Conclusiones
de un estudio de
UNICEF
La violencia y el
desempleo de jóvenes caminan de la
mano
El desmedido crecimiento urbano es una de
las causas de la violencia juvenil, que ahora
afecta a las comunidades
- María
T. Pérez
- El Diario
de Hoy
Los
problemas económicos, las dificultades
familiares, la deserción escolar, el
desempleo, el crecimiento urbano, la cultura de
la violencia, entre otros factores, han empujado
a los jóvenes a reconstruir su identidad
a partir de las pandillas juveniles.
Esta es una de las conclusiones de un estudio
patrocinado por el Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia y la Facultad Latinoamericana
de Ciencias Sociales, denominado "El
Fenómeno de las Pandillas en El
Salvador".
Este fenómeno es un hecho que responde
a un proceso histórico, que tiene sus
orígenes en grupos de amigos o
estudiantes que se organizan
esporádicamente para defender el honor de
la institución donde estudian o el
barrio.
La población percibe el
fenómeno de las pandillas como
sinónimo de delincuencia juvenil; la
juventud es sinónimo de rebeldía,
en el mejor de los casos, o de delincuencia, en
el peor.
Sin embargo, tras cuerpos tatuados y rostros
pálidos, los pandilleros y pandilleras
esconden historias de violencia, y resentimiento
social.
Detalles
La mayoría de jóvenes
pandilleros proviene de familias debilitadas o
desintegradas.
Esta tesis es apoyada por un estudio del
Centro de Orientación Juvenil de la
Ciudadela Don Bosco, que establece que en El
Salvador, de cada cien hogares, 77 son liderados
por mujeres.
Asimismo, el hacinamiento, principalmente en
las zonas urbanas, estaría provocando
desesperación en la juventud. El 47% de
la población vive hacinada.
El prototipo de las viviendas en que habitan
las familias en el caso estudiado consta de un
área promedio de 30 mts2.
Al relacionar el área de las viviendas
promedio con el número de personas que
las habitan, se deduce que cada miembro de la
familia dispone para sí sólo de
3.3 metros cuadrados.
A la calle
De allí se deduce que una de las
razones que conduce a los jóvenes a
permanecer en las calles estaría
vinculada a la estrechez de los espacios en las
viviendas.
Ante la falta de opciones estimulantes en las
residencias, la calle se convierte en el sitio
donde transcurre la vida de los
adolescentes.
Fuera de la casa, la juventud no encuentra
sitios de recreación; su única
opción es la pandilla.
La exclusión del sistema de
educación formal también es un
agravante, si se tiene en cuenta que ocho de
cada diez jóvenes no estudian, y que el
promedio de educación alcanzado es de 8o.
grado.
Cuando el joven abandona la escuela o es
expulsado de ella, carece de instancias de
socialización, ante lo cual, la pandilla
se convierte en alternativa que le permite
cubrir el vacío que la escuela y la
familia no han logrado llenar.
Se agrega el hecho de que, en el país,
los jóvenes no tienen posibilidades de
conseguir un empleo.
Quienes tienen trabajo están en los
segmentos más deteriorados, sin
ningún tipo de prestaciones ni
garantías de continuidad que les impiden
proyectarse y hacer planes para la vida.
De esa manera perpetúan la pobreza, en
tanto se convierten en adultos que sólo
pueden tener acceso a trabajos no calificados y
mal pagados, señalan.
Comprender y aceptar el problema para
trabajar junto con la sociedad y buscar
soluciones, recomiendan.
Una fotografía desde otro
ángulo
La reconocida empresa CID Gallup, en un
estudio desarrollado recientemente,
determinó algunas características
del mismo sector.
- Se trata de los jóvenes pandilleros
que han sido deportados de los Estados
Unidos.
-En entrevistas a 85 miembros de pandillas,
el estudio determinó que entre las
actividades principales del pandillero
están: el 66% consume drogas; el 8%,
licor; el 52% comete delitos y al 62% le gusta
estar con mujeres.
- Más de la mitad, el 52% se dedica a
retar a sus rivales.
- Según el estudio, obtener droga en
El Salvador es fácil para la
juventud.
-El 54% cree que es fácil conseguir
droga en el país que en Estados
Unidos.
- Sólo un 9% señala que es
más difícil encontrar droga
aquí.
- Uno de cada cinco pandilleros consume
droga. Los que no consumen, la dejaron en
promedio de dos años.
-La vida dentro de una pandilla no es buena,
opinaron unos. Quienes opinaron que no es tan
mala tienen mayor nivel educativo.
-Las habilidades más frecuentes de los
pandilleros deportados son: motoristas,
cocineros, serigrafistas, meseros y
técnicos en computación.
- Algunos expresaron ser capaces de
desempeñarse como profesores de
inglés.
"Mente
sana en cuerpo sano"
La
fórmula trabajo, diversión y fe se
ha convertido en una experiencia de
educa-ción y prevención contra la
delincuencia que ha utilizado el Centro de
Formación Profesional de la Ciudadela Don
Bosco