Juventud
Metalío: goleada y ascenso
La Liga Mayor de
fútbol ya tiene en su seno al
décimo equipo. El Juventud
Olímpica Metalío fabricó
ayer una inobjetable victoria de 3-0 frente al
Jocoro, sumó ocho puntos y
consiguió la hazaña de subir a la
primera división. ¡Bienvenidos,
campeones!
Roberto
Aguila
El Diario de
Hoy
Acaso
este Juventud Olímpica Metalío
haya arribado al circuito mayor muy lejos de
exhibir un fútbol lujoso y aplastante.
Pero en los cuatro partidos que disputó
fue artífice de otros atributos:
temperamento para defender el resultado,
conciencia de grupo para luchar unido en toda la
cancha, y una cuota de suerte que siempre
acompaña a los equipos
campeones.
Ayer, enfrentando al Jocoro
en un partido en que se jugaba la vida,
volvió a echar mano de esos atributos.
Así, -en un inicio de dudas porque el
Jocoro no le prestaba la pelota- durante 20
minutos fue la muestra de entrega para resistir
el reiterado embate ofensivo jocoreño. No
lograba tapar la salida rival porque las marcas
del medio campo se perdían, y entonces
recurrió a lo único aconsejable:
cerrarse en el fondo para no dejar espacios
libres en zonas de peligro.
Capeando el temporal, a la
altura de los 25 minutos consiguió
zafarse un tanto de la presión del rival
y respirar un poco, aunque no logró
nivelar el partido porque la pelota
seguía siendo del Jocoro. Sin embargo,
sobre los 30 minutos llegó al gol cuando
Santana Palma, que había ingresado medio
minuto antes, se encontró una pelota
suelta y la puso adentro.
Aquí, en este gol
sacado de la galera, es que Juventud
Olímpica Metalío ingresa en el
concierto de lo paradójico. Porque
teniendo menos tiempo la pelota, fracasando en
sus intentos ofensivos porque éstos no
tenían la profundidad necesaria ni el
perfil indicado para contragolpear, el equipo
logró llegar al gol.
Juventud justificó
el triunfo
En el segundo tiempo el
Jocoro volvió a tomar el control del
partido ganando la pelota y ensayando llegadas
una y otra vez. Pero, a diferencia de lo
ocurrido en el primero, Juventud Olímpica
fue más ordenado para cuidar la ventaja y
para luchar por dividir la pelota. Jocoro
llegaba y en varias oportunidades dispuso del
empate que merecía, pero terminó
chocando siempre y regalado para el
contragolpe.
Aún así, la
sensación que daba el partido era que
Jocoro podía llegar al empate en
cualquier momento, pero ocurrió la
expulsión de Luis Martínez que le
quitó aire al Jocoro y le dejó
servido el triunfo al Juventud
Olímpica.
En esta situación -de
uno disminuido en hombres y el otro completo- es
que los de Metalío largaron los
méritos para el triunfo y su ascenso.
Porque supieron capitalizar con creces la
ventaja numérica, al margen de agrandar
sus atributos de lucha y coraje que los
condujeron a la goleada.
Y
con Jocoro sin fuerzas y casi resignado a la
derrota, Juventud Olímpica lo
remató con el porte y la prestancia de un
equipo sobrado. Joaquín Santana Palma
marcó el 2-0 a los 84 minutos, y Fernando
Sarmiento redondeó el 3-0 inobjetable
sobre los 86. Esta reacción de
última hora de Metalío
borró todo el padecimiento que tuvo al
inicio, y le dio todos los merecimientos para
llegar a la Liga Mayor como un campeón
sin tacha.
En resumen, Walter Cifuentes,
el director técnico, planteó un
equipo que arrancó con dudas, pero que
tuvo la capacidad y la inteligencia necesarias
para cambiar la propuesta en el segundo tiempo.
Así, lo que pudo ser un triunfo
agónico y desesperante resultó en
goleada.
Lo que viene para Juventud
Olímpica Metalío entra en otra
dimensión. Lo de ahora es un tiempo para
los aplausos, para la alegría y para una
celebración muy merecida.
¡Bienvenidos, campeones!