Sampras ya es
leyenda
El tenista estadounidense
ganó ayer la final de Wimbledon, su sexto
cetro consecutivo en el complejo inglés,
y además igualó el récord
del australiano Roy Emerson de doce
títulos del Grand Slam. Al otro lado de
la red tuvo a su compatriota Andre Agassi, nuevo
número uno del mundo, un lugar que no
ostentaba desde el 10 de abril de 1995.
Londres,
Inglaterra
EFE.- El estadounidense
Pete Sampras logró uno de sus objetivos
más perseguidos, ganar Wimbledon por
sexta vez y por lo tanto igualar el
récord de doce títulos del Grand
Slam del australiano Roy Emerson, al vencer ayer
con gran autoridad a su compatriota Andre Agassi
en la final.
Sampras
venció por 6-3, 6-4 y 7-5 en una hora y
54 minutos de gran tenis en el que no
perdió una sola vez su saque,
defendiéndolo con orden en las cuatro
únicas ocasiones en las que Agassi le
puso contra las cuerdas. El jugador de
Washington acabó con 17 saques directos
apabullando al de Las Vegas, que perdió
tres veces su servicio, una en cada
episodio.
Pete Sampras volvió a
escribir una página histórica en
Wimbledon donde ha jugado seis finales y no ha
perdido ninguna. En siete fabulosos años
ha coleccionado seis títulos, tan
sólo uno menos que William Renshaw que
ganó siete en la "prehistoria" de este
torneo (1881-1886 y 1889), pero ya ha
sobrepasado a H.L Doherty (1902-06) y a Bjorn
Borg (1976-80) con cinco.
Sampras sale de Wimbledon con
un cheque por $724 mil 133 dólares, con
el título 58 de su carrera, y con el
récord de semanas al frente de la
clasificación igualado con Ivan Lendl con
270. No podrá en cambio lucir el
número uno hoy, derecho le
corresponderá a Andre Agassi, que
recupera ese privilegio que ya tuvo el 10 de
abril de 1995 y mantuvo durante 32 semanas. El
australiano Patrick Rafter será el dos y
Sampras ocupará el tercer
puesto.
La gloria
inatajable
Nadie podrá arrebatar
a Sampras la gloria de ganar en el último
Wimbledon antes del nuevo milenio. Pete, que
siempre acostumbra a lucir en las finales, dio
ayer prueba de su gran capacidad de
reacción y ante un rival que venía
jugando de forma arrolladora fue capaz de
ofrecer una lección magistral sobre la
hierba de La Catedral.
Agassi intentaba convertirse
en el primer jugador desde Bjorn Borg en 1980 en
ganar Roland Garros y Wimbledon el mismo
año. Había deslumbrado en partidos
anteriores contra el brasileño Gustavo
Kuerten y Patrick Rafter, y aunque el balance de
enfrentamientos favorecía a Sampras por
13-10 su figura se extendía más
allá para inquietar el récord de
Sampras.
Era su segundo enfrentamiento
en hierba después de aquel de 1993 cuando
Sampras se impuso en cinco mangas en cuartos de
final, y representaba la primera final
completamente americana después de seis
años, cuando Pete venció a Jim
Courier.
La solidez del saque de
Sampras y su relampagueante resto fueron
definitivos para que el jugador de Washington se
hiciera con la victoria. Sampras, que ha ganado
este año en la hierba de Queen's,
comenzó a construirla con una ruptura en
el octavo juego, precisamente después de
salvar tres ocasiones en las que Agassi pudo
robarle su servicio. Esa ventaja fue suficiente
para que se hiciese con el primer episodio en 34
minutos.
La clave del encuentro estuvo
en el comienzo del segundo set. Agassi
todavía pensaba en la oportunidad perdida
cuando se despistó y cedió su
saque en blanco de entrada. Demasiadas
facilidades para un Sampras que estaba lanzado,
en plena racha de aciertos con su volea e
inabordable al servicio.