Venganza
motivó trifulca en Gotera
Los menores infractores
que el martes causaron disturbios, heridos y una
muerte en el Centro de Resguardo de Gotera
entregaron ayer armas hechizas a las
autoridades. La incertidumbre continúa en
el lugar
Jaime
García/Cristian Zelaya
El Diario de
Hoy
En
un teatro de disturbios, de temor y de muerte se
ha convertido el Centro de Resguardo de Menores,
ubicado en San Francisco Gotera, en
Morazán.
La razón es obvia, dos
pandillas peligrosas y rivales se encuentran
encerradas tras los barrotes y muros del
resguardo.
Miembros de la "Mara
Salvatrucha" ("MS") y la "M18" se encuentran
confinados en el resguardo que está
destinado a menores, pero que alberga a sujetos
mayores de edad.
En el Centro de
Readaptación se encuentran unos 40
jóvenes que han iniciado el camino a la
reinserción a la sociedad, se dedican a
labores en los talleres y ya no participan en
actos de desobediencia.
La tarde del martes, miembros
de la "MS" se encontraban recibiendo
capacitación en uno de los talleres
vocacionales, mientras que los de la "18" eran
trasladados hacia otro taller.
Cuando se encontraron las
"maras" rivales y, aparentemente, para vengar
las heridas causadas a pandilleros de la "MS"
días antes, se liaron a golpes,
originándose una trifulca que se
prolongaría con destino a la
muerte.
Los pandilleros de la "18"
corrieron a ocultarse en el sector donde se
encontraba el grupo de los jóvenes que
intentan reinsertarse a la sociedad.
Otros corrieron al sector de
la "MS", en un intento por evitar ser golpeados,
ya que los miembros de la "Salvatrucha"
sobrepasan en número a sus
rivales.
Camino de
muerte
La reyerta en el interior del
resguardo había comenzado. Los
pandilleros tomaron palos, armas hechizas y
objetos contundentes, y comenzaron los golpes
por todas direcciones.
Un grupo de "MS"
corrió a la celda donde se encontraba
Gustavo A., alias "El Directo", convicto por
varios homicidios, y tras forzar los barrotes
lograron que escapara de su
prisión.
Cesar
Pérez Sánchez, de 21 años y
apodado "El Black", corrió la peor
suerte. Fue vapuleado por la "marabunta" que,
incontrolada, le asestó una
puñalada en su abdomen. Otros pandilleros
lo golpearon con garrotes en la cabeza, hasta
que el infortunado cayó jadeante al piso
y murió.
Su cabeza,
prácticamente, fue destrozada por los
golpes de los enardecidos "menores infractores",
que buscaban causar el mayor daño a sus
"eternos" rivales.
Pero eso no bastó. El
cadáver de "El Black" fue colocado en una
colchoneta y arrastrado por los pasillos de la
institución.
Uno de los custodios
logró que el cadáver ya no fuera
arrastrado y que fuera ubicado en un sitio donde
la reyerta ya no causaba daño.
Los custodios no pudieron
impedir que los menores infractores de la "MS"
rompieran parte de la infraestructura y
escaparan.
Afuera corrieron hacia una
iglesia católica ubicada en los contornos
de la institución.
De inmediato, los pobladores
de Gotera cerraron las puertas de sus casas y
las calles quedaron desoladas. Los temores de
que los "infractores" algún día
escaparan se hicieron realidad.
Los pandilleros se colaron a
la iglesia. En el interior del templo rompieron
las alcancías de las limosnas y robaron
el dinero.
Los que se quedaron en el
resguardo, entre éstos "El Directo",
fueron dominados por los custodios y obligados a
entrar a sus sectores.
El director del resguardo,
Alirio Calderón, ingresó a la
iglesia y coordinó con agentes policiales
para que fueran detenidos de nuevo los
infractores.
Los heridos fueron llevados a
hospitales de la localidad para que fueran
atendidos.
Las autoridades encargadas de
velar por los derechos de los "menores
infractores", como la jueza de Ejecución
de Medidas, Aída de Escobar, reconocen
que el odio divide a los menores en esa
institución.
Como salida, han propuesto
trasladar a algunos menores a Ilobasco. El
pueblo de Gotera exige que los saquen de
ahí a todos.