Chile rió al
último
Los chilenos no se
creyeron el cuentecito de que Colombia
había dejado su mala suerte natural de
lado y, en un juego de ida y venida,
eliminó a los pupilos de Javier Alvarez
del torneo. Luego de perder dos veces en la
primera ronda y apenas vencer a Venezuela, ahora
resulta que los andinos lucen fuertes de cara a
la semifinal.
Luque,
Paraguay
EFE.-
La selección de Chile le perdió el
respeto a Colombia, desafió su juego
ofensivo con un planteamiento abierto y
consiguió dejar fuera de la
competición a uno de los favoritos para
obtener el título, por lo que se
enfrentará en la primera semifinal a
Uruguay.
Javier Alvarez, seleccionador
colombiano, siempre ha afirmado que respeta
mucho a los rivales, pero en esta ocasión
el desparpajo corrió por cuenta de los
chilenos, que salieron a jugarle a los
colombianos de igual a igual y consiguieron la
victoria que merecieron.
Sin que se pueda considerar
un espejismo lo hecho por Colombia hasta ahora,
lo cierto es que Chile le ganó sin
especular y con una gran concentración de
principio a fin, aunque daba la sensación
de que el equilibrio era consecuencia del gran
esfuerzo, intensidad y sacrificio de los
chilenos frente a un equipo colombiano algo
dejado y menos metido en el encuentro que su
rival.
Por ello, la mayor parte de
las ocasiones de peligro fueron generadas por
Chile, una de ellas fallada incomprensiblemente
por Zamorano en un mano a mano ante Calero,
mientras que Colombia, en la primera parte, tan
sólo dispuso de tres
oportunidades.
Además, los chilenos
conseguían tener el balón en su
poder mucho más de lo que inicialmente se
esperaba, es decir, se jugaba un partido con un
guión muy distinto del
esperado.
Con todo ello, la ligereza de
los colombianos fue suficiente para marcar dos
goles, en tanto que Chile había tenido
que hacer un gran primer tiempo para marcar uno:
ahí estuvo la diferencia entre unos y
otros en la primera mitad del partido, ya que
para conseguir menos, el esfuerzo de los
chilenos había sido mucho
mayor.
Bolaño y Bonilla en
dos acciones de gran calidad individual hicieron
buena la máxima de su entrenador, Javier
Alvarez: "la defensa que no esté bien
parada, va a sufrir contra Colombia".
Fueron dos jugadas en las que
los defensores chilenos se vieron superados por
el centro con cierta facilidad. Frente al
desenfado de los atacantes colombianos, los
chilenos habían tenido que hacer un gran
esfuerzo para marcar su gol, que había
llegado en un cabezazo de Reyes a la salida de
un corner que lanzó José Luis
Sierra.
Fue un primer periodo en el
que el fútbol chileno fue mucho
más generoso de lo esperado, mientras que
los colombianos parecían muy confiados en
sus posibilidades y la verdad es que la forma en
la que logró sus dos goles le daba la
razón.
Empate y
remontada
La segunda parte dio comienzo
con el gol del empate a dos, que fue muy similar
al primer tanto chileno: al menos contó
con los mismos protagonistas. Sierra
lanzó una falta con la zurda desde la
derecha y Reyes cabeceó en plancha al
fondo de la meta colombiana.
Cuando llegó el 3-2,
marcado por Zamorano y que ponía por
delante a Chile en el marcador, los colombianos
llevaban algún tiempo con el pulso del
partido perdido ante un rival que nunca se
había sentido inferior.
Colombia se vió
obligada a buscar con más intensidad la
meta de Ramírez, pero los chilenos no se
metieron atrás, buscaron tener el
balón en sus pies con la entrada de
Pizarro y dispusieron incluso de ocasiones para
marcar el cuarto gol, sobre todo dos de
González falladas
inexplicablemente.
La más clara, sin
embargo, fue para el empate de Colombia y la
tuvo Rubiel Quintana en un tiro cruzado a los 79
minutos, que rozó el poste de la meta
defendida por Ramírez.
Al final, Chile no se
descompuso y los colombianos demostraron que
carecen de ideas cuando el marcador les es
desfavorable y tienen que reaccionar.