Fluminense nos
dió otra lección
El primer tiempo fue
aceptable, porque al margen de que nos fuimos al
descanso con un decoroso empate de 1-1, pusimos
lucha intensa para frenar la velocidad de un
ataque brasileño muy
incisivo.
Roberto
Aguila
El Diario de
Hoy
Justamente,
esa preocupación defensiva por impedir el
explosivo despliegue de Brito, que
aparecía por derecha e izquierda con
mucho vuelo y metiendo pelotas venenoss sobre
nuestra área, no nos permitió
nunca una mayor disposición
ofensiva.
El notable trabajo del Zarco
Rodríguez, quitando pelotas y
mostrándose para recibir e iniciar el
empuje hacia arriba, se quedaba corto por la
falta de laterales que ampliaran el frente de
ataque. Y muy pronto perdíamos la pelota
en ese intento frustrado de dinamizar el
ataque.
Y sin embargo, llegamos al
gol en la única forma que podíamos
hacserlo: una jugada estacionaria cobrada por
Roberto Hernández que Elías Montes
capitalizó bien con un
cabezazo.
En el resto, sólo
mostramos lucha en ese retroceso obligado de los
volantes para achicar espacios en auxilio de los
hombres del fondo.
Nos caímos en el
segundo
Un gol relampagueante de Roni
fue el aviso de que Fluminense salía por
el triunfo. Pero tuvimos respuesta y conseguimos
el empate 2-2 por medio del Zarco
Rodríguez.
Otro gol de Roni, enseguida,
convirtió nuestra lucha en derrota. Y con
la derrota a cuestas, agudizamos aún
más nuestros problemas de funcionamiento.
Porque no tuvimos respuestas individuales ni de
conjunto.
Pero
más allá de estos detalles, hay
que decir que no ganamos estructura por falta de
convicción. Por eso, por momentos, el
equipo se hizo largo cuando las indicaciones
eran otras.
Marinho sabe muy bien que
para ganar existe la obligación de ser
ofensivos y dinámicos, y para ello hay
que atacar con seis y defender con ocho. Pero
para hacer éso no hay que ser
cómodos.
Y este equipo del final fue
excesivamente cómodo, sobre todo porque
ya no intentó dinamizar los movimientos
para proponer un bloque tanto para atacar como
para defender.
Y eso fue así
aún considerando que la actitud final del
Fluminense fue pasiva, puesto que se dio un
respiro para apretar el acelerador y terminar a
veinte por hora.
Sin embargo, por sobre
nuestros baches funcionales quedó una
intención de responder con fútbol
el fútbol desplegado por el equipo
btasileño.
Acaso talvez falte armarse de
mayor convicción para prolongar ese
desplace esperanzador del primer
tiempo.