Juventud
lloró el empate
Faltando dos minutos para
el final, Juventud Olímpica
Metalío dejó ir la ventaja de 1-0
que lo sacaba ganador y lo ponía con un
pie en la Liga Mayor. Un penalty marcado por
Mario Mayén sobre la hora le dio el
empate al Real Independiente. Llanto para
Juventud, fesstejo para el Real. Así es
el fútbol.
Roberto
Aguila
El Diario de
Hoy
Cuando
cayó el gol de Joaquín Santana
Palma, a catorce minutos del final del partido,
la ilusión del Juventud Olímpica
Metalío por llegar a la Liga Mayor se vio
reforzada. Con el triunfo sumaba siete puntos y
se ponía a uno del ascenso, un
número fácil de
alcanzar.
A decir verdad, no
había jugado un buen encuentro, porque
durante sesenta minutos fue la imagen de un
equipo partido por la mitad que dejaba un enorme
espacio inexplotado entre los volantes y los
delanteros, que tenía menos tiempo la
pelota porque la arriesgaba demasiado con el
pelotazo sin siquiera colocar un pivote en el
medio campo para ganar mejor perfil para el
contraataque.
En esos sesenta minutos
había sido mejor el Real Independiente en
cuanto a la posesión de la pelota y su
mayor sentido ofensivo, aunque se manejaba sin
ideas y por ello no tenía profundidad. Al
Real Independiente le faltaba mayor
decisión para tapar la zona que quedaba
entre los zagueros y los volantes que
subían, para ganar cada rechazo del
rival.
Sin embargo, los fantasmas
llegaban y llegaban porque Oscar González
se atrevía a subir y colaborar en el
arranque, y porque Nelson Sambulá bajaba
y se mostraba para recibir y sumarse al armado.
O sea, que el Real Independiente intentaba hacer
fútbol de equipo aunque al final le
faltara convicción para abrir brechas y
chocara siempre.
El momento de
Juventud
Con los dos equipos limitados
en función ofensiva, el empate a cero
parecía clavado al final del primer
tiempo. Pero Juventud Olímpica
volvió del descanso con otra mentalidad:
se olvidó por un momento del pelotazo y
de la gestión individual como argumento
de ataque. y trató de hacer fútbol
colectivo.
Así, explotando los
laterales de la cancha y conjuntado en arranque
y llegada, dominó por un lapso largo el
partido y metió más gente en zona
de remate con mucha sensación de gol,
como el disparo de Santana Palma que se
estrelló en el travesaño, y otras
situaciones propicias que no supo
concretar
Sin
embargo, lo suyo le alcanzó para llegar
al gol cuando el centro de Fernando Sarmiento
fue bien capitalizado por Santana Palma para el
1-0. Quedaban solamente catorce minutos de
partido y sólo bastaba aplicarse en tener
la pelota, contar los minutos y afirmar el gran
paso hacia el ascenso.
Pero Juventud Olímpica
no pudo manejar la ventaja. Hizo lo menos
aconsejable: retroceder treinta metros para
jugar esperando, para regalar el espacio
necesario que Real Independiente estaba
reclamando. Y entonces sufrió, porque los
fantasmas se le fueron encima y lo apretaron
contra su propia valla.
Y después de salvarse
de varios intentos vicentinos con más
instinto que orden defensivo, llegó el
penal ingrato de último momento. Lo
cobró Mario Mayén Meza -por cierto
que lo hizo mal-. puso la pelota adentro para el
empate imposible de 1-1 y les mató la
ilusión.
Ahora Juventud
Olímpica Metalío está en la
obligación de vencer a Jocoro para sumar
ocho puntos y ascender. Por su lado, el Real
Independiente necesita de dos cosas para subir:
que Jocoro le saque al menos un empate a
Juventud, y ellos ganarle a Jocoro. Así,
el Real llegaría a siete puntos y
Juventud se quedaría con seis. La otra
opción la tiene Jocoro, pues de ganar sus
dos partidos que le quedan haría siete
puntos, y sube. ¿Se producirá el
milagro?