Domingo 23 de julio


Cienfuegos, harto del estercolero

Cuando llegó al Aeropuerto de Comalapa, el pasado martes 11 de julio, Mauricio Cienfuegos dijo que no iba a cambiar su forma de señalar las cosas y que su regreso se debía a que por lo menos la selección tendría las condiciones mínimas de trabajo. Dos semanas después, ya está convencido de su equivocación.

Daniel Herrera
El Diario de Hoy

Buscó el lugar para que acaso ninguno de sus compañeros oyese las declaraciones que daría a El Diario de Hoy. La prudencia era necesaria: Mauricio Cienfuegos confesó que las mínimas condiciones que él pidió para su regreso no se han cumplido, que la interna de la selección no es ni lejanamente soportable.

Dijo que Roger Barberena, el ex beisbolista nicaragüense que con el apoyo de algunas radios se candidatea para futuro presidente de la Federación, no tiene ni la más mínima noción de cómo manejar el fútbol. Dijo que, desde 1986, cuando inicio su andadura por las selecciones nacionales, las cosas, aunque parezca imposible, han empeorado. Dijo que los dirigentes de la FEDEFUT recurrieron a él, pese a que ya está de salida en el mundo del deporte. Dijo que le levantaron el castigo aún cuando pudieran haberlo castigado de por vida. Consideró necesario que pase un tornado que arranque todo de raíz. Así se empezaría de cero, con dirigentes nuevos y con un fútbol que de verdad progrese.

Cienfuegos arde, y el Diario de Hoy estuvo ahí para narrar el incendio.

¿Se han cumplido las mínimas condiciones que pedías para tu regreso?

"No. No existen. Lastimosamente, sólo yo hablo y es aquí cuando deberíamos de salir al frente. Es la realidad y no son cosas que uno se inventa. Tu llegas a la cocina y no sabés si habrá almuerzo o no. Los seleccionados sólo hacen el desayuno y ya. Los cocineros saben que la realidad está a coyol quebrado, coyol comido. No hay nada. Por lo menos ahorita no saben si habrá cena. Somos una selección, no somos cualquier equipo de barrio. Me dio pena que cuando regresé no había marca de patrocinio. No hay nadie de la Federación ni mucho menos del CESEN que se acerque para saber las necesidades del grupo".

Este tema alteró mucho al jugador, pero justo en ese momento se acercaron unos niños para que Cienfuegos les rubricara un vaso de plástico con el número 12 bajo la firma.

"Perdón por la interrupción. Yo te digo todo esto porque no tengo ningún compromiso con Juan Torres, con las radios, con El Diario de Hoy, Etc. Lo que pasa es que si uno les dice esto y lo otro creen que uno es rebelde, y que es la manzana que pudre a las demás".

¿Estas condiciones afectaron en el resultado contra Honduras?

"No. No, yo sería irresponsable al afirmar eso. Nosotros somos el resultado de una improvisación, de un mal manejo, de una desorganización. Hasta los fogueos fueron improvisados, no fueron los que el profesor pidió. No le prestaban los jugadores, la final se atrasó con malicia de los dirigentes. Bajo este criterio el técnico tiene que hablar. El sabe que mucha gente lo va a respaldar, ya que esto no es de ahora, sino de siempre. Sobre todo cuando es un entrenador nacional al que no se le ha dado el apoyo necesario. Eso es lo penoso".

Como animales

¿Con qué proceso de selección mayor llegaste?

"Me acuerdo que Raúl Magaña me convocó a la selección mayor en 1986. La mayoría de jugadores que habían ido al Mundial de España estaba en esa selección. Debuté con Guatemala y desde entonces he conformado selecciones mayores. Me dejó un mal sabor por que no era algo planificado, como hasta la fecha".

¿Lo señalaste desde ese momento o tu juventud e inexperiencia no te lo permitieron?

"La realidad es que en ese momento mi ilusión de estar en la selección se había cumplido. No era que no me fijaba en los desórdenes de los dirigentes, pero yo no era quién para mencionarlo. A lo mejor no tenía el peso suficiente para decirlo, pero siempre ha existido la desorganización. Después de este proceso, a finales de 1987, llegó Milován".

¿Milován te convocó?

"No. A mí me recomendaron unos entrenadores nacionales, ya que Milován se basó en sacar jugadores de la final de ese año. Yo estaba en Chalatenango, y no habíamos clasificado. Lo primero que hizo fue ponerme a dieta, ya que aquí los entrenadores no saben si estas jugando con el peso idóneo o qué".

