Ajustarse el
cincho
El presidente de la
República, Francisco Flores, pretende
ahorrar ¢400 millones al aplicar una
política de austeridad en los gastos del
Estado.
Oscar
Castro
El Diario de
Hoy
La
orden es clara: se deben restringir -al
máximo- los viajes de funcionarios
públicos, racionalizar el consumo de
gasolina, congelar plazas vacantes en el
gobierno y disminuir la compra de
vehículos nuevos y otros bienes no
indispensables para el Estado.
Estas decisiones anunciadas
ayer por el presidente Francisco Flores
pretenden ahorrar dinero para sacar a flote las
debilitadas finanzas públicas.
Flores tiene razones para
pedir ahorro a sus funcionarios: el Estado posee
un déficit del 3 por ciento del Producto
Interno Bruto (PIB).
Lo apuntado significa una
diferencia de casi tres mil millones de colones
negativos entre los ingresos y los egresos del
Estado.
El gobierno esperaba un
ahorro corriente del 1 por ciento, es decir, mil
millones de colones, y un déficit global
de 2.6 por ciento del PIB durante el año
fiscal de 1998.
Sin embargo, los resultados
de los cálculos salieron mal. La
desaceleración que ha sufrido el
país desde hace meses, la baja en la
captación de impuestos, los gastos en
nuevos códigos y funcionarios, impulsaron
el déficit al 3 por ciento del
PIB.
Medidas
Medidas como una
política de ahorro interno, congelar las
plazas de empleo público y el no pagar
horas extras forman parte de las soluciones al
problema planteadas por Flores.
De realizarse lo anterior de
manera oportuna, tendremos finanzas
públicas sanas en función de los
objetivos nacionales que todos queremos. "Es
necesario enfrentar objetivamente la realidad
económica y tomar medidas a corto plazo,
para evitar llegar a situaciones graves como las
que enfrenta Guatemala y Honduras",
recordó el Presidente.
La medida, que se
mantendrá por un buen tiempo, busca
ahorrar al Estado, al finalizar el año ,
unos 400 millones de colones, permitiendo
alcanzar un déficit fiscal que sea
manejable, según los planes del nuevo
gobierno.