estuvieron marcados por confusión entre comerciantes y consumidores, tablas de conversión y medidas para detectar billetes falsos. Con el tiempo, el dólar se consolidó como moneda hegemónica, mientras el colón quedó relegado al comercio informal y a la memoria histórica de los salvadoreños.
Un cuarto de siglo atrás, El Salvador despertaba con un cambio económico que marcaría el rumbo de la vida diaria de sus ciudadanos. El 1 de enero de 2001, el dólar estadounidense comenzó a circular legalmente en el país tras la aprobación de la Ley de Integración Monetaria, apenas un mes antes por la Asamblea Legislativa. La normativa establecía la coexistencia de dos monedas —el colón y el dólar—, pero en la práctica, la moneda nacional desapareció rápidamente frente a la estabilidad de la divisa estadounidense.
Durante la presidencia de Francisco Flores (1999-2004), la decisión de dolarizar la economía fue presentada como “su principal apuesta para mejorar la vida de los salvadoreños”. Flores había comunicado su intención solo tres meses antes a sus colaboradores más cercanos: Juan José Daboub, secretario técnico de la Presidencia; Rafael Barraza, presidente del Banco Central de Reserva; y José Luis Trigueros, ministro de Hacienda. Ellos fueron los encargados de redactar la ley que permitiría la circulación legal de dólares en el país en un tiempo récord.
A la mañana del 1 de enero, los cajeros automáticos ya dispensaban billetes de cinco, diez y veinte dólares, y se estima que el Estado puso en circulación 200 millones de dólares durante los primeros días. La presencia de la moneda extranjera generó sorpresa y confusión entre los salvadoreños, quienes vieron cómo billetes impresos en inglés y con figuras ajenas a la historia del país comenzaron a reemplazar a los colones en transacciones cotidianas.
La transición no estuvo exenta de caos y desconcierto. Comercios y consumidores enfrentaron la necesidad de adaptarse a nuevas tablas de conversión, calculadoras y plumas para detectar billetes falsos. Los medios de comunicación publicaban diariamente tablas y guías para entender la relación entre colón y dólar, mientras que los precios en pupusas, transporte público, gasolina, remesas y productos de supermercado comenzaban a expresarse en dólares.

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Los primeros días con el dólar circulando fueron caóticos, pero también revelaron la rapidez con la que la economía salvadoreña podía adaptarse a cambios radicales. Las pequeñas empresas y vendedores informales se enfrentaron al reto de educar a sus clientes sobre cómo realizar conversiones y cómo manejar el efectivo. Algunos expresaron su indignación y frustración ante la decisión tomada desde Casa Presidencial, mientras que otros aceptaron rápidamente la nueva moneda, anticipando que sería la divisa dominante.
La Ley de Integración Monetaria, vigente hasta hoy, fijó el tipo de cambio en 1 dólar = 8,75 colones y estableció el bimonetarismo como principio, permitiendo la circulación libre de ambas monedas. Entre sus disposiciones destacaban:
- Artículo 3: Igualdad de poder entre colón y dólar.
- Artículo 4: Facultaba a los bancos a solicitar al Banco Central de Reserva el canje de colones por dólares.
- Artículo 7: Permitía el pago de sueldos en cualquiera de las dos monedas.
- Artículo 10: Exigía que los precios se expresaran en colones y dólares.
A pesar de la normativa, el colón comenzó a desaparecer de facto. Antonio Méndez Llort, economista y director del Centro para la Defensoría del Consumidor (CDC) en aquel entonces, aseguró a El Diario de Hoy que la moneda nacional perdería relevancia en apenas tres meses. Y así sucedió: el colón fue relegado al comercio informal y a la memoria de quienes lo habían usado durante décadas. La gran empresa, la banca y los servicios públicos adoptaron el dólar como estándar, consolidando su hegemonía.

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Se documentó la diversidad de reacciones entre la población. Para algunos, la llegada del dólar generó miedo y desconfianza, especialmente por la percepción de que la medida se había implementado sin consulta ni preparación suficiente. Otros, sin embargo, vieron en la divisa extranjera una oportunidad de estabilidad económica, sobre todo ante la inflación que caracterizó años anteriores. En palabras de los medios de la época, “el colón llegará a ser un adorno de los historiadores”.
Además del impacto económico, la dolarización tuvo efectos culturales y sociales. Para generaciones más jóvenes, el colón se convirtió en un concepto ajeno, desconocido incluso para quienes nunca lo manejaron. Para quienes crecieron con la moneda nacional, representaba recuerdos de la infancia, de la compra de golosinas, del transporte público más accesible y de un poder adquisitivo que parecía rendir más. La moneda nacional, vigente desde 1892, se convirtió en una reliquia histórica que simbolizaba un siglo de economía salvadoreña antes de la hegemonía del dólar.

Hoy, 25 años después, el dólar estadounidense sigue siendo la moneda predominante en El Salvador, mientras que el colón sobrevive solo en el recuerdo de historiadores, coleccionistas y algunas transacciones muy puntuales. La decisión de dolarizar la economía, tomada bajo la premura y la expectativa de estabilidad, transformó no solo el sistema financiero, sino también la vida cotidiana de los salvadoreños, dejando una huella imborrable en la historia del país.
*Con reportaje de El Diario de Hoy.
