Lunes 5 de julio


Juventud lloró el empate

Faltando dos minutos para el final, Juventud Olímpica Metalío dejó ir la ventaja de 1-0 que lo sacaba ganador y lo ponía con un pie en la Liga Mayor. Un penalty marcado por Mario Mayén sobre la hora le dio el empate al Real Independiente. Llanto para Juventud, fesstejo para el Real. Así es el fútbol.

Roberto Aguila

El Diario de Hoy

Cuando cayó el gol de Joaquín Santana Palma, a catorce minutos del final del partido, la ilusión del Juventud Olímpica Metalío por llegar a la Liga Mayor se vio reforzada. Con el triunfo sumaba siete puntos y se ponía a uno del ascenso, un número fácil de alcanzar.

A decir verdad, no había jugado un buen encuentro, porque durante sesenta minutos fue la imagen de un equipo partido por la mitad que dejaba un enorme espacio inexplotado entre los volantes y los delanteros, que tenía menos tiempo la pelota porque la arriesgaba demasiado con el pelotazo sin siquiera colocar un pivote en el medio campo para ganar mejor perfil para el contraataque.

En esos sesenta minutos había sido mejor el Real Independiente en cuanto a la posesión de la pelota y su mayor sentido ofensivo, aunque se manejaba sin ideas y por ello no tenía profundidad. Al Real Independiente le faltaba mayor decisión para tapar la zona que quedaba entre los zagueros y los volantes que subían, para ganar cada rechazo del rival.

Sin embargo, los fantasmas llegaban y llegaban porque Oscar González se atrevía a subir y colaborar en el arranque, y porque Nelson Sambulá bajaba y se mostraba para recibir y sumarse al armado. O sea, que el Real Independiente intentaba hacer fútbol de equipo aunque al final le faltara convicción para abrir brechas y chocara siempre.

El momento de Juventud

Con los dos equipos limitados en función ofensiva, el empate a cero parecía clavado al final del primer tiempo. Pero Juventud Olímpica volvió del descanso con otra mentalidad: se olvidó por un momento del pelotazo y de la gestión individual como argumento de ataque. y trató de hacer fútbol colectivo.

Así, explotando los laterales de la cancha y conjuntado en arranque y llegada, dominó por un lapso largo el partido y metió más gente en zona de remate con mucha sensación de gol, como el disparo de Santana Palma que se estrelló en el travesaño, y otras situaciones propicias que no supo concretar

Sin embargo, lo suyo le alcanzó para llegar al gol cuando el centro de Fernando Sarmiento fue bien capitalizado por Santana Palma para el 1-0. Quedaban solamente catorce minutos de partido y sólo bastaba aplicarse en tener la pelota, contar los minutos y afirmar el gran paso hacia el ascenso.

Pero Juventud Olímpica no pudo manejar la ventaja. Hizo lo menos aconsejable: retroceder treinta metros para jugar esperando, para regalar el espacio necesario que Real Independiente estaba reclamando. Y entonces sufrió, porque los fantasmas se le fueron encima y lo apretaron contra su propia valla.

Y después de salvarse de varios intentos vicentinos con más instinto que orden defensivo, llegó el penal ingrato de último momento. Lo cobró Mario Mayén Meza -por cierto que lo hizo mal-. puso la pelota adentro para el empate imposible de 1-1 y les mató la ilusión.

Ahora Juventud Olímpica Metalío está en la obligación de vencer a Jocoro para sumar ocho puntos y ascender. Por su lado, el Real Independiente necesita de dos cosas para subir: que Jocoro le saque al menos un empate a Juventud, y ellos ganarle a Jocoro. Así, el Real llegaría a siete puntos y Juventud se quedaría con seis. La otra opción la tiene Jocoro, pues de ganar sus dos partidos que le quedan haría siete puntos, y sube. ¿Se producirá el milagro?


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