Domingo 31 de diciembre 2000


Un nido en paz

El plantel aguilucho tuvo una mañana tranquila, en la que la mayoría de jugadores se mostraron pletóricos como volcancito navideños.

Orestes Membreño

El viejo argumento de que "la camiseta pesa" cobró vida en la concentración aguilucha, en las últimas horas previas a la final. La pertenencia a uno de los equipos más emblemáticos del balompié salvadoreño sirve como un valladar contra los nervios y el famoso "miedo escénico".

Así, a nuestra llegada al Hotel "Terraza", sede de la concentración aguilucha, los jugadores emplumados ya habían desayunado e incluso muchos se habían tomado tiempo para asistir a misa. Otros prefirieron descansar, leer El Diario de Hoy, hacer y recibir llamadas por teléfono, asi como atender en el 'lobby' del hotel a familiares o a más de algún aficionado cazador de autógrafos.

Todo eso transcurrió en las dos horas que siguieron a las 8:00 a.m. A las 10:00 a.m., Hugo Norberto Coria, el técnico aguilucho, apareció por la zona baja del edificio para darle forma al "segundo tiempo" de la concentración de su equipo. Mientras Coria esperaba la llegada de sus muchachos, quienes tomaban un descanso, pidió a la gente del hotel que le preparan una sala para tener una charla con sus jugadores después del almuerzo.

Asimismo, el técnico tuvo tiempo para platicar con nosotros y exponer su opinión de Limeño, sobre quien dijo que había tenido una "campaña bárbara" y que lo veía más conjuntado en comparación de la final del torneo Clausura 1999, en la que lo derrotaron 1-0. "En ese partido, si ellos anotan primero, hubiesen sido los campeones", recordó Coria.

La expresión del técnico argentino de Aguila era relacionada con su manera de pensar alrededor de un partido de final de campeonato. "En una final los antecedentes quedan atrás, sirven de poco", aseguró. En tal sentido, para Hugo Coria la historia de la final se escribiría en el partido mismo, porque a su juicio ese es un partido aparte.

El almuerzo

Luego de media hora de conversación con Hugo Coria, se inició la parte final de la preparación del respectivo almuerzo.

Coria comenzó a reunir a sus muchachos a eso de las 10:35 a.m. en la entrada del hotel para abordar el transporte que los llevaría hasta el Restaurante Dallas, en donde a las 11:00 a.m. tenían programado un opíparo almuerzo.

En ese local se les unirían los lesionados Alexander Amaya del Cid, Santiago Hernández y Samuel Buruca, quienes tuvieron la mala suerte de perderse el juego final. No podía faltar la presencia del hombre fuerte de Aguila: Alejandro González Argüello, quien acompañó a sus muchachos.

El menú para el plantel aguilucho estuvo variado: Algunos comieron pastas, otros carne y otros pollo, todos acompañados de su ensalada de papas o papa al horno.

Después del almuerzo, los jugadores retornaron a su concentración para recibir la última charla previa al juego y descansar antes de partir al Estadio "Cuscatlán".

Aguila emprendió el viaje definitivo a la 1:30 p.m. Los esperaba el chance de la duodécima corona.


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