2025 será uno de los años más calurosos de la historia, advierte la ONU
La ONU alerta que 2025 se ubicará entre los años más calurosos registrados y pide medidas urgentes para limitar el calentamiento global a 1,5 °C.
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AFP
Publicado el 06 de noviembre de 2025
La ONU advirtió que 2025 será el segundo o tercer año más caluroso jamás registrado, tras una década de temperaturas récord. Según la Organización Meteorológica Mundial, los niveles de gases de efecto invernadero alcanzaron máximos históricos, dificultando mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C. António Guterres pidió “actuar ahora” para evitar daños irreversibles a las economías y ecosistemas. El informe también destaca el deshielo récord en el Ártico y la Antártida, además de fenómenos extremos como incendios e inundaciones. La ONU insiste en acelerar la transición energética y reducir emisiones para mitigar los impactos del cambio climático.
El planeta continúa marcando récords de temperatura. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el año 2025 se perfila como el segundo o tercer más caluroso jamás registrado, tras una década de calor extremo que desafía los compromisos internacionales para frenar el cambio climático.
En su último informe, publicado antes de la cumbre climática de la ONU que se celebrará en Brasil, la agencia meteorológica destacó que las concentraciones de gases de efecto invernadero alcanzaron máximos históricos. Esto, advirtió, impulsará un aumento sostenido del calor en los próximos años si no se implementan políticas más firmes de reducción de emisiones.
“Esta racha sin precedentes de altas temperaturas, combinada con el aumento récord de los niveles de gases de efecto invernadero del año pasado, deja claro que será prácticamente imposible limitar el calentamiento global a 1,5 °C en los próximos años sin superar temporalmente este objetivo”, afirmó Celeste Saulo, directora de la OMM.
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La urgencia de actuar
El Acuerdo de París de 2015 fijó el compromiso de mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2 °C respecto a los niveles preindustriales, y si es posible, en 1,5 °C. Pero la realidad actual parece alejarse de esa meta.
Pese a ello, Saulo señaló que “la ciencia es igualmente clara en cuanto a que todavía es totalmente posible y esencial reducir las temperaturas a 1,5 °C para finales de siglo”. La directora subrayó que la clave está en la acción colectiva y en acelerar la transición hacia fuentes de energía limpia.
El secretario general de la ONU, António Guterres, fue contundente: “Cada año que se supere los 1,5 °C afectará a las economías, agravará las desigualdades y causará daños irreversibles. Debemos actuar ahora, con gran rapidez y a gran escala”.
Guterres recalcó que reducir el exceso de temperatura no solo es un desafío ambiental, sino una necesidad económica y social. “El exceso debe ser lo más pequeño, breve y seguro posible, para que las temperaturas vuelvan a situarse por debajo de 1,5 °C antes de que termine el siglo”, añadió.

Once años de calor récord
Según la OMM, el periodo comprendido entre 2015 y 2025 será el más caluroso de los últimos 176 años, desde que existen registros confiables. Los años 2023, 2024 y 2025 figuran entre los primeros puestos de esa clasificación.
La agencia informó que la temperatura media mundial durante los primeros ocho meses de 2025 fue 1,42 °C superior a la media preindustrial. En paralelo, los niveles de gases de efecto invernadero y el calor acumulado en los océanos continuaron aumentando, intensificando los efectos del cambio climático.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) reportó que las emisiones globales de gases de efecto invernadero aumentaron un 2,3 % el año pasado, impulsadas principalmente por India, China, Rusia e Indonesia. El informe alerta que, sin una reducción significativa de estas emisiones, los impactos del calentamiento serán cada vez más severos.
Consecuencias visibles en todo el planeta
El deshielo polar continúa siendo uno de los indicadores más preocupantes. La OMM señaló que la extensión del hielo marino del Ártico, tras la congelación invernal de este año, fue la más baja jamás registrada. En la Antártida, el hielo se mantuvo también muy por debajo de la media histórica.
A esto se suman los fenómenos meteorológicos extremos que marcaron los primeros ocho meses de 2025. Inundaciones devastadoras, incendios forestales de gran magnitud y sequías prolongadas afectaron a millones de personas en distintos continentes, provocando pérdidas humanas y económicas, además de impactos duraderos en los ecosistemas y sistemas alimentarios.
La OMM subrayó que estos eventos “tuvieron repercusiones en cadena en las vidas, los medios de subsistencia y los sistemas alimentarios”, recordando que el calentamiento global no es un fenómeno aislado, sino un proceso que interconecta con las crisis ambientales, sociales y económicas.
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Un llamado a la acción global
Los expertos insisten en que aún hay margen para revertir la tendencia, pero el tiempo se agota. La ONU insta a los países a acelerar la adopción de energías renovables, reducir el uso de combustibles fósiles y fortalecer las políticas de adaptación al cambio climático, especialmente en las regiones más vulnerables.
Para naciones en desarrollo como El Salvador y otros países de Centroamérica, el desafío es doble: proteger a sus poblaciones de los impactos del clima extremo y, al mismo tiempo, impulsar modelos de desarrollo sostenibles. Las soluciones, afirman los organismos internacionales, deben ser globales, pero con acciones locales que prioricen la resiliencia y la justicia climática.
Con 2025 consolidándose entre los años más calurosos de la historia, la advertencia de la ONU es clara: el planeta sigue enviando señales que no pueden ser ignoradas. Actuar con decisión hoy podría marcar la diferencia para las próximas generaciones.
En este contexto, la OMM elogió los "importantes avances" en los sistemas de alerta temprana multirriesgo, que, según destacó, son "más cruciales que nunca".
Desde 2015, según la organización, el número de países que han informado de la existencia de dichos sistemas ha pasado de 56 a 119.
Sin embargo, la OMM lamentó que el 40% de los países aún no cuenten con ellos. "Es necesario adoptar medidas urgentes para colmar estas lagunas", afirmó.
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