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Un día, como nosotros, el ave rara de los siete colores llegó
desde la selva umbría a nuestra casa. Prisionera, el ave
mística quedó en su jaula.
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Es triste que esos malos dirigentes, en su ceguera, no se dan cuenta
de que en la renuncia de un miembro, no sólo se pierde un
voto.
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