¿Las condiciones eran similares al primer proceso?

"Sí, eran mejores, ya que siempre a los técnicos extranjeros se les ha dado lo mejor, y no sé por qué. Pero tampoco fueron las idóneas, ya que siempre había que andar peleando por las canchas dónde entrenar, corriendo por el bus, peleando por los fogueos. Es decir, las cosas no han cambiado. Con Milován, en ese año, nos venimos al Complejo, pero estaba desordenado. No había camas, nada. Bueno, a uno de joven siempre lo que le importaba era estar en la selección nacional y le valía".

La llegada del técnico yugoslavo sirvió de precedente para exigir los derechos de los jugadores. Un par de años después se volvió a caer en el mismo desorden administrativo. Según Mauricio Cienfuegos, desde que ha pertenecido a la selección mayor ha existido esta desorganización dirigencial, y las condiciones son peores en combinados juveniles.

¿Por qué no señalaban esas cosas?

"No, sí las señalamos fue cuando todos nos concientizamos y exigimos más nuestros derechos. Con Milován había ocasiones que entrenábamos tres veces al día, y unos jugadores sólo ganaban 400 colones. En esta ocasión fue cuando se deshizo la selección".

¿Por qué se desintegró?

"Porque las prestaciones eran malas. Hablamos con Flores Berríos (presidente de la Federación en ese entonces) para que nos remuneraran de acuerdo al trabajo que estábamos realizando. Con Milován estábamos trabajando bien, dentro de lo que cabe. Es cierto que no se podía entablar una conversación con él, pero fue porque lo engañaron. Cuando se fue, él me dijo que los dirigentes le habían dicho que a los salvadoreños había que tratarlos cómo animales, porque si les daban la mano se agarraban el codo. Pero después me dijo que él había comprendido que en El Salvador los jugadores se quedaban con el pan y los dirigentes con el pollo. Es igual ahora. Después nos castigaron, pero después nos lo levantaron. Pero eso que hicimos nos sirvió mucho".

¿Los técnicos extranjeros han exigido más?

"Sí, y se les cumple. No sé porque. Viera también les vino a exigir. El logró que nos concentráramos en el Sheraton, tuviéramos comida bufete. Esto hizo que nosotros nos responsabilizáramos y sacáramos un resultado positivo ante México, pero luego se cayó en lo mismo".

Love Story

Después de siete años, desde 1986 a 1993, Mauricio Cienfuegos no logró ver un proceso de selección organizado, con la intención de trabajar de cara al futuro. Todo era improvisado. El despilfarro de dinero vino junto con la llegada del cuerpo técnico argentino, comandado por Omar Pastoriza, a mediados de la década pasada.

¿Qué pasó en el proceso con Omar Pastoriza?

"Creo que Pastoriza vino y no mostró la calidad del currículo que traía. Las condiciones se le dieron porque estaba el licenciado Roberto Mathies al frente del CESEN".

¿Se dice que la selección mostró cierto orden en el juego con la llegada de él?

"Yo no creo. El ganaba un dineral, todos lo sabemos, pero en el terreno de juego no era el nivel que tenía que mostrar. No dejó escuela. El venía, repartía once chalecos para cada lado y a jugar, ese era el entreno. Eso bien lo pudiera haber hecho un técnico nacional. Por eso fui uno de los que más se oponía. Es más, tuvo problemas con periodistas deportivos".

El tono del jugador cambia cuando se le pregunta por Milován. Habla del yugoeslavo como tal vez el único que ha llenado sus expectativas como futbolista.

¿Milován regresó con la misma mentalidad de hace más o menos diez años?

"No. Hoy se podía hablar con él".

¿Qué tan cierto fueron los maltratos a los jugadores?

"Sí, es cierto que no trató como se debía a algunos jugadores jóvenes. No hay que avalar esa actitud. De ninguna manera yo lo avalo, pero si en nuestro fútbol no se pone mano dura nuestros jugadores no entienden. Por eso él actuaba de esa manera. Pero él cambió, en un 50 por ciento. Era fuerte el carácter con los jóvenes, pero ellos también se dieron cuenta que no nos mandó sin armas a los partidos. Estuvimos concientes de que podíamos aguantar los noventa minutos corriendo. Sé que hay mucha gente que no le gustó la forma de trabajar, pero hay también otra buena cantidad de personas que si estuvieron de acuerdo. Dejó escuela, como todo ser humano tuvo cosas buenas y malas. Pero sacó jugadores como Roberto Martínez, a quien nadie conocía. Fue un lindo proceso".


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]