Sobreviviendo en las
calles polvosas de siempre
Entre tanta expectativa por el
recién aprobado Fondo Vial (FOVIAL) para
mejorar las carreteras y las vicisitudes por la
aprobación inconclusa del proyecto, las
esperanzas de un mejor porvenir se pierden entre
el polvo y el olvido para miles de
personas
- Oscar
Tenorio
- El Diario
de Hoy
El
cuento sigue siendo el mismo: Para miles de
salvadoreños, el peregrinar es tan
penoso, como calamitosos son los caminos que
tienen que recorrer a diario. En el olvido
están esas calles y aquellas promesas. Y,
precisamente, hoy, que existe una posibilidad de
mejorar las calles, un bache inadvertido les ha
recordado que la hostilidad es patrimonio de su
pobreza.
A pesar de los decires y de los anuncios,
para Armando Santos, el panorama es igual de
parco. Desde hace algún tiempo, trabaja
de cobrador en un autobús de la Ruta 174,
que hace su recorrido entre el pueblo de San
Francisco Morazán, en Chalatenango, y San
Salvador.
El mejor que nadie conoce las penurias de ese
trajín. Cada día, en cada viaje,
tienen que recorrer 20 kilómetros de
"calle mala" entre San Francisco y el
desvío a San Rafael, el pueblo más
cercano. Es un recorrido de unos 35 minutos,
lento y tedioso. A cada bache, le sigue un
viento desesperado y una polvareda que envuelve
y atolondra a tanto desconocido. Entre
más se alejan y someten a la
montaña, el camino es más
enrevesado.
Ya no recuerda con exactitud cuántas
veces se ha arruinado el autobús por el
mal estado de la calle. Los daños son los
mismos: hojas de resorte quebradas,
amortiguadores vencidos, llantas
dañadas...
Existen algunas cosas que sí recuerda
perfectamente: "Por años, esa ha sido una
calle polvosa. Aunque este año le pasaron
la cuchilla (la repararon), nunca he escuchado
que la vayan a pavimentar".
Por esas y otras desventuras, está de
acuerdo con el proyecto del FOVIAL, porque
así "tal vez se animan a pavimentar esa
calle". Eso sería lo mejor para todos,
prosigue, mientra se recuesta sobre el viejo
autobús a la espera de la hora para
partir con un nuevo viaje. "A los dueños
(del bus) les favorecería, porque se les
arruinaría menos la máquina. Y, al
final, a todos porque ya no padeceríamos,
tanto por la polvareda y llegaríamos
más rápido".
Pero antes de pensar en cualquier beneficio
del FOVIAL, el gobierno ya había trazado
líneas sobre esas zonas: Existe un plan,
divulgado el año pasado, para rehabilitar
600 kilómetros de caminos rurales. El
esfuerzo contribuiría con el desarrollo
de aquellas jurisdicciones -como la de San
Francisco Morazán- que por años
han estado relegadas.
Para ese proyecto, el Gobierno necesita $95
millones, que serían prestados por el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin
embargo, ese dinero podría utilizarse
para el recién aprobado FOVIAL, ya que
los legisladores no avalaron los mecanismos de
financiamiento del ambicioso proyecto.
De esa manera, la iniciativa de rehabilitar
los caminos rurales -entre los que podría
estar el de San Francisco- volvería a ser
polvo en el viento. En los planes del FOVIAL,
que iniciará operaciones con una partida
de ¢ 250 millones, no se incluyen esos
caminos lejanos y polvosos por la falta de
dinero. Destinará todos sus recursos al
mantenimiento de las carreteras internacionales
y a las vías primarias de regular
estado.
La larga espera
Ante tan complicado panorama, Armando
sólo tiene una respuesta: "Ni modo,
qué le vamos a hacer. Así son las
cosas".
La misma expresión suelta Reynaldo
Tejada, un joven que todos los fines de semana
viaja desde Agua Caliente, en Chalatenango,
hasta San Salvador. En su largo camino, tiene
que recorrer diez kilómetros de calle
polvoso entre su pueblo y el desvío de
Metazate, en las cercanías de Nueva
Concepción.
Aunque tiene la energía de la
juventud, el mal estado de la carretera le
afecta por el polvo y por la tardanza.
También está de acuerdo con los
proyectos para mejorar el sistema de carreteras,
pero, ante tanto infortunio, lo mejor es seguir
esos caminos pedregosos.
Como todos los sábados, siguiendo el
ritual de la sobrevivencia, él, Armando
Santos y la vieja camioneta se pierden en el
barullo de la ciudad y la lejanía de los
olvidados cerros del norte del país.
El único sonriente en tan tedioso
camino es el famoso Bugs Bunny. Su sonriente y
polvosa imagen, pegada en la parte trasera del
autobús para San Francisco, parece decir
una vez más: "Qué hay de nuevo
viejo"...
"Tal vez se animan a pavimentar esa calle (en
San Francisco Morazán). Así nos
beneficiaríamos todos. A los
dueños de los buses se les
arruinaría menos la máquina, y
nosotros no padeceríamos tanto con la
polvareda y llegaríamos más
rápido".
"No
estamos casados con la cuota
preferencial".
Los empresarios
de transporte aseguran que les da igual si el
gobierno les quita el subsidio del diesel. Eso
sí, advierten, el Estado sería el
responsable por el alza de precios del pasaje
Las
intenciones del FOVIAL
La iniciativa
del Fondo Vial (FOVIAL) ha sido apoyada e
impulsada por el Gobierno y diferentes sectores
de la sociedad.