¿Do you speak
spanish?
Los habitantes de
Manitoba, una provinicia llena de muy
pequeñas comunidades hispanoparlantes,
tratan de hacer sentir como en casa a los
cientos de miles de visitantes de América
Latina, pero el idioma no deja de ser una piedra
en el camino.
Winnipeg,
Canadá
EFE.- "¿Habla usted
español?" o su similar "Do you speak
Spanish?" ha sido la pregunta más
escuchada por estos días en la ciudad
canadiense de Winnipeg, donde se celebran, como
hace 32 años, los Juegos Deportivos
Panamericanos.
Diecinueve de las cuarenta y
dos delegaciones de otros tantos países
que acuden a este cita tienen al español
como idioma oficial, lo que, multiplicado por su
número de atletas, entrenadores,
oficiales, periodistas, fotógrafos y
seguidores arroja una conclusión que deja
poco margen para la discusión: Winnipeg
ha soportado en la última semana una
invasión de hispanohablantes.
Basta con caminar por el
centro de la ciudad o introducirse simplemente
en la Villa de los Atletas, situada en el
espectacular predio deportivo de la Universidad
de Manitoba, o en la Villa Southport, a unos 40
minutos del downtown, para corroborar tal
afirmación.
La misma
respuesta
Sin embargo, la pregunta
tantas veces repetida suele encontrar otra no
menos repetida respuesta -"No, I don't"- que los
habitantes de la ciudad, conocidos como
manitobanos (puesto que Winnipeg es la capital
de la provincia de Manitoba), tienen en su
mayoría a flor de labio cuando se acerca
un hispanohablante.
Aunque respondan con una
negativa, los manitobanos emplean su mejor
sonrisa al contestar que no hablan
español, la que suelen tener en cada
momento de cada día para atender las
solicitudes de las miles de personas que visitan
diariamente los escenarios en los que se
desarrollan las competiciones.
Winnipeg, una comunidad donde
conviven ucranianos, chinos, españoles,
chilenos, salvadoreños e italianos, se
preparó especialmente en términos
idiomáticos para recibir a los
visitantes, aunque, al parecer, no fueron muchos
los que aprobaron el examen de
español.
En el centro de prensa,
ubicado en el Winnipeg Convention Centre, y en
las subsedes donde se desarrollan las diferentes
competiciones, resulta hasta sencillo encontrar
un voluntario, de los miles que se han reclutado
para los Panamericanos, que hable
español.
Es suficiente saber algunas
palabras básicas en inglés o
recurrir a las típicas señas con
las manos para hacerse entender y pedir por un
hispanohablante.
Perdido en la
ciudad
Donde la cuestión se
complica es en las calles. Keith McArthur, un
reportero del diario local Winnipeg Free Press,
publicó recientemente un artículo
en su periódico en el que relató
una historia que él mismo
protagonizó por el centro de la
ciudad.
Al parecer, McArthur, que
dijo haber tomado clases de español
durante seis meses en la Universidad de
Manitoba, se paró en una esquina
cualquiera, desplegó un mapa y
simuló ser un turista perdido.
Un oficial de policía
se le acercó gentilmente e intentó
ayudarle pidiendo a través de su radio la
presencia de un compañero de servicio que
hubiera avanzado en el aprendizaje del
desconocido idioma, tras lo cual dijo al
"impostor" que había sido muy
difícil ingresar a los cursos de
español.
McArthur aseguró que
otros manitobanos también detuvieron su
marcha para asistirle, pero ninguno de ellos
entendía el español.
El reportero confesó
la verdad antes de ser detenido por el cargo de
"estafa pública", pero continuó su
parodia en un mercado, en un taxi y en un puesto
callejero de venta de "hot dogs". Sin embargo,
recordó que nadie pudo ayudarle con el
español.