Sábado 10 de julio


Karatecas contra cheer leaders

Chinas y estadounidenses disputan hoy la final del Campeonato Mundial de Fútbol Femenino, en Pasadena, California. Las locales fungen como favoritas para ganar el título, pero las asiáticas, que han demostrado suficiente solvencia como para eliminar a las noruegas, campeonas defensoras, por 5-0 en semifinales, no serán ni mucho menos un hueso fácil de roer.

California, EE.UU.

EFE.- Las selecciones de Estados Unidos y de la República Popular China jugarán hoy la final del Campeonato del Mundo de fútbol femenino que se presenta con aires de revancha para las jugadoras asiáticas, que perdieron la final de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 ante el equipo local.

Las jugadoras chinas han dejado claro desde el mismo inicio de la competición que su objetivo estaba muy claro, llevarse la Copa de campeonas del mundo a China pese a jugar en terreno "enemigo". Para ello no han ahorrado esfuerzo y goles y, si no, que se lo digan a las actuales campeonas del mundo, Noruega, que vio como en semifinales las jugadoras asiáticas la dejaba fuera de la final con un contundente 5-0.

El paso de China por las distintas fases de este mundial ha sido arrollador, con cinco victorias en otros tantos partidos disputados, en los que han logrado 19 goles por tan solo dos encajados, lo que la deja tanto al equipo como a su portera titular, Gao Hong, como los menos goleados.

Su juego, rápido y disciplinado, se basa en el poder ofensivo de su centrocampista Liu Ailing Liu (tres tantos), así como de la delantera Jin Yan (también tres goles y especialista en lanzar penaltis). Sin embargo, la gran estrella del equipo es Wen Sun, quien con siete goles en su haber compite con la brasileña Sissi por ser la máxima realizadora del torneo, además de levantar pasiones por su juego, rápido y con un olfato de gol propio de los mejores delanteros del mundo.

Solidez yanqui

Por su parte, las estadounidenses presentan un bloque sólido, sin fisuras y con una gran experiencia internacional en las botas de todas sus jugadoras. Este equipo, al igual que el chino, no renuncia al ataque, más bien al contrario, como lo demuestran los 18 goles logrados hasta ahora por tan solo tres encajados.

En sus filas se encuentran jugadoras de la calidad y experiencia de la capitana Carla Oberbeck, una defensa de gran seguridad, o Mia Hamm, considerada por muchos como la Ronaldo del fútbol femenino y centro de admiración de las aficionadas a este deporte, con dos goles en su haber.

La máxima anotadora del equipo es Tiffeny Milbrett, con tres goles, una jugadora de fuerte disparo y no poca picardía a la hora de encarar la portería contraria y considerada como la heroína del los Juegos Olímpicos de Atlanta al conseguir el gol que dio a su selección la medalla de oro.

Rivalidad cimbrada

Con estas armas, la final se presenta apasionante y muy abierta, sin un claro favorito, aunque las estadísticas de los enfrentamientos entre las dos selecciones es favorable a las estadounidenses. Así, en las 21 ocasiones en las que se han enfrentado los dos equipos las norteamericanas han logrado 11 victorias por cinco empates y otras tantas derrotas.

En sus participaciones en los mundiales tan solo en 1995 llegaron a cruzarse, primero en la fase previa con el resultado de empate a 3 goles y, posteriormente, en el partido por el tercer y cuarto puesto que se saldó con victoria estadounidense por 2-0.

En 1996, durante los Juegos de Atlanta la historia se repitió, con empate en la primera fase, en esta ocasión a cero goles, y triunfo de las norteamericanas en la gran final por 2-1, una derrota que "escoció" a las jugadoras chinas y que ahora, tres años después, querrán dar cumplida respuesta al ganar el mundial de sus enemigas.

Al margen de lo estrictamente deportivo, las estadounidenses parten como favoritas en las apuestas en una proporción de 8 a 5 y de eso saben mucho en Las Vegas, donde las representantes del mal llamado "sexo débil" han cogido por sorpresa a los corredores de apuestas por el interés de muchas mujeres de jugarse unos dólares acertando quien será el equipo ganador.

Toda la espectación que ha rodeado a este mundial se ha producido ante el asombro de los hombres, que ven no con poca perplejidad el éxito del Campeonato del Mundo de un deporte que no cuenta con demasiados adeptos entre los del sexo masculino, más pendientes de otros deportes más "espectaculares" como el béisbol, el fútbol americano o la recientemente acabada NBA.

Y si alguien, además del estadounidense medio, se ha quedado con la boca abierta del éxito de este mundial femenino han sido los mismos organizadores, que han visto como sus previsiones más optimistas han quedado destrozadas ante la masiva asistencia de público a los estadios.

Así, el Comité Organizador ha confirmado la venta de 650.000 entradas durante el mundial, incluidas las 85 mil de la final y que dará al Rose Bowl de Pasadena, escenario de los dos últimos partidos, un aspecto de gala, además de batir el récord de asistencia a un acontecimiento deportivo femenino.


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