Domingo 2 de julio


La fe de Julio

Julio Escobar, técnico de Luis Angel Firpo, trató de ocultar su nerviosismo con pequeñas camintas sobre el área técnica o sentándose en un pequeño muro de la salida de los camerinos. Sin duda, a ratos, Julio Escobar dismunuyó más su escaza cabellera.

Daniel Herrera
El Diario de Hoy

Julio Escobar acrecentó sus regaños cuando, en dos ocasiones seguidas, Héctor Canjura falló en dos oportunidades frente al marco. La calma se la dio Mauricio Dos Santos, al minuto 40, cuando conectó de cabeza un centro mandado por Abraham Monterrosa. En ese momento, Escobar besó sus manos y las alzó al cielo junto con su mirada de agradecimiento.

Desde este momento perdió la tranquilidad, y los nervios hicieron que se agarrara infinidad de veces sus escazos cabellos. Sin duda alguna, Julio es un fiel creyente del Todopoderoso. A la hora de los pénales, sin temor a equivocarnos, fue el que más le imploró al cielo, hasta el punto que se apartó de la muchedumbre y se fue a un lugar menos concurrido. Su ritual le funcionó, ya que sus pupuilos conquistaron la séptima corona para Usulután.


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