Karatecas contra
cheer leaders
Chinas y estadounidenses
disputan hoy la final del Campeonato Mundial de
Fútbol Femenino, en Pasadena, California.
Las locales fungen como favoritas para ganar el
título, pero las asiáticas, que
han demostrado suficiente solvencia como para
eliminar a las noruegas, campeonas defensoras,
por 5-0 en semifinales, no serán ni mucho
menos un hueso fácil de
roer.
California,
EE.UU.
EFE.-
Las selecciones de Estados Unidos y de la
República Popular China jugarán
hoy la final del Campeonato del Mundo de
fútbol femenino que se presenta con aires
de revancha para las jugadoras asiáticas,
que perdieron la final de los Juegos
Olímpicos de Atlanta 1996 ante el equipo
local.
Las jugadoras chinas han
dejado claro desde el mismo inicio de la
competición que su objetivo estaba muy
claro, llevarse la Copa de campeonas del mundo a
China pese a jugar en terreno "enemigo". Para
ello no han ahorrado esfuerzo y goles y, si no,
que se lo digan a las actuales campeonas del
mundo, Noruega, que vio como en semifinales las
jugadoras asiáticas la dejaba fuera de la
final con un contundente 5-0.
El paso de China por las
distintas fases de este mundial ha sido
arrollador, con cinco victorias en otros tantos
partidos disputados, en los que han logrado 19
goles por tan solo dos encajados, lo que la deja
tanto al equipo como a su portera titular, Gao
Hong, como los menos goleados.
Su juego, rápido y
disciplinado, se basa en el poder ofensivo de su
centrocampista Liu Ailing Liu (tres tantos),
así como de la delantera Jin Yan
(también tres goles y especialista en
lanzar penaltis). Sin embargo, la gran estrella
del equipo es Wen Sun, quien con siete goles en
su haber compite con la brasileña Sissi
por ser la máxima realizadora del torneo,
además de levantar pasiones por su juego,
rápido y con un olfato de gol propio de
los mejores delanteros del mundo.
Solidez
yanqui
Por su parte, las
estadounidenses presentan un bloque
sólido, sin fisuras y con una gran
experiencia internacional en las botas de todas
sus jugadoras. Este equipo, al igual que el
chino, no renuncia al ataque, más bien al
contrario, como lo demuestran los 18 goles
logrados hasta ahora por tan solo tres
encajados.
En sus filas se encuentran
jugadoras de la calidad y experiencia de la
capitana Carla Oberbeck, una defensa de gran
seguridad, o Mia Hamm, considerada por muchos
como la Ronaldo del fútbol femenino y
centro de admiración de las aficionadas a
este deporte, con dos goles en su
haber.
La máxima anotadora
del equipo es Tiffeny Milbrett, con tres goles,
una jugadora de fuerte disparo y no poca
picardía a la hora de encarar la
portería contraria y considerada como la
heroína del los Juegos Olímpicos
de Atlanta al conseguir el gol que dio a su
selección la medalla de oro.
Rivalidad
cimbrada
Con estas armas, la final se
presenta apasionante y muy abierta, sin un claro
favorito, aunque las estadísticas de los
enfrentamientos entre las dos selecciones es
favorable a las estadounidenses. Así, en
las 21 ocasiones en las que se han enfrentado
los dos equipos las norteamericanas han logrado
11 victorias por cinco empates y otras tantas
derrotas.
En sus participaciones en los
mundiales tan solo en 1995 llegaron a cruzarse,
primero en la fase previa con el resultado de
empate a 3 goles y, posteriormente, en el
partido por el tercer y cuarto puesto que se
saldó con victoria estadounidense por
2-0.
En 1996, durante los Juegos
de Atlanta la historia se repitió, con
empate en la primera fase, en esta
ocasión a cero goles, y triunfo de las
norteamericanas en la gran final por 2-1, una
derrota que "escoció" a las jugadoras
chinas y que ahora, tres años
después, querrán dar cumplida
respuesta al ganar el mundial de sus
enemigas.
Al margen de lo estrictamente
deportivo, las estadounidenses parten como
favoritas en las apuestas en una
proporción de 8 a 5 y de eso saben mucho
en Las Vegas, donde las representantes del mal
llamado "sexo débil" han cogido por
sorpresa a los corredores de apuestas por el
interés de muchas mujeres de jugarse unos
dólares acertando quien será el
equipo ganador.
Toda la espectación
que ha rodeado a este mundial se ha producido
ante el asombro de los hombres, que ven no con
poca perplejidad el éxito del Campeonato
del Mundo de un deporte que no cuenta con
demasiados adeptos entre los del sexo masculino,
más pendientes de otros deportes
más "espectaculares" como el
béisbol, el fútbol americano o la
recientemente acabada NBA.
Y si alguien, además
del estadounidense medio, se ha quedado con la
boca abierta del éxito de este mundial
femenino han sido los mismos organizadores, que
han visto como sus previsiones más
optimistas han quedado destrozadas ante la
masiva asistencia de público a los
estadios.
Así, el Comité
Organizador ha confirmado la venta de 650.000
entradas durante el mundial, incluidas las 85
mil de la final y que dará al Rose Bowl
de Pasadena, escenario de los dos últimos
partidos, un aspecto de gala, además de
batir el récord de asistencia a un
acontecimiento deportivo femenino.