Armstrong asume el
liderato
El campeón del año pasado
Lance Armstrong asumió el liderazgo del
Tour de Francia tras una espectacular escalada
final que le permitió llegar segundo en
la décima etapa, corrida bajo condiciones
muy adversas y que fue ganada por Javier Ochoa.
LOURDES-HAUTACAM
AP.- Armstrong no sólo tomó
la punta, sino que lo hizo con más de
cuatro minutos sobre su perseguidor más
cercano en la clasificación general, el
alemán Jan Ullrich, campeón del
Tour de 1997, quien le sigue a 4:14 minutos. El
español Ochoa, del equipo Kelme,
completó un agotador recorrido
montañoso de 205 kilómetros entre
Dax y Lourdes-Hautacam en seis horas, nueve
minutos y 32 segundos.
Ochoa
fue uno de cuatro ciclistas que se fugaron
tempranamente y logró cruzar la meta
primero a duras penas, ya que Armstrong se le
vino encima y acortó distancias a paso
acelerado. El estadounidense se adelantó
al italiano Marco Pantani y el francés
Richard Virenque en la escalada final y
consiguió un segundo puesto que lo
confirma como gran candidato a ganar el Tour por
segundo año consecutivo.
Del plato a la boca
Otros aspirantes al título se
retrasaron, pero Armstrong piensa que
todavía es muy temprano como para pensar
en una nueva victoria. "Faltan dos semanas.
Cualquiera puede ganar. El Tour es muy duro este
año, de modo que no doy nada por
descontado", manifestó el
estadounidense.
La escalada final de ayer trajo a la memoria
el espectacular ritmo que impuso en 1999.
Armstrong dijo que esperaba ansioso esta primera
etapa de montaña porque piensa que en
este terreno le puede sacar ventaja a sus
rivales. Mientras que Ochoa parecía
extenuado hacia el final, Armstrong lucía
en buena forma en los último
kilómetros.
Encabezado por los escaladores Kevin
Livingston y Tyler Hamilton, el equipo
estadounidense U.S. Postal atacó en las
proximidades del puerto Col D'Aubisque, a unos
60 kilómetros de la meta. Armstrong
logró sacarle ventaja a sus rivales, pero
Livingston y Hamilton no pudieron mantener su
ritmo y el estadounidense quedó aislado.
Adelante de ellos se desarrollaba una batalla
emocionante en un grupo que incluía a
Virenque y Escartín.
El momento clave de la jornada, y tal vez del
Tour, se produjo a 12 kilómetros de la
meta. Armstrong marchaba rezagado, a más
de diez minutos del líder, en un grupo
que incluía al italiano Pantani, el suizo
Alex Zulle y el alemán Ullrich. Pantani
atacó y Armstrong lo siguió sin
problemas, pero Zulle y Ullrich se quedaron.
Armstrong repentinamente aceleró,
pasando a Pantani y poniendo la mira en el grupo
delante suyo, en el que estaba Virenque, el rey
de la montaña del año pasado.
Armstrong pasó a Virenque y
demostró que tenía fuerzas para
regalar. De haberse prolongado algunos
kilómetros más la etapa, sin duda
el estadounidense habría pasado al
desfalleciente Ochoa. "Armstrong parecía
un avión al final", comentó
Virenque.
La etapa se corrió con vientos
helados, lluvia, humedad y temperaturas bajas,
que por momentos llegaron a los siete grados
centígrados (45 Farenheit). "Yo estaba
librado a mi suerte, sin mis compañeros.
Tuve que esperar que Pantani atacase. Estaba
preparado y cuando atacó, ahí
empezó todo", acotó Armstrong.