Viernes 24 de marzo


Educación y acercar mercados para frenar la pobreza
Dos terceras partes del campesinado es pobre

Las investigaciones dadas a conocer ayer en la sede de FUSADES presentan propuestas para reducir la pobreza del sector rural, que atenaza al 67 por ciento de la población en el país

Javier Ramón
El Diario de Hoy

Pobreza y población rural se siguen cobijando bajo el mismo techo, se conocen por el mismo rostro y se sientan a la mesa junto al mismo plato. El área rural, tan grande como olvidada por políticas y políticos en los últimos años, vuelve a cobrar protagonismo cuando la palabra "pobreza", que agrada menos cuando más se acerca, hace acto de presencia.

Así lo demuestra el Programa de Investigación de Ampliación y Fortalecimiento de Mercado, conocido por sus siglas en inglés como BASIS, en una investigación realizada entre los años 1995 y 1997, con una cifra, cuanto menos inquietante: el 67 por ciento de los campesinos en el país se encuentra en la pobreza o en la pobreza extrema.

En la elaboración de los tres documentos, presentados ayer en la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), participaron la Universidad del Estado de Ohio, FUNDE, FUN-DAUNGO, UCA y la propia FUSADES.

Soluciones a la pobreza

Aunque las investigaciones cuentan con el soporte inestimable de las cifras y datos que dibujan el panorama del interior del país, el nexo común de los estudios presenta variadas propuestas para elevar la producción rural y, por consiguiente, reducir la pobreza.

Para Carlos Briones, uno de los ponentes y coautor del documento "Participación en los mercados laborales de los residentes en las áreas rurales", hay dos factores principales que inciden en el ingreso de las familias rurales -que en la medida en que se mejoren se convertirán en soluciones permanentes: la educación y la proximidad de los mercados.

"A largo plazo, para estabilizar la fuente de ingresos e incrementarlos, hay que apostarle a una mayor educación y a un acercamiento de los mercados a la zona rural", comentó, sin olvidar, el papel de la mejora en infraestructuras que tendría en todo esto.

La investigación constata el fenómeno del distinto comportamiento de la pobreza: mientras ésta se va reduciendo fuertemente en las ciudades, lo hace muy lentamente en el campo. Si entre 1992 y 1997 el índice de pobreza descendió 14 puntos en las ciudades, en el campo sólo disminuyó en 3 puntos.

Unas cifras más inquietantes si cabe, cuando más de la mitad de la población se concentra en el área rural.

Otra de las características de la pobreza rural que recogen los estudios es su volatibilidad; es decir, la variación del ingreso en diferentes períodos de tiempo que termina por enviar a los pobres fuer del umbral de la pobreza y, al contrario, devuelve.

El estudio enfatiza la producción en las áreas menos desarrolladas, máxime cuando asevera que el futuro del país depende del estado del interior y de la mitad de la población que ahí habita.


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