Educación
y acercar mercados para frenar la pobreza
Dos
terceras partes del campesinado es
pobre
Las investigaciones
dadas a conocer ayer en la sede de FUSADES
presentan propuestas para reducir la pobreza del
sector rural, que atenaza al 67 por ciento de la
población en el
país
- Javier
Ramón
- El
Diario de Hoy
Pobreza y población
rural se siguen cobijando bajo el mismo techo,
se conocen por el mismo rostro y se sientan a la
mesa junto al mismo plato. El área rural,
tan grande como olvidada por políticas y
políticos en los últimos
años, vuelve a cobrar protagonismo cuando
la palabra "pobreza", que agrada menos cuando
más se acerca, hace acto de
presencia.
Así lo demuestra el
Programa de Investigación de
Ampliación y Fortalecimiento de Mercado,
conocido por sus siglas en inglés como
BASIS, en una investigación realizada
entre los años 1995 y 1997, con una
cifra, cuanto menos inquietante: el 67 por
ciento de los campesinos en el país se
encuentra en la pobreza o en la pobreza
extrema.
En la elaboración
de los tres documentos, presentados ayer en la
Fundación para el Desarrollo
Económico y Social (FUSADES),
participaron la Universidad del Estado de Ohio,
FUNDE, FUN-DAUNGO, UCA y la propia
FUSADES.
Soluciones a la
pobreza
Aunque las investigaciones
cuentan con el soporte inestimable de las cifras
y datos que dibujan el panorama del interior del
país, el nexo común de los
estudios presenta variadas propuestas para
elevar la producción rural y, por
consiguiente, reducir la pobreza.
Para Carlos Briones, uno
de los ponentes y coautor del documento
"Participación en los mercados laborales
de los residentes en las áreas rurales",
hay dos factores principales que inciden en el
ingreso de las familias rurales -que en la
medida en que se mejoren se convertirán
en soluciones permanentes: la educación y
la proximidad de los mercados.
"A largo plazo, para
estabilizar la fuente de ingresos e
incrementarlos, hay que apostarle a una mayor
educación y a un acercamiento de los
mercados a la zona rural", comentó, sin
olvidar, el papel de la mejora en
infraestructuras que tendría en todo
esto.
La investigación
constata el fenómeno del distinto
comportamiento de la pobreza: mientras
ésta se va reduciendo fuertemente en las
ciudades, lo hace muy lentamente en el campo. Si
entre 1992 y 1997 el índice de pobreza
descendió 14 puntos en las ciudades, en
el campo sólo disminuyó en 3
puntos.
Unas cifras más
inquietantes si cabe, cuando más de la
mitad de la población se concentra en el
área rural.
Otra de las
características de la pobreza rural que
recogen los estudios es su volatibilidad; es
decir, la variación del ingreso en
diferentes períodos de tiempo que termina
por enviar a los pobres fuer del umbral de la
pobreza y, al contrario, devuelve.
El estudio enfatiza la
producción en las áreas menos
desarrolladas, máxime cuando asevera que
el futuro del país depende del estado del
interior y de la mitad de la población
que ahí habita.