Jueves 29 de julio



¿Do you speak spanish?

Los habitantes de Manitoba, una provinicia llena de muy pequeñas comunidades hispanoparlantes, tratan de hacer sentir como en casa a los cientos de miles de visitantes de América Latina, pero el idioma no deja de ser una piedra en el camino.

Winnipeg, Canadá

EFE.- "¿Habla usted español?" o su similar "Do you speak Spanish?" ha sido la pregunta más escuchada por estos días en la ciudad canadiense de Winnipeg, donde se celebran, como hace 32 años, los Juegos Deportivos Panamericanos.

Diecinueve de las cuarenta y dos delegaciones de otros tantos países que acuden a este cita tienen al español como idioma oficial, lo que, multiplicado por su número de atletas, entrenadores, oficiales, periodistas, fotógrafos y seguidores arroja una conclusión que deja poco margen para la discusión: Winnipeg ha soportado en la última semana una invasión de hispanohablantes.

Basta con caminar por el centro de la ciudad o introducirse simplemente en la Villa de los Atletas, situada en el espectacular predio deportivo de la Universidad de Manitoba, o en la Villa Southport, a unos 40 minutos del downtown, para corroborar tal afirmación.

La misma respuesta

Sin embargo, la pregunta tantas veces repetida suele encontrar otra no menos repetida respuesta -"No, I don't"- que los habitantes de la ciudad, conocidos como manitobanos (puesto que Winnipeg es la capital de la provincia de Manitoba), tienen en su mayoría a flor de labio cuando se acerca un hispanohablante.

Aunque respondan con una negativa, los manitobanos emplean su mejor sonrisa al contestar que no hablan español, la que suelen tener en cada momento de cada día para atender las solicitudes de las miles de personas que visitan diariamente los escenarios en los que se desarrollan las competiciones.

Winnipeg, una comunidad donde conviven ucranianos, chinos, españoles, chilenos, salvadoreños e italianos, se preparó especialmente en términos idiomáticos para recibir a los visitantes, aunque, al parecer, no fueron muchos los que aprobaron el examen de español.

En el centro de prensa, ubicado en el Winnipeg Convention Centre, y en las subsedes donde se desarrollan las diferentes competiciones, resulta hasta sencillo encontrar un voluntario, de los miles que se han reclutado para los Panamericanos, que hable español.

Es suficiente saber algunas palabras básicas en inglés o recurrir a las típicas señas con las manos para hacerse entender y pedir por un hispanohablante.

Perdido en la ciudad

Donde la cuestión se complica es en las calles. Keith McArthur, un reportero del diario local Winnipeg Free Press, publicó recientemente un artículo en su periódico en el que relató una historia que él mismo protagonizó por el centro de la ciudad.

Al parecer, McArthur, que dijo haber tomado clases de español durante seis meses en la Universidad de Manitoba, se paró en una esquina cualquiera, desplegó un mapa y simuló ser un turista perdido.

Un oficial de policía se le acercó gentilmente e intentó ayudarle pidiendo a través de su radio la presencia de un compañero de servicio que hubiera avanzado en el aprendizaje del desconocido idioma, tras lo cual dijo al "impostor" que había sido muy difícil ingresar a los cursos de español.

McArthur aseguró que otros manitobanos también detuvieron su marcha para asistirle, pero ninguno de ellos entendía el español.

El reportero confesó la verdad antes de ser detenido por el cargo de "estafa pública", pero continuó su parodia en un mercado, en un taxi y en un puesto callejero de venta de "hot dogs". Sin embargo, recordó que nadie pudo ayudarle con el español.


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