La
fe de Julio
Julio Escobar, técnico de Luis
Angel Firpo, trató de ocultar su
nerviosismo con pequeñas camintas sobre
el área técnica o
sentándose en un pequeño muro de
la salida de los camerinos. Sin duda, a ratos,
Julio Escobar dismunuyó más su
escaza cabellera.
- Daniel
Herrera
- El Diario
de Hoy
Julio Escobar acrecentó sus
regaños cuando, en dos ocasiones
seguidas, Héctor Canjura falló en
dos oportunidades frente al marco. La calma se
la dio Mauricio Dos Santos, al minuto 40, cuando
conectó de cabeza un centro mandado por
Abraham Monterrosa. En ese momento, Escobar
besó sus manos y las alzó al cielo
junto con su mirada de agradecimiento.
Desde este momento perdió la
tranquilidad, y los nervios hicieron que se
agarrara infinidad de veces sus escazos
cabellos. Sin duda alguna, Julio es un fiel
creyente del Todopoderoso. A la hora de los
pénales, sin temor a equivocarnos, fue el
que más le imploró al cielo, hasta
el punto que se apartó de la muchedumbre
y se fue a un lugar menos concurrido. Su ritual
le funcionó, ya que sus pupuilos
conquistaron la séptima corona para
Usulután.