Lunes 12 de julio


Juventud Metalío: goleada y ascenso

La Liga Mayor de fútbol ya tiene en su seno al décimo equipo. El Juventud Olímpica Metalío fabricó ayer una inobjetable victoria de 3-0 frente al Jocoro, sumó ocho puntos y consiguió la hazaña de subir a la primera división. ¡Bienvenidos, campeones!

Roberto Aguila

El Diario de Hoy

Acaso este Juventud Olímpica Metalío haya arribado al circuito mayor muy lejos de exhibir un fútbol lujoso y aplastante. Pero en los cuatro partidos que disputó fue artífice de otros atributos: temperamento para defender el resultado, conciencia de grupo para luchar unido en toda la cancha, y una cuota de suerte que siempre acompaña a los equipos campeones.

Ayer, enfrentando al Jocoro en un partido en que se jugaba la vida, volvió a echar mano de esos atributos. Así, -en un inicio de dudas porque el Jocoro no le prestaba la pelota- durante 20 minutos fue la muestra de entrega para resistir el reiterado embate ofensivo jocoreño. No lograba tapar la salida rival porque las marcas del medio campo se perdían, y entonces recurrió a lo único aconsejable: cerrarse en el fondo para no dejar espacios libres en zonas de peligro.

Capeando el temporal, a la altura de los 25 minutos consiguió zafarse un tanto de la presión del rival y respirar un poco, aunque no logró nivelar el partido porque la pelota seguía siendo del Jocoro. Sin embargo, sobre los 30 minutos llegó al gol cuando Santana Palma, que había ingresado medio minuto antes, se encontró una pelota suelta y la puso adentro.

Aquí, en este gol sacado de la galera, es que Juventud Olímpica Metalío ingresa en el concierto de lo paradójico. Porque teniendo menos tiempo la pelota, fracasando en sus intentos ofensivos porque éstos no tenían la profundidad necesaria ni el perfil indicado para contragolpear, el equipo logró llegar al gol.

Juventud justificó el triunfo

En el segundo tiempo el Jocoro volvió a tomar el control del partido ganando la pelota y ensayando llegadas una y otra vez. Pero, a diferencia de lo ocurrido en el primero, Juventud Olímpica fue más ordenado para cuidar la ventaja y para luchar por dividir la pelota. Jocoro llegaba y en varias oportunidades dispuso del empate que merecía, pero terminó chocando siempre y regalado para el contragolpe.

Aún así, la sensación que daba el partido era que Jocoro podía llegar al empate en cualquier momento, pero ocurrió la expulsión de Luis Martínez que le quitó aire al Jocoro y le dejó servido el triunfo al Juventud Olímpica.

En esta situación -de uno disminuido en hombres y el otro completo- es que los de Metalío largaron los méritos para el triunfo y su ascenso. Porque supieron capitalizar con creces la ventaja numérica, al margen de agrandar sus atributos de lucha y coraje que los condujeron a la goleada.

Y con Jocoro sin fuerzas y casi resignado a la derrota, Juventud Olímpica lo remató con el porte y la prestancia de un equipo sobrado. Joaquín Santana Palma marcó el 2-0 a los 84 minutos, y Fernando Sarmiento redondeó el 3-0 inobjetable sobre los 86. Esta reacción de última hora de Metalío borró todo el padecimiento que tuvo al inicio, y le dio todos los merecimientos para llegar a la Liga Mayor como un campeón sin tacha.

En resumen, Walter Cifuentes, el director técnico, planteó un equipo que arrancó con dudas, pero que tuvo la capacidad y la inteligencia necesarias para cambiar la propuesta en el segundo tiempo. Así, lo que pudo ser un triunfo agónico y desesperante resultó en goleada.

Lo que viene para Juventud Olímpica Metalío entra en otra dimensión. Lo de ahora es un tiempo para los aplausos, para la alegría y para una celebración muy merecida. ¡Bienvenidos, campeones!


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