Ni el nombre de
Dios
Ayer, los tradicionales comerciantes en
pequeño de los alrededores del Estadio
"Cuscatlán" se disponían a
preparar sus respectivos lugares de comercio,
con la incertidumbre de si tan siquiera
recuperar lo invertido.
- Daniel
Herrera
- El Diario
de Hoy
Espantando
las moscas, con una taza de café en la
mano para aminorar el sueño y en la mente
haciendo cuentas para ver si salen con la
inversión, los vendedores de las afueras
del Estadio "Cuscatlán" se disponen a por
lo menos hacer el nombre de Dios. El resultado
adverso de 5-2 de la selección nacional
ante Honduras fue el preámbulo de la
debacle económica de los vendedores
ambulantes del "Coloso de Monserrat".
"Hemos invertido menos que el partido pasado,
pero ya estamos predispuestos a que la venta
será sólo para sacar los gastos",
afirmó Laura Burgos, una tradicional
vendedora que se pone frente al portón de
tribuna norte. En el partido contra Honduras
sufrió pérdidas, ya que no se
permitió la venta de bebidas en latas.
Trescientos colones fue lo que sacó
sólo en la venta de bolsas de agua.
EDESSA bajó costos
Según los vendedores, los ejecutivos
de EDESSA, empresa dueña del
"Cuscatlán", bajaron los costos para los
vendedores, aunque con respecto a las entradas a
ellos no les vale la promoción de la
Federación: dos que por uno se derriten.
"EDESA bajó 100 colones. Contra Honduras
nos cobró 300 colones, hoy 200",
afirmó José Luis Baños,
vendedor de comida.
Este pequeño comerciante espera que la
selección saque un buen resultado y que
en los otros tres de visita logre una buena
participación, de lo contrario ni se
acerca para el juego contra Jamaica. "Yo vengo
de Soyapango, pago impuestos e invierto. Si la
selección no hace nada afuera, mejor no
vengo cuando jueguen contra Jamaica".
Por su parte, Ana Elizabeth Campos, vendedora
de gaseosas, jugos y agua, sabe que el juego de
mañana no le dejará la ganancia
del domingo pasado. "Nosotros confiábamos
en la selección. Si ellos pierden nos
afectan a nosotros. Ojalá que
mañana ganen", afirmó. Mientras
tanto, ellos siguen ultimando detalles con la
esperanza de que por lo menos lleguen los que
tiran agua en sol general, sus más fieles
compradores.