Jueves 1 de julio


Fluminense nos dió otra lección

El primer tiempo fue aceptable, porque al margen de que nos fuimos al descanso con un decoroso empate de 1-1, pusimos lucha intensa para frenar la velocidad de un ataque brasileño muy incisivo.

Roberto Aguila

El Diario de Hoy

Justamente, esa preocupación defensiva por impedir el explosivo despliegue de Brito, que aparecía por derecha e izquierda con mucho vuelo y metiendo pelotas venenoss sobre nuestra área, no nos permitió nunca una mayor disposición ofensiva.

El notable trabajo del Zarco Rodríguez, quitando pelotas y mostrándose para recibir e iniciar el empuje hacia arriba, se quedaba corto por la falta de laterales que ampliaran el frente de ataque. Y muy pronto perdíamos la pelota en ese intento frustrado de dinamizar el ataque.

Y sin embargo, llegamos al gol en la única forma que podíamos hacserlo: una jugada estacionaria cobrada por Roberto Hernández que Elías Montes capitalizó bien con un cabezazo.

En el resto, sólo mostramos lucha en ese retroceso obligado de los volantes para achicar espacios en auxilio de los hombres del fondo.

Nos caímos en el segundo

Un gol relampagueante de Roni fue el aviso de que Fluminense salía por el triunfo. Pero tuvimos respuesta y conseguimos el empate 2-2 por medio del Zarco Rodríguez.

Otro gol de Roni, enseguida, convirtió nuestra lucha en derrota. Y con la derrota a cuestas, agudizamos aún más nuestros problemas de funcionamiento. Porque no tuvimos respuestas individuales ni de conjunto.

Pero más allá de estos detalles, hay que decir que no ganamos estructura por falta de convicción. Por eso, por momentos, el equipo se hizo largo cuando las indicaciones eran otras.

Marinho sabe muy bien que para ganar existe la obligación de ser ofensivos y dinámicos, y para ello hay que atacar con seis y defender con ocho. Pero para hacer éso no hay que ser cómodos.

Y este equipo del final fue excesivamente cómodo, sobre todo porque ya no intentó dinamizar los movimientos para proponer un bloque tanto para atacar como para defender.

Y eso fue así aún considerando que la actitud final del Fluminense fue pasiva, puesto que se dio un respiro para apretar el acelerador y terminar a veinte por hora.

Sin embargo, por sobre nuestros baches funcionales quedó una intención de responder con fútbol el fútbol desplegado por el equipo btasileño.

Acaso talvez falte armarse de mayor convicción para prolongar ese desplace esperanzador del primer tiempo.


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